"Almería necesita un gobierno andaluz que de verdad crea en esta tierra"
Rodrigo Sánchez Haro, candidato número 3 del PSOE, analiza el desarrollo de la campaña del 17-M que acaba este viernes

Rodrigo Sánchez Haro, número 3 del PSOE en Almería para las elecciones andaluzas del 17-M.
Fue consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en el último gobierno de la socialista Susana Díaz. En esta entrevista, Rodrigo Sánchez Haro analiza el desarrollo de la campaña autonómica del 17-M en asuntos como la agricultura, el agua, la educación, la sanidad y la vivienda.
¿Qué sensaciones le está dejando esta recta final de campaña?
Tengo la sensación de que Almería tiene muchísimo potencial, pero también mucho cansancio. La gente está cansada de escuchar anuncios que luego no llegan, cansada de sentirse siempre el último de la fila y cansada de que haya problemas estructurales que llevan años enquistados.
Pero también le digo una cosa, noto a la gente muy consciente de lo que se juega en estas elecciones. Hay preocupación y hartazgo. Cuando uno habla con vecinos de cualquier comarca, del Levante, del Almanzora, del Poniente o de la capital, encuentra una idea en común, que Almería recibe menos atención de lo que aporta y merece.
Y eso al final se nota en la sanidad, en la educación, en las infraestructuras, en el agua o en la vivienda. La política deja de ser útil cuando una persona tarda semanas en conseguir una cita médica o cuando un joven no puede acceder a la vivienda, aunque tenga trabajo.
Esta cita electoral en Andalucía puede considerarse un 'referéndum' sobre la sanidad pública.
Creo sinceramente que estamos en un momento decisivo. La sanidad pública andaluza está entrando en una dinámica muy peligrosa. Y la gente lo percibe perfectamente. Hace unos años, cuando alguien tenía un problema de salud, confiaba en que el sistema público iba a responder. Hoy hay muchísimas familias que viven con angustia los retrasos, las listas de espera y la falta de especialistas. Y cada vez más personas terminan recurriendo a un seguro privado porque sienten que no tienen otra salida. Esto cambia completamente el modelo. Porque cuando normalizamos que quien puede pagar se vaya a la privada y quien no pueda tenga que esperar, estamos rompiendo el principio de igualdad.
En Almería la situación es especialmente grave. Tenemos más de 100.000 personas esperando una cita con el especialista o una intervención quirúrgica. Hay centros de salud donde las citas se están dando a veinte días vista. Y las listas de espera para pruebas diagnósticas directamente han dejado de publicarse. La gente está harta de propaganda. Quiere soluciones.
¿Qué ocurre en los hospitales de Poniente y La Inmaculada?
El Hospital de Poniente merece mucho más de lo que está recibiendo. Estamos hablando de un hospital que atiende a una población potencial de 350.000 usuarios y que lleva años funcionando por debajo de lo que necesita. Faltan camas, faltan quirófanos y faltan especialistas. Los profesionales están sosteniendo el sistema con un esfuerzo enorme y, aun así, siguen dando la cara cada día. Yo creo que hay que decirlo claramente, el Hospital de Poniente merece respeto. Respeto institucional, planificación e inversiones.
Y lo mismo pasa con el Hospital de La Inmaculada en Huércal-Overa. Hay especialidades prácticamente vacías. Estamos viendo cómo se derivan pacientes a clínicas privadas de Lorca pagando contratos por 4 millones de euros, mientras aquí faltan recursos. Eso genera una sensación de abandono muy fuerte. La sanidad pública es probablemente lo más importante que hemos construido como sociedad porque iguala a la gente. Da igual lo que tengas en la cuenta bancaria. Cuando alguien entra en urgencias, todos somos iguales. Y eso hay que defenderlo.
Ante esto, ¿cuáles son las propuestas del PSOE?
