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De Perú a Almería pasando por Corea del Sur: la increíble historia de 'La Pequeña Cholita'

María del Rosario tiene un objetivo: recorrer los 103 pueblos de Almería vestida de princesa inca

La Pequeña Cholita Charo en el muro del amor de Vícar.

La Pequeña Cholita Charo en el muro del amor de Vícar.

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Una pequeña mujercilla recorre una calle encalada en un recóndito pueblo de la Alpujarra almeriense. Hace apenas unos días hay quien la avistó en Tabernas y poco antes en los arenales de Cabo de Gata. Vestida de arriba abajo de vistosos colores y con un sombrero de ala ancha, se la reconoce al instante, especialmente por aquellos que hayan tenido la fortuna de encontrarse con uno de sus vídeos en Instagram. 

"Me llamo La Pequeña Cholita Charo. Pequeña porque soy bajita. Charo porque es el diminutivo de mi nombre, María del Rosario, y Cholita por el traje que visto, que hace referencia a mi identidad mestiza peruana", explica con una gran sonrisa ante los micrófonos de la SER, a los que ha acudido con su indumentaria folclórica del Cuzco.

Entrevista a la Pequeña Cholita, en la SER

En Almería por amor

El personaje de La Pequeña Cholita surge de esa manera que tiene Charo de unir sus raíces peruanas con su nueva vida en Almería, convirtiendo su identidad, su vestimenta y su pasión por las tradiciones en una forma cercana y auténtica de descubrir y divulgar los pueblos y barrios de la provincia. Porque de eso, precisamente, trata su proyecto: "Quiero visitar los 103 municipios almerienses y darlas a conocer desde el punto de vista de una peruana a través de las redes".

Cómo llega dicha peruana a Almería es cuanto menos una historia curiosa. Al narrarla, un brillo especial se enciende en la mirada de esta cariñosa mujer. Con una sonrisa, Charo cuenta que llegó aquí por amor: "Conocí a Antonio a través de internet. Teníamos mucho en común, compartíamos nuestra afición por el senderismo, la fotografía, la música...", enumera, para después añadir: "Quisimos darnos una oportunidad".

Cuando María del Rosario y Antonio comenzaron a hablar por redes, los separaban más de 10.000 kilómetros. Ella hacía su vida como inmigrante en Corea del Sur y él, en Pechina. "Yo pensé: el que no arriesga no gana", subraya. Y dicho y hecho. Dejó el país coreano para trasladarse a una tierra que nunca había visitado antes: Almería. Cinco años después, su amor continúa como pareja de hecho.

Un proyecto que vincula culturas

Tenía nueve años cuando Charo comenzó a hacer senderismo, un amor heredado de su madre y que ha trascendido a lo largo del tiempo. Ese vínculo con la naturaleza ha encontrado una continuidad en Almería, una provincia que reconoce como familiar por sus montañas, playas, calas y paisajes: "Me siento como en Perú, pero en pequeña escala".

"También fue ella, mi madre, quien me inculcó el respeto por la identidad y tradiciones de mi país", reconoce, como si su imagen no revelase ya por sí sola su apego por sus raíces; unos ropajes que no solo un atuendo bonito, sino también una forma de mostrar de dónde viene y de mantener viva su identidad mientras descubre su nuevo hogar.

La Pequeña Cholita se siente muy conectada a los paisajes rurales de Almería, ya que las montañas le recuerdan a un Perú en pequeña escala.

La Pequeña Cholita se siente muy conectada a los paisajes rurales de Almería, ya que las montañas le recuerdan a un Perú en pequeña escala.

Lo cuenta con El cóndor pasa sonando de fondo, una melodía donde la flauta de pan actúa como un verdadero himno para la peruana. A pesar de llevar la bandera rojiblanca por delante, tanto Corea como Almería han marcado su manera de entender y divulgar otras culturas. Hoy, su relación con la provincia va mucho más allá de su relación sentimental con Antonio: "Almería ya es una parte importante de mí!".

De nuestra tierra destaca a sus gentes —"Tan cariñosos y atentos"—, su gastronomía —"Me encanta la paella, pero, sobre todo, las migas. Me fascina que se hagan justo cuando llueve"— y sus pueblos, los cuales ha empezado a recorrerlos justo hace un año. Cuando se le pregunta por un favoritismo, niega con la cabeza: "Es imposible elegir uno. A todos los pueblos les tengo mucho cariño, todos son importantes a su manera".

Aunque aún le queda mucho territorio por descubrir, no tiene prisa ni tampoco una fecha de finalización. Uno de los aspectos más interesantes de su proyecto es que los propios habitantes de los pueblos le recomiendan lugares para visitar. Así, cuando llega a un municipio, los vecinos le cuentan historias, le muestran rincones y le sugieren nuevos espacios para sus vídeos, en los que la ayuda su compañero de vida, Antonio: "Él me echa una mano guiándome y grabándome, pero soy yo la que luego se encarga de todo lo demás, incluida la edición".

Las peticiones han llegado incluso a través de Instagram, donde los usuarios le escriben para pedirle que se acerque a determinados pueblos, como si de una estrella del rock se tratara y fueran ellos quienes marcasen las próximas paradas de su gira. Paradas que suele publicar los jueves y los sábados; nunca con una ruta cerrada. "Trato de mostrar los lugares desde un punto de vista diferente y aportar así hasta a los propios almerienses".

La Pequeña Cholita en uno de los pueblos almerienses que ha visitado en sus vídeos.

La Pequeña Cholita en uno de los pueblos almerienses que ha visitado en sus vídeos.

El personaje de La Pequeña Cholita surge precisamente de esa manera de mirar y contar el territorio: desde la curiosidad, el cariño y también desde su propia identidad peruana. Una forma de acercarse a cada rincón de Almería y, al mismo tiempo, tender un puente entre las dos culturas que ya forman parte de su vida.

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