La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Luisa con 15 años se convierte desde Roquetas de Mar en un referente internacional del Taekwondo

La roquetera se ha colgado el bronce europeo: “Pisar el tatami para mí es olvidarlo todo”

Luisa Ledesma Gallardo junto a su entrenador Pepe Montoya Sabio.

Luisa Ledesma Gallardo junto a su entrenador Pepe Montoya Sabio.La Voz

Marina Ginés
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Con tan solo 15 años, Luisa Ledesma Gallardo ya sabe lo que es subirse al podio continental. La joven deportista de Roquetas de Mar ha logrado la medalla de bronce en el Campeonato de Europa de Taekwondo celebrado en Maribor (Eslovenia), en la categoría pre-junior de -52 kilos. Un resultado brillante que, sin embargo, va mucho más allá del metal: es la historia de esfuerzo, familia y superación de una promesa del deporte almeriense.

“Pues, a ver… ahora soy tercera de Europa”, dice con naturalidad, aún asimilando lo conseguido. “He ido al europeo en Maribor y me he quedado tercera. Pasé dos rondas, pero en la segunda tuve una pequeña lesión, así que en semifinales ya no iba al 100%. Aun así, hice lo que pude… y creo que lo hice bastante bien”.

Y tanto. Para alcanzar ese bronce, Luisa tuvo que imponerse a rivales de gran nivel internacional, en un campeonato que ella misma define como “casi perfecto”. Todo ello, además, arrastrando una lesión en el bíceps femoral que condicionó su rendimiento en el combate decisivo por el pase a la final.

Una vida ligada al tatami

Pero si algo define a Luisa no es solo su talento, sino su constancia. “Llevo haciendo taekwondo desde muy pequeña… desde los tres años”, explica. No es casualidad: su padre, Francisco Javier Ledesma Ferrón, es su entrenador y el alma deportiva de la familia. “Mis tres hijas empezaron a esa edad”, añade su madre, María Luisa Gallardo Carrillo. “El taekwondo ha sido su vida”.

Una vida que, a día de hoy, gira en torno al deporte. “Entreno unas tres horas al día”, cuenta Luisa. “Hago taekwondo, kickboxing y también físico, pesas… un poco de todo”. Un ritmo propio de una deportista de élite, condición que ya empieza a consolidarse: “Tiene su certificado de alto rendimiento”, apunta su madre.

Luisa Ledesma durante la competición en Eslovenia.

Luisa Ledesma durante la competición en Eslovenia.La Voz

Compaginar ese nivel de exigencia con los estudios no es fácil. “Cada vez es más difícil”, reconoce la joven. Pero hay algo que le empuja a seguir: “Pensar que cada vez que piso el tatami es como desconectar de todo. Es como estar en otro sitio. Me quito todos los pensamientos de la cabeza… es como resetear”.

El camino, sin embargo, no está exento de sacrificios. Uno de los momentos más duros llega antes de competir: el pesaje. “Estoy en menos de 52 kilos, así que tengo que dar ese peso antes del campeonato. Lo llevo bien, pero me cuesta un poco… sobre todo no poder tomarme cosas que me gustan, como leche con galletas”, confiesa entre risas.

Luisa en el podio con su merecido bronce.

Luisa en el podio con su merecido bronce.La Voz

Su madre lo explica con cercanía: “No lleva una dieta estricta todo el tiempo, pero cuando se acerca la competición sí tiene que controlarse un poco. Al final, eso también hace que lleve una alimentación más saludable”.

Momentos inolvidables en familia

Más allá de las medallas, el taekwondo también ha reforzado los lazos familiares. “He vivido muchos momentos con mi padre gracias a este deporte”, recuerda Luisa. “Viajes, competiciones… incluso trayectos en coche escuchando música. Son cosas que no se me van a olvidar”.

Y también hay historias que quedan para siempre. María Luisa, su madre recuerda una especialmente emotiva: “El año pasado, en Croacia, fui sin que ella lo supiera. Cuando terminó su combate y estaba triste, aparecí de sorpresa”. Luisa sonríe al recordarlo: “Me puse mucho más feliz. No me lo esperaba para nada”.

A pesar de su juventud, Luisa tiene claro que el taekwondo seguirá formando parte de su vida. “Me gustaría seguir avanzando, quizá ser entrenadora o profesora de educación física”, dice, aunque también baraja otros caminos como la veterinaria o la biología marina. “Todavía no lo tengo claro, pero el taekwondo seguro que estará siempre conmigo”.

De momento, ya ha dejado su huella en Europa. Y lo ha hecho con una frase que resume su esencia: “Pisar el tatami para mí es olvidarlo todo”.

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