La Voz de Almeria

Níjar

El drama de empadronarse al que se enfrentan los inmigrantes que viven en chabolas en Níjar

Las inspecciones en horario laboral agrícola son uno de los principales obstáculos que recoge el Servicio Jesuita a Migrantes en un reciente informe

Imagen de archivo de un asentamiento de chabolas en Níjar.

Imagen de archivo de un asentamiento de chabolas en Níjar.Giuliano Yacuzzi

Álvaro Hernández
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Kwame es de Ghana y vive en el asentamiento chabolista de Atochares, en Níjar.  Kwame solicitó el empadronamiento en su chabola, a la que fue personal municipal para comprobar que la información es cierta. ¿El problema? Acudieron en horario de mañana, cuando Kwame estaba trabajando en el invernadero. La solicitud fue denegada por no haber podido verificar su presencia.

Soufian es de Marruecos y vive a día de hoy en un garaje en condiciones de hacinamiento en San Isidro, en Níjar. Paga una suerte de alquiler mensualmente al propietario del garaje. Ha intentado empadronarse, pero el propietario se niega a firmar la autorización necesaria y, a pesar de disponer de justificantes de pago y suministros, la solicitud no fue admitida por el Ayuntamiento. 

Son solo dos casos de los centenares analizado por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM - Almería) en su recién publicado informe 'Vivir sin existir: Barreras de acceso al padrón en el municipio de Níjar', que parte de una premisa: el padrón municipal es un derecho y una obligación. "No es un privilegio, ni un instrumento de control", recuerdan los jesuitas. Y, lamentablemente, en Níjar no son pocos los obstáculos que afrontan los residentes en infraviviendas del municipio para poder cumplir con la ley.

Tal y como detalla el SJM en su informe, en los dos últimos años han acompañado a casi mil personas para las gestiones de acceso al padrón de Níjar. De esa cifra, pudieron monitorizar el resultado en 417 casos, con resultados bastante agridulces: 213 fueron denegados expresamente, 45 se quedaron sin resolución dentro del plazo legal y 159 lograron el empadronamiento en asentamientos, chabolas e infraviviendas (cifra que representa la esperanza de saber que sí se puede llevar a cabo el trámite).

Los obstáculos más frecuentes para conseguir el empadronamiento en infraviviendas de Níjar

Explican desde el SJM- Almería que los obstáculos documentados durante los dos últimos años son recurrentes: exigencia de autorización del propietario (algo que puede ser difícil si el propietario se niega a pesar de cobrar un alquiler o por el mero hecho de desconocer de quién es el terreno en el que se encuentra una chabola); denegaciones por visitas de comprobación realizadas en horario laboral agrícola;  expedientes paralizados durante meses sin resolución expresa, y rechazos verbales en ventanilla sin registro ni posibilidad de recurso.

"Estas prácticas no son errores aislados. Su reiteración y su concentración sobre un mismo perfil de población —migrantes en infravivienda, trabajadores agrícolas, personas sin contrato formal— configuran una barrera estructural que opera al margen de la legalidad vigente", alertan los jesuitas, que también advierten que esa dificultar genera consecuencias reales: personas que resultan invisibilizadas para los gestores públicos, menores con trabas para escolarización e incluso trabajadores que ven dificultado el acceso a la regularización que el propio Estado ha puesto en marcha.

El SJM se aferra a esos 159 casos exitosos que demuestran que, con la legislación vigente y en Níjar, se puede: "Esto demuestra que el problema no es la ley, ni la realidad del territorio, ni ninguna imposibilidad técnica. Es una cuestión de criterios de aplicación", plantean los jesuitas. "Allí donde se aplica con flexibilidad y orientación a la residencia efectiva, el acceso al padrón se normaliza. Allí donde se introducen requisitos adicionales sin respaldo legal, se genera exclusión", sentencian en el informe. 

Y alertan desde el SJM de un efecto colateral documentado: de esta forma, se alimenta el mercado irregular de compraventa de empadronamientos, un fenómeno que prolifera exactamente donde el acceso ordinario resulta incierto o bloqueado.

El informe del SJM - Almería sobre los empadronamientos en Níjar

A lo largo y ancho de más de 50 páginas, y a partir de un prólogo escrito por el catedrático de sociología de la Universidad de Almería Juan Sebastián Fernández Prados, el informe del SJM - Almería desmenuza el caso concreto de Níjar y los obstáculos de acceso al padrón como "barrera estructural". 

La parte central del informe recoge tipos de incidencias recogidas por distintas entidades sociales detallando la frecuencia con la que se dan determinados obstáculos como los planteados en las primeras líneas de este artículo. Además, recogen historias como las de Kwame y Soufian, acompañadas de otros casos reales con consecuencias devastadoras.

Es lo que le sucedió a Moussa, originario de Malí y residente en un cortijo abandonado de Pueblo Blanco junto a otros trabajadores agrícolas. 

"Como tantas otras personas, no pudo aportar la autorización de la propiedad del inmueble reclamada por el Ayuntamiento, al desconocer la identidad del titular registral", narra el informe. En este caso, las consecuencias afectaron directamente a su salud. No en vano, meses después de intentar empadronarse, se le detectó una grave enfermedad hepática. El hecho de no estar empadronado dificultó que el hospital pudiera realizar las pruebas diagnósticas a tiempo y, sobre todo, impidió que pudiera entrar en el tratamiento de diálisis requerido.

El informe incluye ejemplos de buenas prácticas y experiencias replicables, como la del Ayuntamiento de Barcelona por medio de empadronamientos a personas sin domicilio fijo por medio de informes de servicios sociales. Además, incluye una serie de recomendaciones a distintas administraciones para garantizar el acceso efectivo al padrón. En lo que afecta al Ayuntamiento de Níjar, el SJM hace hincapié en cuestiones como la verificación flexible y, sobre todo, adaptada a la realidad laboral del municipio, evitando que el proceso de comprobación se lleve a cabo en horario laboral agrícola. También solicitan que la oficina de padrón tenga personal suficiente para afrontar la demanda real de Níjar. También subrayan lo necesario que es reforzar la coordinación entre la oficina del padrón, servicios sociales y otros servicios municipales implicados.

Todo ello, haciendo hincapié en una cuestión: de los más de 400 casos que saben cómo han terminado, un total de 159 inmigrantes residentes en chabolas e infraviviendas han conseguido empadronarse en Níjar en los dos últimos años. Se puede.

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