Lo primero es reforzar el sistema público de verdad. No con titulares, sino con presupuesto y con el personal necesario. La propuesta de María Jesús Montero pasa por incorporar 18.000 profesionales sanitarios en Andalucía y destinar 3.000 millones de euros adicionales al sistema sanitario público.
Queremos garantizar por ley que la atención primaria no tarde más de 48 horas y que las pruebas diagnósticas tengan un plazo máximo razonable. Y también hay que mejorar las condiciones laborales de los sanitarios, porque Andalucía no puede seguir siendo una comunidad donde muchos profesionales sienten que se les trata peor que en otros territorios. Además, hay una cuestión fundamental: recuperar la atención primaria. Si destruyes la atención primaria, colapsa todo lo demás.
Tampoco hay que olvidarse del tema del agua en esta provincia...
El agua es el presente y el futuro de esta provincia. Aquí no estamos hablando solo de medio ambiente; estamos hablando de empleo, agricultura, economía y estabilidad social.
Y yo creo que hay que separar mucho el ruido político de la realidad. La realidad es que el Gobierno de España está realizando en Almería las mayores inversiones hídricas de las últimas décadas. Ahí están las inversiones en desalación, modernización de regadíos, eficiencia energética o reutilización de agua.
Estamos hablando de actuaciones estratégicas que están cambiando el modelo hídrico de la provincia. La reparación y nueva construcción de desaladoras en el Bajo Almanzora, la ampliación de Dalías, actuaciones en Carboneras, modernización de regadíos en toda la provincia… Todo eso suma cientos de millones de euros.
Ahora bien, también hay competencias directas de la Junta de Andalucía que siguen pendientes. Ahí están las ampliaciones de las depuradoras de Roquetas, el Ejido o Adra sin ejecutar o las pérdidas de agua de alrededor de 8 hectómetros cúbicos en las redes del Levante almeriense. Yo no creo en la confrontación permanente entre administraciones, creo en la colaboración. Pero cada uno tiene que asumir lo que le corresponde y ejecutarlo.

Antonio Bonilla y Rodrigo Sánchez Haro.
Y la mirada siempre debe estar puesta en el motor económico de esta provincia: la agricultura.
Muchos agricultores sienten que no tienen el respaldo institucional que necesitan. Y eso es preocupante. La agricultura almeriense ha levantado esta provincia prácticamente a pulso. Es un modelo admirado en todo el mundo por su capacidad de innovación, eficiencia y esfuerzo colectivo. Pero no se puede mantener solo con el sacrificio de los agricultores. Necesitan infraestructuras, modernización, agua y apoyo real cuando vienen mal dadas. Y ahí hemos visto diferencias importantes entre administraciones.
Por ejemplo, tras el tren de tormentas, el Gobierno de España ha activado ayudas directas con rapidez, ayudas que pueden suponer más de 100 millones de euros para nuestra provincia, si finalmente los agricultores que aparecen en los dos listados que se han publicado aceptan las ayudas. Ayudas de entre 5000€ y 25.000€ para paliar las pérdidas económicas que han tenido. Mientras tanto, las ayudas autonómicas tardan una eternidad en resolverse y llegar.
De agricultura sabe mucho, puesto que fue consejero. ¿Ayuda su experiencia para la campaña?
Claro que sí. Me ayuda porque conozco el sector y conozco el territorio. He estado en cooperativas, en explotaciones agrícolas, en reuniones complicadas y también en momentos muy duros para el campo.
Y eso te da una visión muy pegada a la realidad. A mí me gusta escuchar mucho. Creo que la política pierde sentido cuando uno deja de escuchar a la gente que vive los problemas cada día.
Además, en Almería la agricultura no es un sector cualquiera. Forma parte de nuestra identidad. Hay miles de familias en nuestra provincia que han levantado sus vidas gracias al campo y merecen respeto y dedicación.
Otra de las grandes preocupaciones es la Educación.
