La Voz de Almeria

Entrevistas

Treinta años entre las rejas de El Acebuche

La otra cara de Antonio Gómez, ex funcionario de prisiones

Antonio Gómez, con pooco mas de 27 años

Antonio Gómez, con pooco mas de 27 añosCedida

José Ángel Pérez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Antonio Gómez Pelayo nació en 1951 en Palencia, a la vera del rio Carrión, donde pasó su infancia y los primeros años de su juventud hasta que pasada la adolescencia se titularía en Ingeniería Técnica Industrial en la Escuela Universitaria de Valladolid. Por azares de la vida, entre los que influiría notablemente la obligatoriedad de hacer la “mili”, no llegó a ejercer como tal y finalizado el compromiso con la Patria, su rumbo viró hacia el gremio penitenciario, donde desarrollaría toda su trayectoria profesional.

Casado y padre de tres hijos, esta sería la causa que con apenas treinta años acabara recalando en Almería, en la antigua vieja cárcel de la carretera de Níjar frente al seminario diocesano.

Su esposa, almeriense de pura cepa lo conquistó y Antonio Gómez de la fría meseta castellana pasaría a reconvertirse en un almeriense de plena adopción ya que nunca se movió de nuestra tierra y una vez jubilado, dedico su tiempo libre a la escritura. En 2021 publicó su primer libro titulado “O algo parecido” una memoria personal penitenciaria y ya está en Lacalle su segundo obra que lleva por titulo “De vuelta. El Acebuche”.

Antonio Gómez en la actualidad.

Antonio Gómez en la actualidad.Cedida

¿En qué año llegó destinado a la prisión de Acebuche, que edad tenía y de dónde procedía?

Me incorporé en el mes de enero de 1981 al Instituto Geriátrico Penitenciario de Almería, en la cárcel vieja. Contaba 29 años y vine destinado desde Las Palmas de Gran Canaria.

¿En qué año se jubiló y cuantos años ha permanecido en el centro?

Me jubilé al cumplir los 65 años, en 2016. En el centro penitenciario de Acebuche estuve destinado alrededor de unos treinta años, desde su apertura hasta que me llegó la hora de la jubilación.

¿Qué le impulsó a convertirse en funcionario de prisiones?

Entiendo que fue vivir una experiencia y ganar algo durante mi permanencia en el servicio militar, que podía compatibilizarse con el trabajo penitenciario, aunque al final no se me arregló. No obstante, ya metido en prisiones, y ante otras opciones que me convencieran, decidí quedarme.

A lo largo de este tiempo ¿Que cargos de responsabilidad ha tenido?

Ejercí sucesivamente como jefe de Servicios, Administrador, subdirector de Seguridad y de Régimen. Tras mi cese en este último puesto de mando, pasé al Servicio de Gestión de Penas y Medidas Alternativas, unas oficinas que estaban ubicadas en la calle Álvarez de Castro de la capital.

¿Que queda de aquel Acebuche que usted que conoció en 1986 a la prisión actual?

Bueno, pues…El edificio y poco más. Funcionarios, legislación y procedimientos han ido cambiando y personalmente estimo que para bien.

¿El motín de Acebuche el 30 de mayo de 1988 - doce horas de secuestros y tensión-ha sido el episodio más grave que usted ha vivido?

Sin ningún género de duda. Aunque a lo largo de tantos años uno haya vivido situaciones muy difíciles y otros motines, el secuestro de los compañeros en aquellos momentos confirió un cierto dramatismo extremo al que tuvimos en Acebuche.

¿La cárcel es la fórmula más idónea para la reinserción social del delincuente?

Probablemente no, pero para delitos graves y muy graves ningún país del mundo ha encontrado alternativas viables a la prisión. En cualquier caso, no se debe olvidar que, para que una persona quiera iniciar el proceso de reinserción, el primer paso a dar es siempre su decidida voluntad de hacerlo.

Una curiosidad. ¿Se puede ser amigo de los presos?

