Antonio Jimenez: "Tenemos unas aguas cristalinas que en otros sitios no se pueden encontrar"
Primer presidente de la Asociación de Empresas de Centros de Buceo de Almería, lleva más de 30 años mostrando los fondos marinos de Cabo de Gata

Antonio Jiménez junto a Antonio Hermosa en la sede del centro de buceo Isub de San José, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
Antonio José Jiménez Morán nació el 8 de junio de 1968 en Madrid. Su padre era técnico electrónico y su madre trabajó en marketing y publicidad. Es el mayor de dos hermanos. No está casado y tiene una hija de 14 años. Su vida laboral comenzó trabajando como socorrista y monitor de natación. Además, también se hizo monitor de baloncesto y balonmano, y un módulo de Formación Profesional como técnico superior en actividades físicas y animación deportiva. “Siempre me he dedicado al deportes jugando de pequeñito al fútbol, después al baloncesto y, ya de adulto, al rugby. He hecho mucho alpinismo, esquí alpino, y también soy técnico y monitor de esquí”.
De pequeño venía habitualmente a Almería. Sus abuelos paternos eran de Lucainena de las Torres y Terque, y su familia tenía molinos de harina en Huécija. Admite que el buceo le apasionaba. Empezó a practicarlo en el año 1992 en Madrid. Después en la localidad valenciana de Benitachell y en la costa murciana, y se convirtió en instructor de buceo. “En aquella época, en Madrid era donde más buceadores había. Pero enseguida me vine a Almería porque me gustaba mucho. Y al final, pues qué mejor sitio para afincarme que el Cabo de Gata”.
En mayo de 1998 abre un centro de buceo llamado Indalo Sub. “Uno de los primeros socios de la empresa ya había abierto una tienda en el barrio del Zapillo de Almería que se llamaba Indalo Sub. Entonces lo utilizamos como nombre de la sociedad y, desde el año 2000, con un nuevo socio, lo llamamos Isub, aunque en el logo la I se representa con un Indalo”. En febrero de ese año compran una casa y un barco en San José y comienzan la actividad desde el puerto de esta barriada nijareña.
En esa época, en el Parque Natural solo había dos centros de buceo que estaban situados en el puerto de San José. Uno que abría temporalmente e Isub, que lo hacía durante todo el año. Ahora hay más de 20 centros dedicados al buceo, la gran mayoría situados dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. “Antes era difícil conseguir un centro de buceo que tuviera un barco. Ahora, volvemos a ver a mucha gente que vuelve a bucear desde la playa. Hay muchísima más gente que bucea, quizás influenciados porque los precios de los materiales también ha descendido mucho”.
Además, se ha convertido en un atractivo turístico para los visitantes de este espacio declarado Reserva de la Biosfera. “Que sea parque natural es un reclamo excepcional y más gracias al estado de conservación del espacio medioambiental. Tenemos unas aguas cristalinas que en otros sitios no se pueden encontrar. Es cierto que tenemos la mayoría de inmersiones a menor profundidad, pero eso hace que cualquier persona, aunque tenga poca experiencia, pueda tener un montón de inmersiones. Aquí tenemos más de 25 que puede hacer una persona que se inicia”.
Y una de las claves de este éxito es la exigencia de ser respetuosos con la conservación del medio marino. “De por sí, el buceador es alguien que se interesa por el medio ambiente. Que se preocupa y no va tirando basura, porque ve lo que hay debajo del mar. Esa es la diferencia con los que están arriba, aunque pueda sentar mal a mucha gente. Tú vas a un puesto donde se pone mucha gente a pescar, y debajo de donde se suelen poner los pescadores hay un montón de latas. Eso es una pena y creo que es por desconocimiento y por falta de educación. Creen que como debajo del agua ya no se ve, pues podemos tirar desperdicios al mar”.
El tiempo está cambiando muchas mentalidades, pero Antonio cree que no se puede bajar la guardia en la defensa y conservación del mar. “Lo hemos vivido años atrás. Lo que no queríamos lo hundíamos. Ha pasado con los residuos radioactivos. Están ahí abajo y como no lo ve nadie, no pasa nada. Y es un error. El buceador es todo lo contrario, como sí sabe lo que hay abajo, quiere protegerlo. Y quizá todavía más los que vienen a un parque natural”.
Jiménez Morán y su equipo realizan también una función educativa cuando llevan a muchas persona a bucear. “¿Cuántas veces vamos en el barco y dicen: Ay va, pero si hay pescadores profesionales, cómo puede ser que se pueda pescar en un parque natural. Y les tienes que explicar que sí que es un parque, pero también es una reserva de interés pesquero en la que sí se puede pescar, pero solamente lo pueden hacer un número limitado de barcos y con unas artes tradicionales. No puede haber arrastreros ni palangres”.
Desde su llegada Antonio comienzo a organizar el sector del buceo en Almería. “Éramos pocos. Anecdóticamente nos costó conseguir el permiso de buceo en el Parque Natural, porque no éramos de la Federación Española de Actividades Subacuáticas. Explicamos que éramos una empresa con una organización internacional detrás”. Se movilizaron y con la llegada de nuevos centros de buceo a la zona montan la Asociación de Centros de Buceo de Almería. “Hablamos de hace 15 años. Tuvimos un buen apoyo del Ayuntamiento de Níjar. Incluso montamos un stand en la Feria de buceo de Cornellá del Llobregat en Barcelona. Pero enseguida vimos que eso no era suficiente. Teníamos que llevar nuestras inquietudes a la Junta de Andalucía y crear una asociación empresarial”. Contacta con la asociación de empresarial de Almería, Asempal. Reciben su apoyo y forman la asociación de empresas de centros de buceo de Almería, Acebal. “Estuve 8 años como presidente. Conseguimos reconocer las organizaciones internacionales dentro de la ley del deporte. Intentamos también que se montaran diferentes asociaciones en otras provincias. Tuve reuniones con empresarios del buceo en Málaga y Granada, pero al final nunca llegaron a funcionar del todo”.
Sus esfuerzos no lograron conseguir la Federación de Centros de Buceo de Andalucía, y solo Almería es la única organización empresarial de buceo consolidada en la comunidad autónoma. “Hemos ido a comparecencias al Parlamento de Andalucía y hemos hecho una carta de adhesión para que otros clubs nos apoyen en todas las reivindicaciones que tengamos que hacer, como por ejemplo, combatir un decreto de marina mercante que nos recorta la capacidad de los centros de buceo”.
A pesar de que en Málaga y Granada hay mucha actividad de buceo, Almería lleva ventaja ante las actuaciones frente a los organismos oficiales. “No queremos que se queden atrás. Ahora los visitamos, les contamos nuestras gestiones, y hemos obtenido que suscriban esa carta de apoyo para mover nuestras peticiones”.