Lo que está pasando en educación pública en Almería no puede normalizarse. Tenemos miles de alumnos afectados por masificación y barracones. Hay centros educativos comprometidos desde hace años que siguen sin construirse. Hay familias desesperadas buscando plaza pública para sus hijos. Y en Formación Profesional muchísimos jóvenes se quedan fuera y acaban teniendo que irse a centros privados para gastarse miles de euros cada año si quieren formarse. Eso rompe la igualdad de oportunidades.
Y luego está la universidad pública. La Universidad de Almería está claramente infrafinanciada mientras se favorece la expansión de universidades privadas. Yo no estoy en contra de lo privado, pero sí estoy en contra de debilitar lo público para que la gente no tenga otra alternativa.
La educación pública ha sido la gran herramienta de ascenso social de este país. Muchísimas familias humildes pudieron salir adelante gracias a ella. No podemos permitir que se deteriore.
Y todos esos jóvenes se enfrentan también al gran problema de la vivienda...
Es un drama entre los jóvenes. Hay mucha gente trabajando, esforzándose, haciendo las cosas bien… y aun así no puede independizarse. Eso genera frustración y bloquea proyectos de vida enteros. En ocho años la Junta de Andalucía apenas ha construido vivienda pública en la provincia. Y mientras tanto los precios del alquiler y de compra siguen subiendo. Nosotros defendemos aumentar la oferta de vivienda protegida, facilitar el acceso a la primera vivienda y desarrollar plenamente las herramientas de la ley estatal de vivienda. Porque la vivienda no puede convertirse en un lujo reservado solo para quien hereda o tiene muchísimo dinero.
Viendo algunos discursos y comentarios de representantes políticos, parece que desde hace unos años el clima político cada vez es más tenso...
La política no puede convertirse en un espectáculo permanente de insultos y confrontación. La gente tiene problemas reales y espera soluciones reales. Yo creo mucho más en una política cercana, seria y útil. En hablar claro, aunque a veces haya que decir cosas incómodas. Y también en reconocer cuando alguien hace algo bien, aunque sea de otro partido.
Pero hay algo que sí me preocupa, que se esté utilizando el miedo y el enfrentamiento para dividir a la sociedad. Lo estamos viendo con la inmigración o con determinados discursos extremistas. Almería sabe perfectamente lo que significa convivir. Esta provincia ha crecido gracias al esfuerzo de mucha gente, venga de donde venga. Y no podemos permitir que algunos intenten enfrentar a vecinos para sacar un puñado de votos.
Todo ese "espectáculo" genera mucho desencanto en la sociedad con respecto a la política.
A los desencantados les diría que entiendo perfectamente el desencanto. Porque hay gente que siente que trabaja, cumple y aun así cada vez le cuesta más salir adelante. Pero también le diría que cuando uno no vota, otros deciden por él. Y estas elecciones afectan directamente a la vida cotidiana de la gente. Afectan a cuánto tarda una operación. A si un hijo encuentra plaza pública en FP. A si un joven puede alquilar una vivienda. A si un agricultor tiene agua para seguir trabajando. La política no es algo lejano. Está en cada decisión que afecta a nuestra vida diaria.
¿Qué vivencias está teniendo esta campaña?
La campaña la estoy viviendo con mucha intensidad y mucha responsabilidad. Estoy recorriendo muchísimos municipios y hay conversaciones que se te quedan dentro. Personas mayores que te cuentan lo que han luchado toda la vida. Jóvenes que quieren quedarse en Almería, pero no saben si podrán hacerlo. Sanitarios agotados. Agricultores preocupados. Familias enteras intentando llegar a final de mes. Eso te recuerda constantemente por qué merece la pena dar este paso. Yo no entiendo la política desde la distancia. La entiendo estando cerca de la gente. Escuchando más que hablando muchas veces. Y teniendo claro algo, Almería no necesita promesas vacías, fotos y poses. Necesita compromiso, trabajo y un Gobierno andaluz que crea de verdad en esta provincia.