La Voz de Almeria

Vera

"Nunca pensé en dejarlo": así es el árbitro almeriense que acaba de ascender a Segunda División

El veratense Pablo Morales Moreno habla del recorrido hasta llegar a la Liga Hypermotion y de sus claves en el campo

El árbitro veratense Pablo Morales Moreno durante su visita a los estudios de la Cadena SER Levante.

El árbitro veratense Pablo Morales Moreno durante su visita a los estudios de la Cadena SER Levante.Guillermo Mirón

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El arbitraje almeriense y más concretamente el de dos comarcas con mucha tradición en este oficio como las del Levante y el Almanzora está de enhorabuena. El colegiado Pablo Morales, natural de Vera, ha logrado el exigente ascenso a la Segunda División (Liga Hypermotion), un salto que conlleva años de trabajo, kilómetros de carretera y un profundo respeto por este deporte que sale a relucir en cada palabra y reflexión que comparte. 

Durante una entrevista en la Cadena SER Levante, el colegiado reconoce que ha vivido días intensos desde que se conoció la noticia, asimilando "muchas emociones" porque "al final es una cosa que la ves cerca pero hasta que no te llega... todo parece un sueño hasta que echa a rodar el balón", reconoce con seguridad pero también con la cercanía con la que también se gana el respeto de los futbolistas sobre el césped.

Lejos del uniforme de colegiado durante estos primeros compases del verano, Morales se reivindica como un apasionado más del deporte rey, consciente del papel fundamental que juegan quienes imparten justicia en él y asegurando que, pese a que el colectivo ha sido durante demasiado tiempo "una figura estigmatizada", poco a poco "se está introduciendo más como un deportista más, como otra parte fundamental de este deporte". 

Preparado para estudios y clubes históricos

Para él, este avance en el que la sociedad tiene que seguir poniendo mucho más de su parte es también una oportunidad para que "la gente joven vea otra salida en el mundo del deporte, que es muy bonita".

Eso sí, los estadios históricos y los partidos de alta tensión no le cogerán por sorpresa. No sólo por su preparación constante sino porque ya acumula experiencia en encuentros como fue la final por el ascenso entre el Celta Fortuna y la Ponferradina en Balaídos. Un hito que resume como una "responsabilidad gordísima", sabiendo lo mucho que arriesgan los clubes a nivel económico y deportivo en citas que ahora serán mas habituales en toda una Segunda División.

Preguntado por sus sensaciones antes de salir al campo asevera que "es un cúmulo de sensaciones; sabes que si te designan para un partido así es porque confían en ti y quieres hacerlo bien y respaldar esa decisión", explica con madurez, aclarando que su nivel de autoexigencia no termina con el pitido final. "Después de partido analizas tu trabajo, ves el partido otra vez, analizas jugadas y veo dónde he fallado o acertado". 

Ahora, el nuevo reto de la Liga Hypermotion le deparará aún más estadios históricos, un aliciente que asume con la ilusión del niño que jugaba en las categorías inferiores del Club Deportivo Vera. "Al final no dejamos de ser aficionados al fútbol que desde pequeños hemos estado viendo en la tele los campos históricos de Primera, Segunda... es un placer pisar campos en los que todavía no haya estado, seguir sumando experiencia, momentos y seguir conociendo gente del fútbol profesional", relata con emoción. "Con los pies en el suelo para disfrutar cada momento porque no sabemos hasta qué día durará esto".

Comienzo en el arbitraje

Los inicios de Morales en el arbitraje se remontan a su adolescencia, cuando con 15 años jugaba en las categorías inferiores del equipo de su municipio. Un viaje a un torneo de verano en Benicasim y las charlas con Esteban Carrión, quien fuera responsable de la subdelegación arbitral de Albox, le abrieron las puertas de ese mundo. "Me empezó a contar anécdotas de arbitrar en Tercera División, cómo viajaba... y me llamó la atención. El fútbol me gustaba y dije: ¿por qué no vamos a probar? Aunque en mi familia no estaban muy contentos con la decisión", rememora con una sonrisa. Ahí hizo amigos y también referentes, como el árbitro albojense Antonio Liria, al que lo ha considerado "un ejemplo" en los campos.

Desde aquellos campos de tierra donde su padre y su hermano lo acompañaban, el veratense ha madurado a base de cientos de partidos, lo que le permite responder a las cuestiones que se le transmiten sobre lo que, aunque por fortuna cada vez menos, aún sigue ocurriendo en partidos de fútbol aficionado o categorías inferiores. "Son categorías base donde se tiene que incentivar los valores del deporte", reivindica pese a que celebra que las situaciones desagradables en campos pequeños y no tan pequeños "son cosas que poco a poco se van erradicando" dando paso "a otro ambiente".

Morales Moreno, un árbitro con un gran futuro en el arbitraje.

Morales Moreno, un árbitro con un gran futuro en el arbitraje.LA VOZ

Ante esas mismas situaciones, Morales asegura que jamás se le pasó por la cabeza tirar la toalla (o más bien el silbato). "Nunca he tenido la sensación de estar más fuera que dentro, siempre me ha aportado más de lo que me ha dejado de suman". Sabe que el camino hacia la cima es estrecho y que "no todo el mundo llega" pero "mentalmente hay que convencerse de lo que vale es disfrutar cada momento, de si lo que estás haciendo te está aportando seguir con ello".

Tras unos días de desconexión disfrutando de la gastronomía y de las playas de Vera antes de que los vecinos comiencen a reconocerlo por la televisión, ya se prepara para la siguiente etapa afinando la maquinaria tanto en el físico como en la nutrición y la psicología. Acerca de sus principales virtudes y desafíos, Morales revela cuál puede ser su gran ventaja y, a la vez, su principal caballo de batalla. "A nivel mental siempre hay puntos que pulir, como la presión a la que te puedas someter, no solo el resto sino a la que tú mismo te sometes", entiende. 

Para contrarrestarlo, el veratense ha hecho de la empatía su mejor herramienta. "Algo que he trabajado es ser consciente de las emociones de los jugadores, saber por dónde llegar a conectar con algún jugador o algún entrenador. Eso ellos te lo agradecen porque, igual que tú te juegas cosas, ellos se la están jugando, y tener esa conexión hace que el deporte sea más justo para todos". 

Con esa filosofía humana, profesional y siempre cercana, Morales Moreno promete hacer historia en el arbitraje almeriense sin descartar que, a sus 31 años, su crecimiento profesional depare más sorpresas. De momento, el presente le invita a disfrutar de una etapa que se ha ganado y que en cuestión de semanas le planteará desafíos que, a buen seguro, ni imaginaba cuando con 15 años decidió ser árbitro.

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