Pedro Navarro, 43 años cuidando a los demás hasta el último día
El enfermero del centro de salud de La Cañada se jubila este viernes, cuando cumple los 65 años, entre el cariño de los pacientes y el reconocimiento de sus compañeros

Pedro Navarro, este jueves, en el centro, junto a compañeros de trabajo del centro de Salud de La Cañada, entre ellos la médica Gema Esteban.
Pedro Navarro Moreno no para estos días. Va de aquí para allá con la intención de no dejar ninguna tarea por hacer, de atender a todos sus pacientes y de completar sus últimos trabajos en el centro de salud de La Cañada. En medio de esta vorágine, le queda poco tiempo para pensar si en realidad se siente contento por jubilarse después de 43 años de profesión y poder dedicar más tiempo a sus tres nietos, o bien triste por dejar atrás una trayectoria laboral y de convivir a diario con quienes en realidad son también su “segunda familia”. “Es una sensación extraña”, reconoce.
El enfermero se prepara para vivir este viernes un día especial por partida doble, porque coincidirán su sexagésimoquinto cumpleaños y su jubilación. Él afirma que acudirá como cualquier día, para trabajar hasta última hora, las tres de la tarde, aunque sabe que no será una jornada normal. Para empezar, ‘teme’ que durante la reunión de la sección clínica de los viernes a primera hora, a la que asisten todos los profesionales del centro, se haga referencia a su marcha. “Va a ser un día muy emotivo”, adelanta.
No puede ir más encaminado en sus sospechas, puesto que el resto del equipo tiene muy claro que para ellos, y para el centro, su jubilación supondrá una pérdida significativa, ya que les deja todo un referente de la enfermería almeriense y, como destacan, “un gran compañero”, a quien sin duda mostrarán su agradecimiento en este día.
Lejos queda aquel año 1983 en el que, recién terminada la carrera, comenzó su etapa profesional en un Hospital Torrecárdenas también recién inaugurado. En él se mantuvo durante 23 años, en los que además trabajó el Hospital Virgen del Mar (Vithas). Luego dio el salto a la Atención Primaria, en Cabo de Gata y El Toyo, para recalar a finales de 2019 en La Cañada.
Pero en estos siete años no solo dejará huella entre los profesionales del centro de salud, como demuestra el elevado número de mensajes de agradecimiento de sus pacientes en las redes sociales después de que el Distrito Sanitario Almería haya hecho pública su marcha y le haya expresado también su gratitud “por tantos años de impecable labor, su constante buena atención y su inmenso cariño”.
Enfermero de vocación
“No hay mejor forma de terminar una etapa que como la empezó. Enfermero de vocación y persona excepcional”, dice uno de los mensajes de respuesta. Él los agradece y admite esta pasión por su trabajo: “Soy un enamorado de mi profesión”.
A lo largo de su carrera dice haber “vivido de todo, desde tiroteos y atención a heridos de bala por ajustes de cuentas entre bandas rivales a la atención de accidentes de cualquier clase, porque en la medicina rural toca hacer de todo”.
Entre los momentos más felices de su vida laboral, rememora con especial afecto aquella vez que asistió al parto de una mujer en su casa de Berja, que finalmente “salió fenomenal”. En el lado opuesto, recuerda especialmente el día que tuvo que acudir a un invernadero en el que encontraron el cadáver de un joven. “Fue muy duro, y me impactó mucho, porque podría tener la edad de mi hijo”.
Al margen de este caso, asegura que los momentos más difíciles para los sanitarios llegan sobre todo en las urgencias. Y precisamente en la última, hace solo unos días, vivió uno de ellos, puesto que tuvo que acudir a las cuatro de la madrugada a atender un accidente de tráfico con heridos graves. “A partir de ahora viviré más tranquilo, sin estos sobresaltos”, se consuela.
Pedro Navarro Moreno asegura que la atención sanitaria y la enfermería han avanzado y mejorado mucho desde que empezó hasta hoy, aunque también entiende a quienes critican las demoras o la falta de profesionales, por ejemplo. “Creo que en general, en España somos muy exigentes con el sistema sanitario, pero si lo comparamos con el de otros países, nos daríamos cuenta de las grandes ventajas que tenemos aquí”, afirma.
Más funciones
También destaca que los enfermeros tienen ahora más funciones, “porque la atención primaria cada vez abarca más”. Por ejemplo, él realiza actualmente en La Cañada retinografías, algo impensable en los centros de salud cuando empezó. “En la actualidad tenemos un gran número de pruebas para la detección precoz de enfermedades que antes no se hacían”, añade. Igualmente, cree que la atención telefónica, implantada sobre todo tras el covid, también ha supuesto un gran avance, que aporta inmediatez y rapidez a la asistencia sanitaria.
En cuanto a su trabajo, destaca que uno de los mayores cambios que percibe respecto al pasado es la relación entre los profesionales: “Ahora los médicos y los enfermeros estamos mucho más coordinados y colaboramos más entre nosotros, algo que es muy enriquecedor para todos y, sobre todo, positivo para el paciente”. “Mi médica de referencia es Gema Esteban y ante todo somos un equipo”, afirma.
Hasta tal punto están unidos que Esteban asegura que eligió el centro de salud de La Cañada porque supo que trabajaría junto a Pedro Navarro. La doctora también se ha unido a los agradecimientos en las redes: “Ha sido un verdadero honor que Pedro fuera el enfermero de mi cupo. Es importantísimo que exista una buena relación entre médico y enfermero para la adecuada atención de los pacientes. Pedro no es que lo haya facilitado, es que ha dejado un listón muy alto. Mil gracias por todo tu trabajo y por ponérmelo todo tan fácil. Es todo vocación, pero además es una excelente persona”.
“Ahora anda dando vueltas por el centro porque no quiere dejar ningún paciente sin ver antes de jubilarse”, advierte la médica.
“Sí, intentamos dejárselo lo mejor posible a quien tome el relevo”, admitía este jueves Pedro Navarro Moreno, muy pocas horas antes de que terminara su penúltima jornada de trabajo.
Este viernes, a partir de las tres de la tarde, toda su atención estará centrada en María Elena, su mujer; Pedro y Marta, sus hijos; y sus nietos Hugo, Pedro y Eneko.