Los nuevos graduados tampoco quieren ser médicos de familia en Almería
En once días del proceso de asignación de plazas MIR, en la provincia solo se ha cubierto una de las 31 ofertadas para esta especialidad

Sala de espera vacía en un centro de salud de Almería
La Medicina de Familia sigue perdiendo atractivo entre los nuevos médicos y Almería se está convirtiendo en uno de los ejemplos más evidentes de esta crisis. Cuando se cumplen once días desde el inicio del proceso de elección de plazas MIR 2026, la provincia solo ha cubierto una de las 31 plazas ofertadas para Medicina Familiar y Comunitaria, apenas un 3% del total.
La situación incluso empeora los ya preocupantes datos nacionales. En toda España se han adjudicado hasta ahora 299 plazas, un 11,7% de las 2.544 ofertadas en esta especialidad, lo que confirma una tendencia que se repite año tras año y refleja el creciente desinterés por ejercer en Atención Primaria.
En Almería, únicamente un futuro residente ha escogido plaza en el Distrito de Atención Primaria de Almería, con referencia en el Hospital Torrecárdenas. Mientras tanto, permanecen vacantes 14 plazas en este distrito, además de ocho en el Distrito Poniente y otras ocho en el Área de Gestión Sanitaria Norte.
Detrás de estos datos hay múltiples factores. Las condiciones laborales en Atención Primaria —sobrecarga asistencial, agendas saturadas, cupos excesivos, dificultades para conciliar y menor reconocimiento profesional— siguen apareciendo como uno de los principales motivos del rechazo.
Sin embargo, profesionales consultados señalan otro elemento que ha cobrado fuerza especialmente desde la pandemia: la incorporación de médicos sin especialidad MIR a los centros de salud.
De excepcional a habitual
Durante los años más duros de la crisis sanitaria, las administraciones recurrieron de forma excepcional a licenciados en Medicina sin especialidad y a médicos extranjeros con títulos homologados de Medicina General para cubrir la falta de profesionales. Lo que nació como una medida de urgencia, denuncian ahora numerosos médicos de familia, se ha convertido en una práctica habitual, por lo que también se señala a la propia Administración como parte de la solución.
“Se ha abierto un portón”, resumen fuentes médicas consultadas, que consideran que el mensaje que recibe el futuro médico es claro: si es posible trabajar en Atención Primaria sin realizar el MIR de Medicina Familiar, la especialidad pierde parte de su valor diferencial.
“Si no se exige realmente la formación MIR para trabajar como médico de familia, muchos recién graduados se preguntan para qué invertir cuatro años en especializarse”, explican las mismas fuentes. De hecho, algunos profesionales aseguran que ya hay titulados recientes que optan directamente por trabajar en centros sanitarios antes que iniciar la residencia.
Más extranjeros
La situación coincide además con el fuerte incremento de homologaciones de títulos extranjeros. España alcanzó en 2025 una cifra récord de 30.303 homologaciones de Medicina, triplicando las registradas en 2024.
En zonas especialmente tensionadas, como el Poniente almeriense, el fenómeno ya tiene un peso notable: aproximadamente el 40% de los médicos que trabajan actualmente en Atención Primaria son extranjeros con títulos homologados, muchos de ellos sin especialidad MIR. El mismo porcentaje se da también entre los médicos del servicio de urgencias del Hospital Poniente.
Este escenario ha generado un profundo debate dentro de la profesión. El presidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFyC), Juan Pardo Álvarez, advertía recientemente de que la contratación continuada de médicos sin especialidad “normaliza una cultura del vale cualquiera” y puede terminar degradando la calidad asistencial y el prestigio de la Atención Primaria.
Pardo Álvarez sostiene que la Medicina Familiar y Comunitaria no puede seguir siendo vista como un destino provisional o una especialidad de segunda categoría. Recuerda, además, que la normativa española y europea exige formación especializada para ejercer como médico de familia, precisamente para garantizar la seguridad clínica y la calidad de la atención.
La reflexión va más allá de Almería o de la propia Medicina Familiar. El problema revela una contradicción estructural del sistema sanitario: por un lado se insiste en la falta de especialistas y se amplían las plazas MIR; por otro, se recurre cada vez más a fórmulas excepcionales que terminan lanzando el mensaje de que la especialización no resulta imprescindible para sostener la Atención Primaria.
Y esa percepción puede acabar teniendo consecuencias difíciles de revertir. "Cuando una especialidad pierde atractivo entre quienes comienzan la profesión, el problema deja de ser coyuntural para convertirse en un desafío de futuro para toda la sanidad pública", resalta un facultativo.
Objetivo: hacer atractivas las plazas
Marta Casado, jefa de Estudios del Hospital Torrecárdenas, que será centro de referencia para 15 futuros residentes de Medicina Familiar —aunque de momento solo se haya cubierto una plaza—, apunta que en su caso "siempre se intenta por todos los medios hacer atractiva esta oferta".
“De hecho, viene mucha gente a preguntar por Medicina Familiar y Comunitaria, pero es indudable que es una especialidad que no atrae demasiado. Hoy la tendencia es elegir aquellas con una mejor calidad de vida. Ésta se percibe, en cambio, como una especialidad dura y que, salvo en casos de residentes muy vocacionales, suele elegirse en último lugar.
Todo esto ocurre, concluye, a pesar de que la especialidad “es la base de la medicina y habría que hacer todo lo posible por cambiar esta tendencia”.