Un roquetero de 28 años reconstruye con arte la historia de su abuela marcada por la II Guerra Mundial
Mauricio Vennekamp ha quedado primero en la categoría de Calidad Artística en Diseño Gráfico de los Premios a los Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas de Andalucía

A la izquierda, Mauri Vennekamp en la recogida del premio. A la derecha, el diseño ganador.
Mauricio Vennekamp nunca se imaginó que aquel sótano guardara tanto... hasta que halló las cajas. Unas cajas que, cubiertas de polvo, hacían las veces de guardianas de la vida de una mujer que bien podría haber protagonizado una película de Spielberg. Se llamaba Susana Stern, fue una judía en la Alemania nazi y, si bien no ha aparecido en ninguna cartelera, sí figura como personaje principal en el libro-archivo de su nieto, hoy premiado por dicho proyecto en la categoría de Calidad Artística en Diseño Gráfico de los Premios a los Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas de Andalucía.
"Conviví con mi abuela Susana durante siete años, pero no fue hasta después de que falleciera cuando comprendí realmente la dimensión de su historia", admite el joven roquetero con cierta nostalgia. En casa, la llamaban 'Oma Susi', una forma cariñosa en alemán que desvela, al igual que su apellido, las raíces del artista: "Soy de madre alemana y padre mexicano. Nací en Lanzarote, aunque si alguien me preguntase, diría que soy de Roquetas de Mar".

Un pequeño fragmento del proyecto ganador.
Memorias de una vida
"Este proyecto surge de una motivación muy personal y emocional, la historia de una figura muy central en mi vida", comienza relatando Mauricio -Mauri para sus amigos-. Los testimonios que el almeriense encontró en aquel recóndito lugar de su casa no son solo un legado importante para la familia, sino para la historia misma: Susana Stern fue testigo de acontecimientos como el nazismo y vivió la experiencia de la migración y del desarraigo cultural.
A partir de un libro con las memorias de un tío abuelo de la familia y los documentos y fotografías halladas en las cajas, comenzó una investigación tan profunda como abrumadora: "Había muchísima información: pasaportes, cartas, postales, documentos oficiales, imágenes... Tenía que ordenarlo todo, jerarquizarlo y decidir qué hacer con ello", recuerda.

Partes del libro-archivo que cuenta la historia de Susana Stern, realizado por su nieto Mauricio.
El resultado sorprendió a todos: un recorrido visual desde finales del siglo XIX hasta el fallecimiento de su abuela en 2017. No se trataba de un libro tradicional, sino de un libro-archivo, concebido como una experiencia interactiva para que aquel que lo tomase en sus manos pudiera conocer la biografía de Susana de una manera similar a la que había experimentado su nieto.
"Quería que el lector se sintiera como un investigador. No solo incluí su relato biográfico; también un árbol genealógico, una cronología, fotografías originales, documentos intervenidos...", enumera emocionado. Esa emoción estuvo presente en todo el proceso, complejo por los sentimientos que resurgieron al conocer la historia real de aquella con la que había compartido techo durante tantos años.
De repetir en Bachillerato a ganar un premio andaluz
Los inicios formativos de Vennekamp poco tuvieron que ver con su trayectoria actual. Cursó Bachillerato tecnológico y científico en el IES La Marina y, sin ser un estudiante brillante, repitió el último año: "Atravesé un periodo de dudas en el que me empecé a plantear realmente qué quería hacer. Intenté ir a la universidad, pero la abandoné, no era lo mío", recuerda, sin titubear.
El giro llegó al descubrir la Escuela de Arte de Almería y el grado superior en Gráfica Publicitaria; época en la que pasó de la incertidumbre a los sobresalientes: "La primera semana que entré me di cuenta de que era eso a lo que me quería dedicar. Encontré mi pasión, mi vocación. Estaba súper feliz".

Mauricio durante la entrega de premios.
Gracias a una beca Erasmus, estudió su segundo año en Alemania, donde tuvo su primer acercamiento 'in situ' a sus raíces germanas. Tras un periodo convulso como el de la pandemia, decidió continuar su formación en Granada, donde cursó los Estudios Superiores de Diseño Gráfico durante cuatro años, una etapa intensa y exigente y que, no obstante, finalizó en 2025 con un 9,8 en su Trabajo Fin de Grado (TFG).
Fue ese proyecto el que la escuela granadina decidió presentar a los Premios a los Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas de Andalucía. Con la estatuilla de la categoría de Calidad Artística en su poder, el roquetero destila orgullo y emoción: "El ámbito del diseño gráfico es complicado a nivel laboral, pero este reconocimiento me motiva para seguir intentándolo".
En una era dominada por la inmediatez y la inteligencia artificial, Mauricio ha elegido la paciencia. "Estamos en una época donde lo inmediato es lo típico y se pierde un poco lo emotivo", reflexiona, convencido de que lo verdaderamente valioso es lo que toca y conmueve: "Es muy fácil escribir un prompt y que te salga una imagen, pero lo emocional es lo que realmente mueve".
Su proyecto busca recuperar esa pausa: invita a mirar, tocar, leer y sentir; a detenerse y reflexionar. "Si ves un vídeo de 15 segundos se te olvida dentro de media hora o menos… yo quería que fuese una experiencia háptica, inolvidable". Y en ese cuidado por el tiempo y la memoria, Mauricio consigue que la historia de su abuela siga viva, más allá del olvido y del vértigo de la era digital.