Luz María Rodríguez: "Las mujeres tuvimos una gran implicación en la lucha por las libertades"
Esta sindicalista y su marido protagonizan la película documental 'La libertad de los presos políticos tuvo nombre de mujer', sobre el Proceso 1001, editada en Almería.

Francisco Acosta y Luz María Rodríguez Luque.
Luz María Rodríguez Luque nació en Sevilla en octubre de 1952 y tiene una hija de 50 años con Francisco Acosta Orge, también sevillano de 80 años, que fue uno de los diez condenados por el Tribunal de Orden Público de la dictadura franquista en el año 1973, en el conocido Proceso 1001, que se saldó con penas de 261 años de prisión a toda la dirección del entonces sindicato ilegal Comisiones Obreras. “Fue largo, muy laborioso e intenso porque tuvimos que hacer muchas cosas para conseguir que la sociedad se sensibilizara con respecto a estas condenas”. La condena se agravó al coincidir el juicio con el atentado al entonces presidente del Gobierno, el general Luis Carrero Blanco. “Nosotras lo que pretendíamos era que toda la sociedad supiera que a diez trabajadores, que lo único que habían hecho era reunirse para conseguir un espacio sindical y mejoras en las condiciones laborales de las personas, los habían condenados a entre 12 y 20 años de prisión”.
Después de 50 años se reconoce el trabajo exhaustivo de las mujeres de estos presos para mostrar la injusticia que se estaba produciendo. “No partíamos de cero, la mayoría de las mujeres de los procesados en el Sumario 1001 ya traíamos un bagaje anterior. Cuando tenía 17 años ya me habían detenido con Paco en Madrid. Estuvimos en la Dirección General de Seguridad, donde ahora está Isabel Díaz Ayuso y la presidencia de la Comunidad de Madrid. Hay una trayectoria en la cual nosotras tuvimos una implicación en la lucha antifranquista, contra la injusticia, por las libertades, y contra todo lo que eso suponía. Y cuando llega el Proceso 1001 tuvimos que dar el do de pecho”.
Su marido Francisco Acosta era uno de los cofundadores de Comisiones Obreras en Sevilla. “Yo formé parte del primer núcleo dirigente de Comisiones Obreras de Sevilla junto con Eduardo Saborido y Fernando Soto, que falleció muy joven de cáncer, aunque Comisiones Obreras no se fundó en un despacho. Era en las empresas, al calor de una asamblea, donde se formaron, y eso se fue articulando hasta llegar a lo que hoy es el primer sindicato del país”. Este histórico sindicalista comenzó a trabajar con 12 años hasta llegar a la empresa municipal de transporte urbano de Sevilla, en donde asegura que había unas condiciones laborales muy malas. “Era mecánico y en el año 65 montamos la primera Comisiones Obreras”.
Este matrimonio de sindicalistas se conocieron cuando ella tenía 16 años. “Yo a ella le llevo 8 años, y cuando la conozco le hablo de mi vida, de lo que yo soy, para que supiera con quién se jugaba los cuartos”. Y Luz María muestra su predisposición a trabajar en la lucha obrera y en 1969 se incorpora al sindicato “A mí me interesa lo que estaban haciendo, porque yo tenía también ese pensamiento de traer la democracia a este país”. Francisco Acosta reconoce el trabajo que ella realizó en los primeros años al haber estudiado administrativo en la Escuela de Comercio. “Éramos obreretes que habíamos ido al colegio hasta los 14 años. No teníamos quien nos escribiera a máquina las octavillas, y ella aparece como pan del cielo. Empezó a confeccionar la propaganda ilegal de Comisión obreras, y montamos el primer aparato de propaganda de Sevilla, que era una máquina de escribir y una multicopista”. Ella también se encargaba de comprar los materiales de oficina “Era menos sospechosa, porque la policía vigilaba los sitios donde se vendía el papel de imprenta, las máquinas de escribir, y a ella no la conocían, e hizo la labor de montar la infraestructura sindical”.
En el proceso 1001 se condenó a los diez integrantes de la cúpula de Comisiones Obreras, encabezada por Marcelino Camacho y Nicolás Sartorius. “Por primera vez nos reunimos clandestinamente en Madrid delegados de toda España, pues cada año se hacía una reunión nacional para decidir que salarios había que pedir, analizar las condiciones laborales, y decidir las acciones a realizar”. Dos años antes Francisco Acosta y Luz María Rodríguez, recién casados, habían sido detenidos al asistir a otra de estas asambleas. “En 1972, creo que de los diez del Proceso 1001, yo era el único que ya habían detenido en una asamblea general. Entonces, la policía, dándome caña, me dijo, tú ya estuviste aquí otra vez haciendo una asamblea de comisiones”.
A principios de 1975, después de dos años de reivindicaciones, el Tribunal Supremo los rebajó la condena a entre cuatro y dos años de cárcel, y meses después, al morir Franco, los diez del Proceso 1001 son indultados y salen en libertad. Ahora, después de más de 50 años, Luz María y Francisco son dos testigos vivos de los últimos años de la dictadura franquista en España. “Había mucha dificultad. En el año 70, un mes antes de casarnos me despidieron de mi empresa por intentar hacer una huelga. Al salir de la cárcel, como no teníamos hijos, me fui al sector del taxi, ella también trabajaba en una cosa que tenía su madre, y fuimos tirando”.
Muchas mujeres jugaron un papel muy importante en defensa de la democracia y para visualizar la situación de estos presos. Luz María, Josefina Samper -mujer de Marcelino Camacho-, y las abogadas Cristina Almeida y Francisca Sauquillo, fueron protagonista de esa lucha social. “Lo que esas mujeres hicimos fue decisivo para que muchas personas que no sabían la falta de libertad que estaban sufriendo, supieran la verdad”. Y recurrieron a muchas personas dentro y fuera de España para denunciar el Proceso 1001. “Nosotras íbamos a ver a todo tipo de personas. Por ejemplo, fuimos un día a la casa de Javier Benjumea, que era el propietario de Abengoa, que no nos recibió, naturalmente, pero nosotras le dejamos allí una cartita explicándole la situación”. Incluso pidieron audiencia al Capitán General de la Región Militar Sur. “Fue un soldado a casa de mi madre, que es donde tenía el domicilio, porque entonces no teníamos domicilio fijo, a llevar la convocatoria para que fuera a ver al Capitán General, y tuve una entrevista muy interesante con él, que además procedía de la familia de la aristocracia andaluza”.
Película documental
La película documental 'La libertad de los presos políticos tuvo nombre de mujer' ha sido realizado por Emilio Asensio bajo el guión de José Luis Fernández. Se ha presentado en el Paraninfo de la Universidad de Almería, organizado por la Cátedra de Memoria Democrática de la UAL y el Sindicato de Pensionistas de Comisiones Obreras de Almería. En 90 minutos cuenta la historia de la importancia de las mujeres de los diez sindicalistas que fueron condenados a 261 años de prisión en los últimos años de la dictadura de Francisco Franco, para lograr la reducción de las penas por el Tribunal Supremo y su indulto el Rey de España, Juan Carlos I.