La Voz de Almeria

Sociedad

"En la Residencia tengo todo lo que no tenía en mi casa”

La Voz de Almería presenta la serie de relatos “Una mirada a las mujeres que dan sentido al trabajo en Clece”

María Vargas y la trabajadora social de la Residencia.

María Vargas y la trabajadora social de la Residencia.La Voz

César Lorente Venteo
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María Vargas tiene 96 años y toda una vida marcada por la fortaleza. Natural de Albuñol, sacó adelante a su familia en circunstancias muy difíciles, enfrentándose a la pérdida, al trabajo duro y a largos periodos de soledad

Hoy reside en la Residencia de Mayores de Adra, gestionada por Clece Mayores para el Ayuntamiento de Adra, donde vive una etapa más tranquila, muy distinta a la que conoció durante gran parte de su vida.

Fue madre de cuatro hijos y conoció pronto el dolor con la pérdida de su primer bebé. Años después, la vida volvió a golpearla con la muerte de su marido, quedándose sola al frente de su familia en un contexto nada sencillo.

Lejos de detenerse, María siguió adelante. Durante años trabajó en el campo mientras cuidaba de sus hijos, muchas veces llevándolos consigo. Aquella etapa, marcada por la necesidad y la responsabilidad, la convirtió en el único sostén de su hogar.

“Mi marido pasaba tiempo fuera de casa”, recuerda, explicando una realidad que le obligó a asumir todos los roles dentro de la familia. Esa fortaleza la acompañó durante décadas, incluso cuando la soledad empezó a hacerse más presente en su día a día.

Vivía en  su casa, pero no siempre contaba con la compañía que necesitaba. “En mi casa estaba sola”, explica, aludiendo a una etapa en la que, pese al esfuerzo de su familia, las circunstancias hacían difícil una atención constante.

El traslado a la Residencia de Mayores de Adra supuso un cambio importante en su rutina. Allí, María ha encontrado un entorno que le aporta estabilidad y cuidados continuos, algo que valora especialmente.

“La residencia para mí es como si fuera mi casa”, afirma con naturalidad, insistiendo en que no es una frase hecha, sino una realidad que vive a diario.

En su relato, insiste en la atención que recibe y en cómo eso ha transformado su día a día. “No me falta de nada. Aquí me preparan la comida, están pendientes de mí. ¿Qué más quiero?”, resume. Para ella, esa cobertura de necesidades básicas y la cercanía del personal marcan la diferencia respecto a otras etapas anteriores de su vida.

De hecho, hay una idea que repite a menudo y que resume su experiencia actual: “Aquí lo tengo todo”. Una afirmación que completa con otra aún más directa: “Estoy acompañada y me siento muy querida”, recordando la soledad que vivía antes de llegar al centro.

Hoy, María Vargas representa a toda una generación de mujeres almeriense que sostuvieron a sus familias en silencio y que, en esta etapa de su vida, encuentran en espacios como la Residencia de Mayores de Adra, gestionada por por Clece Mayores, algo más que atención: un lugar donde sentirse acompañadas. Porque, como ella misma dice, ahora sí que tiene, por fin, lo que durante mucho tiempo le faltó.

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