Manuel Salas: "El entorno del Bajo Andarax es un museo al aire libre"
Este vecino de Benahadux, carpintero de profesión, es un experto autodidacta en la arqueología de los pueblos que rodean Almería

Manuel Salas junto al autor de la entrevista, Antonio Hermosa, en la última Cata de Vino de Benahadux celebrada el pasado 21 de febrero.
Manuel Salas Barón, es un vecino de Benahadux de 67 años. Manuel tiene tres hermanos y una hermana, y él es el más pequeño de todos. Los Salas son naturales de esta localidad del Bajo Andarax, y los Barón, de la localidad de Nacimiento. “Mi padre ha sido el carpintero de aquí de toda la vida, y todos los hermanos hemos sido carpinteros también”. Tras realizar los estudios primarios, comenzó a trabajar en la carpintería con su padre.
Se le puede considerar un autodidacta en muchas aficiones que han ayudado a desarrollar la historia y la cultura de su pueblo. “Una que he tenido toda mi vida ha sido la arqueología. Y ahora la veo reflejada en el Centro de Interpretación de Benahadux y en el taller de arqueología experimental”. Esta afición le surgió siendo muy pequeño. Como casi todos los niños mostró mucho interés por los minerales y, desde ahí, por las cosas antiguas que encontraba enterradas por muchas partes de la zona donde ha vivido. “Cuando terminé la escuela, mi padre me dijo: ¿Qué quieres, estudiar o trabajar en la carpintería? Y yo vi más fácil meterme a trabajar con toda la familia. Aunque si no lo hubiera hecho, lo más natural es que hubiera terminado estudiando la carrera de Arqueología, porque me gusta mucho”.
Manuel es un entusiasta de la historia antigua y un claro protector del patrimonio. Gracias a su inquietud y su búsqueda, ha desenterrado con ayuda de sus vecinos muchas piezas que hablan del pasado del Bajo Andarax. “En el año 1982, donamos muchas de las cosas que nos hemos ido encontrando al Museo Arqueológico de Almería. La gente me decía: ‘Oye, a ti no te gustan los tiestos, que mira que arando en el bancal que tengo en el Chuche me he encontrado esto. Y yo decía, pues venga, dámelo. Y en ese año 82, teníamos ya muchísimas piezas”.
Con el tiempo, gracias al empeño de Manuel, en Benahadux se decidió crear un Museo de Reproducciones Arqueológicas. “Al haber tenido tantas piezas en las manos, quise ver si era capaz de reproducir muchas cosas. Hemos llegado a lograr piezas idénticas a las originales, porque las hemos hecho con la misma técnica y con los mismos materiales que utilizaban nuestros antepasados”. Ese espacio se inauguró en los años 90 del siglo pasado, y en 2009, siendo alcalde de la localidad Juan Jiménez Tortosa, se abrió el Centro de Interpretación de Benahadux, Culturas del Mediterráneo.
Ese centro lleva el nombre del padre de Manuel, Domingo Salas Rodríguez, que fue el que le inculcó a su hijo la afición por la arqueología, porque toda esta zona, como otros muchos lugares de Almería, guarda un gran legado arqueológico, entre los que destaca el enclave ibero romano de Urci. “El entorno del Bajo Andarax, como decía Luis Sires refiriéndose a toda Almería, era un museo al aire libre. Hay muchas cuevas que han estado habitadas en la prehistoria. En nuestra comarca tenemos yacimientos de todas las épocas. Empezando desde el neolítico hasta la época islámica, pasando por la antigua ciudad romana de Urci, Bayyana…”.
Manuel Salas remarca la importancia del yacimiento asqueológico de El Chuche. “Sería fundamental que se excavara y se pusiese en valor. Porque lo que tenemos ahí existe en pocos yacimientos romanos. Aparte de la ciudad romana, está toda la infraestructura de abastecimiento de agua de esa ciudad romana. En muy pocos sitios encuentras pasos de decantación y depósitos, y hoy en día todavía están. El agua la traían desde el Marchal de Araoz. O sea, que ese agua que se bebía tan famosa en Almería, ya la bebían los romanos en la antigua Urci”.
Sin estudios en arqueología, este hombre es un referente en cultura en el bajo Andarax. “La práctica te enseña muchas cosas, que a lo mejor en un libro no la puedes aprender. Ahora estamos dedicándonos a transmitir esos conocimientos que hemos aprendido con esa prácticas a los niños, tanto en el Instituto como en los colegios. Y la verdad es que se lo pasan muy bien. Un año más, hemos empezado las Jornadas de Patrimonio en el Instituto de Benahadux, que tienen hasta una excavación que se comenzó el año pasado y que en este año sigue activa. Además enseñamos a los estudiantes a realizar reproducciones de piezas, porque las originales tienen que estar en los museos, no en casas particulares ni nada por el estilo”.
Manuel Salas es un hombre polifacético. Además de sus trabajos en el mundo de la arqueología, lleva 30 años organizando una Cata de Vinos Artesanos en su pueblo. “Teníamos un colectivo cultural que era la Cueva del Tio Eladio, en una cueva alquilada en el Cerro del Paredón. Ahí nos juntábamos, y de ahí nació lo que es la cata de vinos de hoy en día. Empezamos con 25 personas y ya hemos perdido la cuenta. Nosotros organizábamos todo, pero llegó un momento en que tuvimos que decirle al ayuntamiento que se hiciera cargo porque nosotros ya no podíamos ante la dimensión que tomo el evento”.
Es el concurso de vinos caseros más antiguo de la provincia de Almería. "Son vinos no comerciales. Cada uno tiene su viñilla, lo hace para consumo propio y para los amigos, y nosotros quisimos darle un reconocimiento a ese trabajo bien hecho. El principio comenzamos con catas de vinos profesionales, pero dijimos, la gente también tiene falta de que se le reconozca la labor que están haciendo con sus vinos”. En Almería el vino casero suele ser denominado zurrache. “Los zurraches son vinos muy ácidos. Hoy día ya se están haciendo unos vinos maravillosos, con sus fruto de maceraciones, vinos que podían ser perfectamente de una bodega profesional”.
Y aquí no se quedan las actividades que organiza Manuel Salas. También lleva 35 años organizando el concurso europeo de tiro con arma prehistórica. “Hay un clan en Benahadux, y otras asociaciones similares en Rioja y Antas, que todos los años hacemos tiradas de arco y azagaya prehistórica”. Y además, también todos los meses de septiembre, está involucrado en la celebración de la Calendas Romanas Urcitanas, una fiesta romana que se desarrolla en la barriada de El Chuche desde hace casi diez años, y en las que por unas horas los habitantes de la zona rememoran cómo se vestían, qué comían y cómo vivían los romanos almerienses. “Hoy está de moda la celebración de sabores de Almería. Nosotros hacemos los sabores de época romana, que son totalmente diferentes a los sabores de hoy en día. Los romanos le echaban otros ingredientes, y nosotros lo estamos consiguiendo”.