El mítico Kiosco 18 de Julio se traspasa y busca nuevo dueño por jubilación
El actual propietario anuncia el traspaso de un negocio para el que quedan aún más de 40 años de concesión municipal

Kiosco 18 de Julio.
Ha llegado el momento de cerrar una etapa y abrir otra nueva. El archiconocido Kiosco del 18 de julio, con casi 70 años de historia a sus espaldas, afronta todo un reto ahora con la jubilación del actual dueño del negocio, Ignacio Ortega: uno de los lugares más famosos de tapas de Almería anuncia su traspaso.
A día de hoy, el sitio es uno de esos iconos de la hostelería tradicional almeriense a los que conviene ir pronto o asumir que habrá que hacer cola para conseguir una mesa. Su plato estrella, los pinchos morunos que el propio Ignacio Ortega ha elevado a la categoría de tapa imprescindible. Y todo ello, en plena Rambla Federico García Lorca.
Ahora, tal y como ha anunciado la Asociación de Hostelería de Almería (ASHAL), el Kiosco del 18 de julio traspasa su concesión administrativa por jubilación. Detallan, además, que aún restan 42 años de concesión municipal por delante. Desde ASHAL también facilitan el contacto del negocio para posibles conversaciones sobre el traspaso del mítico 18 de julio.
Cabe recordar que, cuando abrió por primera vez sus puertas, el 18 de Julio nació para atender a pacientes y familiares de la clínica del mismo nombre que se levantaba allí.
De los cafés y los churros mañaneros, el kiosco evolucionó hasta lo que es hoy: un auténtico lugar de peregrinación para probar los pinchos de Ortega.
Creado en 1958 por el empresario Luis Aguilar Torres, propietario de la Bodega San José del Barrio Alto, luego pasó a manos de Francisco Ortega, que se lo alquiló a Manuel Martínez.
Ya en 1993, el kiosco pasó a manos de uno de los hijos de Francisco Ortega, el propio Ignacio Ortega, un dueño que no ha faltado ni un solo día a su cita con la plancha para hacer de sus pinchos morunos auténticas obras de arte culinario.