¿Puede el cine convertirte en delinuente? La importante reflexión de Iker Jiménez
El rey de la nave del misterio recordó el caso de Pedro Alcántara 'Kung-Fu', un famoso atracador, ¿influenciado por el cine quinqui?

Iker Jiménez.
El cine... un arte que nos hace evadirnos de los problemas, viajar a cualquier rincón del planeta, soñar con ser mejores... A lo largo de su historia, ha sido mucho más que una forma de ocio. Con el paso del tiempo se ha consolidado como una poderosa herramienta de influencia capaz de transformarnos.

Iker Jiménez.
Iker Jiménez lo sabe. Y durante el tramo final del último programa de Cuarto Milenio, el presentador recordó la historia de Pedro Alcántara, apodado el ‘Kung-Fu’, un delincuente que llegó a generar gran alarma tras ser señalado por su presunta participación en varios atracos a gasolineras.
Según relató el comunicador, la vida de este personaje cambió cuando, siendo joven, acudió a un cine de barrio y descubrió el llamado cine quinqui, un género cinematográfico que retrata a jóvenes marginales atrapados en la delincuencia.
A partir de ese recuerdo, Jiménez reflexionó sobre la posible influencia que aquellas películas pudieron ejercer en parte de la juventud de la época. “Nadie sabe exactamente si fue el cine que preconfiguró el modus operandi o el cine bebió de una forma de actuar porque hay dudas, todavía hoy, en los sociólogos”, señaló, aludiendo al debate existente sobre el impacto de la cultura popular en el comportamiento humano.
Durante su intervención, hizo referencia de manera especial a la película Perros callejeros, protagonizada por el legendario Ángel Fernández Franco, uno de los actores más representativos del cine quinqui.
Para el rey de la nave del misterio, cuando estas películas llegaron a las salas de todo el país, los protagonistas eran presentados casi como “caballeros andantes y chicos que deben ser redimidos”. Y claro, al final todo se pega menos la hermosura y algunos jóvenes acabaron trasladando a la vida cotidiana aquello que veían en la pantalla.
El periodista considera que este tipo de relatos pudieron funcionar como una especie de patrón de conducta. “El cine se convierte en una especie de proto fantasía que condicionará, indiscutiblemente, la forma de actuar de los chavales, que calcan lo que ven en esa película”, afirmó. En ese contexto, recordó que durante aquellos años se registró un notable incremento de robos y asaltos a gasolineras cometidos por grupos de jóvenes. “El cine sigue proporcionándonos códigos que alteran nuestra conducta”, concluyó.