La Voz de Almeria

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Mezclando cloro y versos: el poeta almeriense que combate la rutina con silencionsas rimas

Mario Salmerón debuta con un poemario sincero y crudo mostrando sus heridas como reflejo

Mario Salmerón Periañez.

Mario Salmerón Periañez.La Voz

Melanie Lupiáñez
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Un chico corriente con aretes, piercing en la nariz y polo que escribe poesía. Mario Salmerón Periañez (Almería, 1996) abre la herida, mezclando el cloro con las notas del móvil para apuntar sus convulsas palabras. Su primer libro, En busca de la belleza colateral, es un compendio de poemas, relatos y frases donde el amor, la muerte, el tiempo y la melancolía se cruzan sin orden, como la vida misma. Todo lo que puede decir un poeta desde le interior de un invernadero, una cafetería o mezclando el cloro en la piscina de los hoteles que trabaja.

¿Cómo surgió tu primer libro?

Este libro no fue algo planeado, fue más bien algo que salió solo, como una necesidad. Me cuesta hablar. Me cuesta socializar. Y escribir fue desde siempre mi forma de desahogo. Cuando no podía contarle algo a nadie, lo escribía.

¿Y cómo compaginaste eso con tu trabajo?

Trabajo en mantenimiento, en las piscinas de los hoteles de Aguadulce. Suelo escribir a veces en las notas del móvil cuando viene un pensamiento, otras veces me siento en una cafetería y observo a la gente. Me inspiran las emociones cotidianas, las que no se dicen.

¿Tus compañeros de trabajo saben que escribes?

Sí. Nadie se lo esperaba. Me ven con los pendientes y no se imaginan que escribo poesía. Ni mi familia lo sabía hasta que les enseñé el libro.

¿Qué te gusta leer?

Me gusta el realismo sucio, como Bukowski. Cosas que vayan al grano, que hablen de lo cotidiano, de lo que se siente. No tengo un autor favorito, pero lo que sea sincero y directo, me atrapa.

¿Te planteaste la autoedición desde el principio?

No tenía ni idea. Mandé el manuscrito a varias editoriales, algunas me dijeron que no por no ser de su estilo. Al final, una amiga escritora, Aranza Poyatos, me habló de Ediciones Arcana. Me lancé. Fue lo más fácil.

¿Y la distribución? ¿Has hecho promoción?

Nada. No he hecho nada de promoción. Solo lo publiqué porque necesitaba sacarlo. Que alguien se sienta identificado, con eso me basta.

¿Cómo está yendo la venta?

Ya he vendido la mitad de la primera tirada. Algunas personas me han escrito diciéndome que se han sentido identificadas con lo que cuento. Eso ya es mucho.

El libro mezcla poemas, relatos, frases... ¿Cómo lo estructuraste?

No hay estructura. Escribía lo que sentía. Es como las emociones, que no siguen ningún orden. Sin embargo puedes leer un fragmento y que tenga coherencia con otro más adelante, una especie de magia que no sé cómo he hecho.

¿Qué papel tiene el silencio en tu escritura?

Mucho. En el segundo libro que estoy terminando hablo más de salud mental. Le doy voz al silencio. Hablo de depresión, de ansiedad, de no saber cómo pedir ayuda. Es un libro más crudo. La gente que lo ha leído me dice que impacta.

Has dicho algo que me ha tocado: “ser entendido, no comprendido”. ¿Qué significa para ti?

Comprender a alguien es muy difícil si no has pasado por lo mismo. Pero si tú lees algo que te refleja, no necesitas que te expliquen nada. Solo con sentirte acompañado, ya hay consuelo. Esa es la diferencia.

¿Por qué ese título?

Viene de mi película favorita: Belleza colateral, con Will Smith. Habla del amor, el tiempo y la muerte. Justo de lo que trata mi libro

¿Qué sentiste cuando viste tu libro por primera vez?

Estaba pasando una mala racha. Sacar el libro fue como quitarme un peso de encima. Después, al tenerlo en mis manos, pensé: “joder, tengo un libro”.

¿Qué querías que sintiera quien lo leyera?

Que se sintiera identificado. Una chica me dijo que leyó sobre el amor en mi libro y se quedó en shock, que no esperaba que yo soltara una frase así. Eso me llena. Escribir desde la contradicción emocional, desde lo contradictorio que somos.

¿Cómo fue tu infancia?

Nací en Almería, pero me fui a Cádiz por un problema de salud de mi hermano. Vivimos en Olvera. Volví a Almería a los 18 porque aquí están mis mejores recuerdos. Las vacaciones en familia. El mar. Todo eso. A los 17 ya estaba trabajando de camarero porque vi que era lo oportuno.

¿Y desde cuándo escribes?

Desde los 12 años. Tengo una carpeta en casa llena de poemas de cuando era pequeño. Pero para el libro no rescaté nada. Quise empezar desde cero, con más madurez. A esas edad escribía cosas, sí, pero no vivía igual que ahora.

¿Y cómo describes tu estilo?

Es una forma triste de escribir. Pero de lo malo siempre sale buen arte. He pasado por cosas que me obligaron a escribir. No tenía con quién hablar, así que escribía. Esa costumbre me ha salvado.

¿Dónde se puede conseguir el libro?

En Amazon, en la web de Ediciones Arcana... está en todas partes, si lo buscas por título y autor.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere publicar?

Que lo haga. Que no tenga miedo. Que sea fiel a su forma de escribir. Aunque sea un libro de 200 páginas sobre lo mismo. Si lo hace feliz, adelante. Escribir es terapéutico.

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