Diabetes, la epidemia silenciosa que avanza sin que nos demos cuenta: "Podemos frenarla"
El jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Torrecárdenas revela los mitos y las preocupaciones en torno a la enfermedad

Foto de archivo de una enferma de diabetes.
Pedro Mezquita Raya lleva décadas enfrentando una enfermedad que no da tregua. Como jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Universitario Torrecárdenas, ha visto la evolución de un mal silencioso. Este viernes se celebra el Día Mundial de la Diabetes, y mientras en el Congreso se reclama un plan nacional de detección precoz, en Almería los endocrinólogos luchan cada día para que la tecnología, la educación y el cuidado lleguen a tiempo.
Pregunta: Todos hemos oído hablar de la diabetes, pero pocos saben realmente lo que es.
Respuesta: La diabetes es una alteración en el control del azúcar en sangre, que es la principal fuente de energía. En la diabetes tipo 1, las defensas del cuerpo se confunden y atacan por error las células del páncreas que fabrican insulina, como si se defendieran de una infección. Por eso, las personas con este tipo de diabetes necesitan tratamiento con insulina desde el momento del diagnóstico.
¿Y la tipo 2?
En la diabetes tipo 2, en cambio, el cuerpo sí produce insulina, pero no la usa bien. Es más frecuente en adultos, aunque cada vez se ve en personas jóvenes e incluso niños, y está muy relacionada con el exceso de peso, la mala alimentación y el sedentarismo.
Hay mucho desconocimiento sobre la diabetes.
Sí y por eso se cometen errores.
Dígame los más frecuentes.
Uno de los errores más comunes es confiar solo en cómo uno se siente. El típico "me encuentro bien, así que seguro que tengo buen control", cuando en realidad los niveles de glucosa pueden estar alterados sin que la persona lo note.
Ese es un error, vale, dígame otro.
Pensar que basta con comer poco azúcar.
¿Y no basta con eso?
No, influyen otros factores: todos los alimentos, sus cantidades, el ejercicio y también aspectos menos evidentes, como el estrés o la falta de descanso.
También es habitual ajustar la medicación por intuición, sin revisar los datos que ofrecen los dispositivos de control de la glucosa.

Pedro Mezquita Raya, jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Universitario Torrecárdenas.
Cada vez hay más casos ligados a la obesidad infantil y al sedentarismo.
Sin duda. La diabetes tipo 2 avanza en silencio durante años y muchas personas se diagnostican cuando ya tienen complicaciones.
Vamos, una epidemia silenciosa.
Sí, es una epidemia silenciosa porque está directamente ligada al estilo de vida actual: comida ultraprocesada, muchas horas sentados, poco sueño y estrés continuo.
¿Estamos fallando como sociedad?
No es solo un problema individual; como sociedad hemos normalizado hábitos poco saludables desde la infancia. Educar en alimentación, movimiento y descanso debería ser tan importante como enseñar matemáticas o idiomas.
Una epidemia que afecta cada vez más a los jóvenes.
Lo cierto es que desde que comencé a trabajar, hace tres décadas, la edad de diagnóstico ha bajado de forma preocupante. Antes era muy raro diagnosticar diabetes tipo 2 en personas de entre 20 y 30 años; hoy es algo que vemos prácticamente a diario.
"Como sociedad hemos normalizado hábitos poco saludables desde la infancia"
¿Hasta qué punto el estado anímico puede influir en los niveles de glucosa?
Muchísimo. El cuerpo no distingue entre un peligro real y una preocupación intensa. El estrés, la ansiedad o la tristeza hacen que se liberen hormonas que elevan los niveles de glucosa en sangre. Por eso, una persona puede tener valores adecuados un día y, al siguiente, tras una mala noticia o una noche sin dormir, tener subidas inesperadas.
"Cuidar la mente también es cuidar la diabetes"
Además, cuando el estado de ánimo es bajo, resulta más difícil cuidarse: se come peor, se hace menos ejercicio y cuesta mantener las rutinas sanas. En definitiva, cuidar la mente también es cuidar la diabetes.
Qué importante es dormir bien.
Sí, lo es. Dormir poco o vivir con un nivel alto de estrés dificulta el control metabólico tanto como una dieta desequilibrada. El cuerpo entra en "modo alerta" y libera más glucosa a la sangre. Además, el cansancio aumenta el apetito y la tendencia a comer peor. Aprender técnicas de relajación, mindfulness o simplemente mantener rutinas de descanso es parte esencial del tratamiento.
Y luego está la tecnología. ¿Hasta qué punto estos dispositivos están cambiando la vida de los pacientes?
La tecnología ha revolucionado el tratamiento de la diabetes. Sensores continuos, bombas inteligentes y sistemas que ajustan la insulina en tiempo real permiten evitar hipoglucemias (niveles de glucosa en la sangre demasiado bajos) y picos, dando libertad y tranquilidad: dormir sin miedo o conducir con seguridad.
El reto está en el coste y en la formación para que los pacientes sepan usarlos bien. En Almería, estas innovaciones son ya una realidad.

El 14 de noviembre Día Mundial de las Personas con Diabetes. / Pexels
Tiene que ser satisfactorio ser testigo de estos avances.
Es una verdadera alegría ver, en las visitas de seguimiento, cómo las personas que comienzan a usar alguno de estos dispositivos mejoran su calidad de vida.
Se calcula que miles de personas en España tienen diabetes sin saberlo.
Hay síntomas claros, como sed excesiva, orinar mucho, cansancio, pérdida de peso sin motivo... También existen señales indirectas como la visión borrosa, infecciones repetidas o heridas que no curan. Ante cualquier sospecha, basta un análisis de sangre.
¿Puede heredarse?
Sí, la diabetes es más frecuente si padre, madre o hermanos también la padecen. El riesgo aumenta especialmente si existe exceso de peso o falta de actividad física.
Y sobre la familia...
Su apoyo es fundamental. La incomprensión o la presión en la vida social -ese "por un trozo no pasa nada"- no ayudan al esfuerzo del paciente.
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Gregorio Fernández
¿Cómo cambia la relación del paciente con la comida después del diagnóstico?
Al principio, el desconocimiento suele llevar a cometer errores, pero con una buena educación diabetológica la mayoría de las personas aprenden que no existen alimentos prohibidos, sino formas inteligentes de combinarlos. Se trata de entender cómo y cuándo comer, y de disfrutar de la comida sin poner en riesgo la salud.
¿Puede revertirse la diabetes?
En algunos casos de tipo 2, sí: con pérdida de peso, buena alimentación y ejercicio. Pero no es definitivo: si se vuelve a los malos hábitos, reaparece. En la tipo 1, aún no, aunque la investigación continúa avanzando.
En resumen: toda una vida en guardia.
Algo así.