Se puede en la medida que la amistad es un sentimiento que surge entre personas, y presos y funcionarios lo somos. También el amor, por los mismos motivos. Conozco varios casos, pero no es algo que suela ser muy frecuente.

Y otra más. ¿Ha llegado a conocer algún interno que haya llegado a cumplir los 90 o 100 años en la cárcel?

Aunque, en contra de lo que se piensa, no hay ningún impedimento legal para permanecer en prisión a edades tan avanzadas, no he conocido ningún caso. Afortunadamente, hay mecanismos para encontrar alternativas. El más frecuente y usual es el adelantamiento de la libertad condicional.

Dos figuras con sello propio en las prisiones. Los kies y los chotas. ¿Qué rol tienen estas personas en el ambiente carcelario?

El “kíe”, digamos que es el que parte el bacalao en el patio, quien, por su carisma, temeridad u osadía, impone su voluntad a los demás presos. El “chota” vendría a ser el chivato de los funcionarios, el confidente por el que nos enteramos de lo que pasa y no vemos, si bien no suelen ser mucho de fiar.

¿Recuerda quienes han sido los presos más peligrosos que ha conocido durante toda su vida entre rejas?

Recuerdo a varios, con nombre y apellidos, pero es difícil priorizar porque su peligrosidad intrínseca depende de la amenaza que supongan, dado que puede ser física contra uno mismo, afectar a la familia en caso de organizaciones mafiosas o terroristas o por supuesto, a la seguridad de los otros internos, cuya garantía es siempre nuestra responsabilidad.

¿Como se lleva que, para cada módulo, con 80 o 100 internos haya solo dos o tres funcionarios sin más armas que un bolígrafo?

Se lleva mal, aunque, incomprensiblemente, funciona bastante bien en los módulos ordinarios, siempre que la mano izquierda y el bolígrafo, en feliz armonía, funcionen de una manera correcta.

¿La vida penitenciaria que le tocó vivir fue más dura que la actual?

Fue distinta. Creo que, con la mejora de las infraestructuras penitenciarias, las cosas son ahora más llevaderas para presos y funcionarios. Con la superación de las etapas de motines y secuestros, mejoró mucho el panorama, pero no hay que olvidar que cada época tiene su afán.

¿Ser funcionario de prisiones en España es una profesión difícil y desconocida?

No creo que sea más difícil que otras profesiones de riesgo. Y últimamente, nada desconocida, sobre todo desde las forzadas visitas con que nos honran afamados próceres de la política, las finanzas u otras profesiones de relevancia mediática. Por cierto, es casualidad que ninguno habla mal de nosotros.

¿La mayor fuga de Acebuche en junio de 1988 se podía haber evitado si hubieran estado todas las garitas vigiladas?

Con toda seguridad. Precisamente, el evadido y el otro interno escaló el muro externo de la prisión por la escalera de acceso a una de las garitas que en esos momentos estaba vacías.

¿Qué opina de los que dicen que en el oscuro mundo de las prisiones existen ciertos privilegios con determinados presos mediáticos?

Creo que esta afirmación no se ajusta a la realidad. El reglamento y las demás normas son idénticas para todos los internos e igual el nivel de exigencia. Ocurre que para el acceso a los beneficios penitenciarios es un factor muy cualificado el buen comportamiento y esos presos “mediáticos” suelen tenerlo.

Funcionarios históricos, con motivo del 40 aniversario de la apertura del centro penitenciario de Acebuche hubo una serie de ellos que fueron homenajeados el pasado mes de abril como fue el caso de Antonio Gómez Pelayo. Este veterano funcionario formó parte del staf de la dirección del centro durante la denominada "Operación Silencio" en el mes de julio de 1986, operación de traslado de los internos desde la antigua prisión provincial de la carretera de Níjar, frente al Seminario y demolida en 1994 hasta su ubicación actual inaugurada oficialmente el 20 de octubre de 1996 por el ministro de Justicia Fernando Ledema.

tracking