La influencer almeriense que desentraña el 'true crime' y cómo ha marcado la historia de las mujeres
La autora de @crimenyrimel publica su primer libro: 'Nos quieren muertas', un revolucionario recorrido desde el inicio de la civilización

A la izquierda: Jacky, de @crimenyrimel, con su libro 'Nos quieren muertas'. A la derecha: la joven en un cementerio británico.
De Almería a las calles más sombrías de Londres hay más de dos mil kilómetros y una larga lista de fantasmas, nombres ligados a terroríficas historias y un puñado de mitos que desterrar. Jacky, una creadora de contenido conocida como Crimen y Rímel, ha hecho de lo macabro una forma de divulgación: aprovecha sus redes sociales para contar asesinatos legendarios, rescata mujeres convertidas en monstruos por el imaginario popular y guía a decenas de personas por el lado más oscuro de la capital británica.
Nacida en Granada, pero criada en El Ejido; la joven ya es casi una hija adoptiva de la capital del Támesis. Cosmopolita, pero sin perder de vista su origen andaluz y su acento, ha construido un universo propio donde se entrelazan el crimen, el feminismo y la historias oscuras.
Desde teatro y visitas turísticas hasta pódcast en Spotify y vídeos de YouTube e Instagram, la joven se estrena hoy como escritora con Nos quieren muertas; un libro centrado en la historia de violencia sistemática hacia la mujer desde el principio de la civilización.
En busca de un lugar donde encajar
"Nunca me ha gustado sentirme diferente", reconoce Jacky. Aunque siempre vistió de forma alternativa y parecía ajena a las miradas o comentarios de los demás, durante años cargó con la sensación de ser "la rara", a lo que se sumaba crecer con TDA en una época en la que apenas existían recursos o comprensión para los neurodivergentes. "Desde muy pequeña sentí que aquel no era mi sitio, que se me quedaba chico".

Jacky mezcla "true crime", historia negra, música rock y misterio, todo en "andalú".
El cambio llegó cuando un viaje turístico para descubrir las maravillas de Londres se convirtió en algo más: "Fue pisar la ciudad y sentirme en casa. Había gente como yo. Sentía que pertenecía", recuerda con un tono de esperanza rememorada. La capital británica apareció así como un refugio vital y estético que la granadino-almeriense no quiso dejar escapar.
Llegó allí persiguiendo ese sentido de pertenencia y en un intento de dedicarse al mundo de la música. Muchos años después, trabaja a media jornada en educación especial, porque no quiere que "los niños con necesidades especiales se sientan diferentes". El resto de su tiempo lo dedica a una pasión que, como la propia temática que aborda, nació en tiempos oscuros: la pandemia.
"Crimen y rímel"
Fue durante el confinamiento cuando Jacky se introdujo de lleno en el mundo del true crime. Impulsada por sus amigos e inspirada por creadoras anglosajonas, la joven echó mano de su humor más mordaz y sarcástico para traer a las redes sociales la historia de los crímenes más atroces de la historia de la humanidad, así como la de sus víctimas.
A través de su pódcast y sus vídeos en redes, ha logrado crear una comunidad -mayoritariamente femenina-: "Creo que las mujeres nos sentimos atraídas por este tipo de historias porque nos vemos reflejadas, encontramos patrones. Hubo una chica, incluso, que logró salvarse de un asesino en serie porque veía consumía mucho true crime".

Los participantes en "El teatro de los malditos".
Otra historia, aunque relacionada, es el porqué de su nombre artístico: "Lo llamé así porque empecé grabando mientras me maquillaba. Ya no lo hago, pero muchas de mis oyentes usan rímel, así que dejé el nombre".
Jacky no banaliza el crimen, sino que ironiza sobre el sistema y la misoginia histórica. Es gracias a ese tono que se ha conseguido hacer una marca propia a raíz de la que ha ido expandiendo su comunidad. Hoy, las historias que cuentan ya no se encierran en las pantallas, sino que la propia autora sale a la calle para, una vez al mes, guiar a la gente a través de un tour por los lugares más macabros de Londres.
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Su última aventura tampoco se queda atrás: El teatro de los malditos marca su salto al espectáculo en vivo, un formato inmersivo que mezcla burlesque, cultura drag y divulgación histórica, todo en un solo show.
Un libro que no se muerde la lengua
Su primer libro publicado, Nos quieren muertas, nace de una reflexión incómoda sobre la violencia estructural contra las mujeres, tejida a través de siglos de historia, mito y relato cultural. La obra no parte de una figura lejana ni de un caso académico, sino de un impacto muy concreto: el de asesinato de Marta del Castillo.

La creadora "almeriense", afincada en Londres, conocida por su proyecto Crimen y Rímel.
"No fue ningún personaje histórico: fue Marta del Castillo", resume la autora, que reconoce que aquel caso le abrió una grieta difícil de cerrar al observar cómo, en paralelo al crimen, la víctima era de nuevo juzgada y despojada de su propia narrativa: "Vi cómo acababan de asesinar a una niña y cómo la sociedad la revictimizaba otra vez".
A partir de ahí, su mirada se ensancha y conecta piezas que van de la mitología a la religión, de la caza de brujas a la crónica negra, como si todo formara parte de una misma genealogía de sospecha hacia lo femenino. "Ahí fue cuando pensé: algo está pasando", recuerda. El resultado es un ensayo que traza, con una mezcla de rigor y rabia, "la historia de la violencia sistemática hacia la mujer desde el principio de la civilización" y que no esconde su tono: "En el libro estoy todo el rato enfadada. Es una mierda de mundo", concluye.