La Voz de Almeria

Entrevistas

Una voz almeriense para el flamenco del siglo XXI

La otra cara de la cantaora María Canet

María Canet.

María Canet.La Voz

José Ángel Pérez
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María del Mar París Canet, conocida artísticamente como María Canet, nació en Almería el 14 de septiembre de 1980. Creció con el flamenco ya inoculado de la mano de su abuelo, que le enseño a cantar saetas desde bien pequeña. Poco a poco fue estudiando este arte, gracias a compañeros como Antonio García 'El Niño de las Cuevas', 'El Niño de la Manola', Antonia López o Rocío Segura, entre otros cantaores, comenzando su andadura artística a los 14 años interpretando saetas, impulsada por su abuelo. Desde entonces, ha recorrido escenarios de toda España, consolidándose como una de las voces más personales del flamenco actual.

Formada en la Cátedra de Flamencología de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) y en la Fundación Cante de las Minas, ha tenido como maestros a Encarnación Fernández, Rosendo Fernández y especialmente, a Marina Heredia, con quien se adentró en la profundidad de los cantes de Granada, en estilos tales como los tangos y fandangos del Albaicín.

Ha compartido escenario con figuras del baile flamenco como Antonio Canales, Juan Ogalla y Carmen Ledesma, y colabora habitualmente con distintas escuelas de danza, combinando su faceta solista con el acompañamiento al baile. Durante su reciente etapa de retiro artístico, María Canet se ha dedicado intensamente a la formación y al estudio del flamenco, ampliando su registro técnico y expresivo. 

Su regreso en este 2025 a punto de irse. ha supuesto un auténtico resurgir: ha vuelto a los escenarios con fuerza y emoción, actuando en espacios tan emblemáticos como la Alcazaba de Almería, el castillo de Guardias Viejas o el teatro Apolo, prodigándose en numerosas peñas flamencas de toda la geografía andaluza, donde su voz ha sido recibida con entusiasmo. Su proyecto discográfico 'Flamencas' supone una declaración de amor al cante femenino, una mirada contemporánea que pone en valor la fuerza y diversidad de las voces de mujer en el flamenco.

Una imagen de María Canet en plena actuación.

Una imagen de María Canet en plena actuación.Pako Manzano

¿Nacer entre Pescadería y la Alcazaba es un plus más de su talento?

Sin duda. Crecer entre Pescadería y la Alcazaba es crecer rodeada de historia, de duende y de una forma muy particular de sentir la vida. Ese barrio te enseña a escuchar antes de cantar, a mirar antes de interpretar. Es un regalo que llevo siempre en la voz.

¿Qué papel jugó su abuelo Pepe Canet para enamorarla del flamenco?

Mi abuelo fue mi primer maestro y mi primer aplauso. Él me enseñó a cantar saetas desde niña, pero sobre todo me enseñó a amar el flamenco con respeto y verdad. Cada vez que subo a un escenario, siento que él me acompaña.

Se dice que el cante no es solo aprenderlo, hay que sentirlo y vivirlo. ¿Añadiría algo más?

Sí, hay que entregarse. El cante no admite medias tintas. Es vivir, sentir y también dejarse romper para volverse a reconstruir en cada letra.

¿Cuándo descubrió que tenía valores para cantar flamenco?

Lo descubrí muy niña, pero no me atrevía a cantar en público hasta que me lancé a cantar una saeta en Semana Santa y sentía que la gente me escuchaba y se emocionaba. Ahí entendí que tenía algo que decir y que mi voz podía tocar corazones.

Temperamento, fuerza, arte, duende… Ponga en orden su mejor cualidad.

Primero, el sentimiento; después, el temperamento; luego la fuerza y finalmente el duende, que aparece cuando quiere, como un regalo inesperado.

Payos o gitanos. Hombres o mujeres. ¿Quién canta mejor el flamenco?

El flamenco no entiende de etiquetas. Canta mejor quien es honesto, quien entrega su alma. El arte no tiene ni apellido ni género.

¿Qué le debe usted a la saeta que la ha diferenciado de otras cantaoras?

La saeta me enseñó a cantar. Fue el punto de partida y para mí es entrega y una forma de decir muy directa. Es mi raíz.

El pasado mes de octubre presentó 'Flamencas'. ¿Qué ha pretendido con este espectáculo?

He querido honrar la voz de la mujer en el flamenco, darle el lugar que merece. 'Flamencas' es una declaración de amor, un reconocimiento y un grito de fuerza femenina.

¿Recuerda alguna actuación que le haya marcado especialmente?

Sí, cantar en la Alcazaba de Almería tras mi regreso fue profundamente emocionante. Sentí que volvía a casa, renovada, y que el público me abrazaba de nuevo.

Una imagen promocional de un disco de María Canet, posando en La Alcazaba de Almería.

Una imagen promocional de un disco de María Canet, posando en La Alcazaba de Almería.

¿Quiénes han sido especialmente las mejores cantaoras de flamenco que ha tenido Almería de todos los tiempos?

Admiro profundamente a Rocío Segura y a su madre, Antonia López. Aquí tenemos a grandes voces femeninas como Sonia Miranda, Mari Ángeles Fernández, María José Pérez, Ana Mar que son referentes que llevan el nombre de Almería por bandera.

¿Cuál es el palo del flamenco más difícil de cantar?

-El flamenco es infinito y nunca se termina de aprender. Quizá la seguiriya. Exige un nivel emocional y técnico muy profundo.

¿A usted qué tal se le da la copla?

-La copla siempre me ha gustado, porque también es emoción pura. Pero mi casa, mi verdad, sigue estando en el flamenco.

¿De quién aprendió más? ¿Y en qué palo se siente más cómoda cantando?

-Me he nutrido mucho de todas las cantaoras y cantaores de la historia. El flamenco es escuchar, escuchar y volver a escuchar y estudiar mucho. La Niña de los Peines, la Paquera de Jerez, Bernarda y Fernanda de Utrera, la Perla, Carmen Linares, Encarnación Fernández, Marina Heredia y por supuesto que de las voces masculinas que podría citar a otra retahíla de artistas desde Camarón, a Fosforito, Antonio Mairena, Enrique Morente, Pepe Pinto .... Me siento especialmente cómoda en los cantes de levante, quizá los he estudiado en más profundidad y los disfruto mucho.

¿El flamenco es una herramienta de transformación social y cultural?

-Absolutamente. El flamenco nace del dolor, de la resistencia, de la vida misma. Cuando se canta desde la verdad, transforma a quien lo escucha y también a quien lo interpreta.

¿El flamenco se cuida más fuera de España?

-A veces sí. Fuera lo veneran, lo estudian, lo respetan profundamente. En España lo amamos, pero a veces lo damos por hecho. Falta más apoyo estable y más educación flamenca desde pequeños.

¿Dónde cree que va el flamenco en el siglo XXI?

Creo que va hacia un diálogo entre tradición y contemporaneidad. Sin perder su raíz, pero permitiendo nuevas miradas. El flamenco está vivo, y lo vivo siempre evoluciona.

¿Y aquí en Almería hay apoyo a los artistas por parte de las instituciones?

-Hay esfuerzos, sí, pero aún falta mucha continuidad. Almería tiene un talento enorme y merece un apoyo más firme, más constante y más visible para que nuestros artistas puedan crecer sin tener que marcharse.

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