“Ha conseguido que vuelva a salir a pasear”
La Voz de Almería presenta la serie de relatos “Una mirada a las mujeres que dan sentido al trabajo en Clece”

Ana con su auxiliar de ayuda a domicilio, Doris
Durante gran parte de su vida, Ana María ha estado al otro lado del cuidado. Formarse, trabajar y acompañar a quienes más lo necesitaban fue siempre su forma de estar en el mundo.
Auxiliar de clínica e integradora social, desarrolló su trayectoria en residencias, hospitales y colegios, especialmente con niños y niñas con discapacidad. Cuidar no era solo su trabajo, era una manera de implicarse, de entender a los demás y de dar respuesta a lo que cada persona necesitaba en cada momento.
Ese recorrido profesional estuvo marcado por la cercanía y la entrega diaria. Años de experiencia que la convirtieron en una persona acostumbrada a escuchar, a sostener y a estar presente en situaciones complejas. Una forma de vivir que no se quedaba en lo laboral, sino que formaba parte de su identidad.
Hoy, Ana María es usuaria del Servicio de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Almería, gestionado por Atende. Convive con varias patologías, entre ellas una importante pérdida de visión que condiciona su día a día. Vive sola desde su divorcio en 2020, una etapa que afronta con determinación, adaptándose poco a poco a una realidad distinta.
Desde que cuenta con este apoyo, su rutina ha ganado en estabilidad. La presencia de su auxiliar, Doris, se ha convertido en un pilar fundamental, no solo en lo práctico, sino también en lo emocional. Juntas han construido una relación basada en la confianza, que le permite mantener su autonomía y, al mismo tiempo, sentirse acompañada.
“Yo me encuentro encantada con el servicio. Desde que lo tengo me siento más independiente. Siento que he descargado a mi familia de esa labor de estar tan pendiente de mí y eso me tranquiliza muchísimo”, explica, destacando cómo este apoyo ha cambiado su forma de afrontar el día a día.
Esa conexión con su auxiliar va más allá de la asistencia. “Con Doris he conectado desde el principio, le digo siempre que es mi tranquilizante sin químicos. Hacemos muchas cosas y siempre me hace partícipe de las tareas para que yo no pierda más habilidades”, cuenta, poniendo en valor la importancia de seguir activa y presente en su propia rutina.
Los pequeños avances también forman parte de ese proceso. “Ha conseguido que salga a dar un paseo, aprovechando el buen tiempo, que antes no tenía muchas ganas”, añade, reflejando cómo ese acompañamiento influye directamente en su bienestar físico y emocional.
“Yo siempre pido que por favor no me la cambien”, dice entre risas. “Y con su sustituta también muy bien, la mujer es una máquina. Y agradezco todo lo que hacen por mí, que siempre están dispuestos a escucharme”, concluye, demostrando que se trata de una relación que se ha construido con el tiempo y que hoy forma parte esencial de su vida.