El sedentarismo avanza en Almería: una amenaza silenciosa para la salud
Más de siete de cada diez almerienses no realizan suficiente actividad física, aumentando su riesgo de enfermedades crónicas

Instalaciones del centro de entrenamiento Rebelde.
El sedentarismo se ha convertido en uno de los principales enemigos de la salud en nuestra sociedad moderna. En Almería, más del 70% de la población no realiza suficiente actividad física diaria, según la encuesta de hábitos deportivos en Andalucía, elaborada por la Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces (CENTRA). Una cifra preocupante que no solo compromete la calidad de vida, sino que también incrementa de manera considerable el riesgo de sufrir enfermedades crónicas. Nico García, entrenador personal y mánager del centro de entrenamiento Rebelde, conoce bien los riesgos del sedentarismo, “que pueden tener consecuencias graves para nuestro organismo”.
Cómo afecta al cuerpo y a la mente no moverse lo suficiente
Entre sus principales consecuencias se encuentra el aumento del riesgo cardiovascular, ya que un corazón que no se entrena tiende a debilitarse, mientras que la presión arterial se eleva y las arterias acumulan grasa, incrementando el peligro de infartos o accidentes cerebrovasculares. El metabolismo también se ve afectado: la regulación de la glucosa se altera, favoreciendo la aparición de sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2. Además, el sedentarismo provoca pérdida de masa muscular y densidad ósea, aumentando la fragilidad y el riesgo de fracturas. A nivel postural, pasar muchas horas sentado puede desencadenar dolores de espalda, cuello y articulaciones. No menos importante es su impacto en la salud mental, con mayores índices de estrés, ansiedad y síntomas depresivos.
La buena noticia es que los efectos del sedentarismo pueden revertirse con pequeños cambios en el día a día. Actividades moderadas como caminar 30 minutos, subir escaleras en lugar de utilizar el ascensor o realizar estiramientos diarios son formas sencillas y efectivas de empezar a mejorar la salud general.
Dar ese primer paso hacia una vida más activa no siempre resulta fácil, pero centros especializados como Rebelde, en la Vega de Acá, hacen que sea mucho más accesible. Allí adaptan los entrenamientos a distintos niveles físicos, con programas diseñados para quienes desean comenzar de forma segura y progresiva, incluyendo actividades que combinan ejercicios cardiovasculares y trabajo de fuerza, una estrategia eficaz para fortalecer tanto el corazón como la musculatura y los huesos.
Objetivos realistas para crear un hábito duradero
Para que el cambio sea sostenible, es importante marcarse objetivos realistas. Comenzar con algo tan sencillo como caminar tres veces por semana y aumentar poco a poco la intensidad ayuda a construir un hábito sin caer en la frustración. La constancia, más que los resultados inmediatos, es lo que realmente garantiza una mejora en la salud a largo plazo.
Quienes necesitan un impulso extra encuentran en Rebelde un método que integra entrenamiento físico, asesoramiento nutricional y seguimiento personalizado, lo que facilita el proceso de adaptación. Además, sus instalaciones están pensadas para crear un entorno cómodo y motivador, perfecto para quienes quieren dejar atrás el sedentarismo y dar un paso firme hacia una vida más activa y saludable.