"Es una imprudencia": el cura de Níjar obedece al obispo y retira las banderas de la iglesia
Lo que comenzó como una expresión de denuncia simbólica ha puesto en cuestión los límites del activismo dentro del espacio parroquial

La grúa retira las pancartas de la iglesia de San Isidro en Níjar.
"Es una imprudencia". "Justo donde está la mezquita más grande". "Es desobediencia al obispo". Estas son solo tres de las muchas reacciones que generaba, en las últimas horas y dentro del seno de la Iglesia, la polémica colocación de las banderas de Israel y Palestina en la torre de la iglesia de San Isidro, en Níjar, para protestar contra el "genocidio" derivado de la guerra entre ambos pueblos.
A primera hora de la tarde de este miércoles, una grúa como la que instalaba el pasado martes las dos banderas y la pancarta ("¿Hasta cuándo este genocidio? ¿Hemos cambiado la civilización por barbarie?") procedía a retirarlas.
Todo, después de un tira y afloja entre el párroco de San Isidro en Níjar, Manuel Pozo Domene, y el propio Obispado, que se mostraba en contra de la campaña, alegando entre otros motivos la existencia de otros muchos conflictos, además de la politización de este en concreto, algo que ha creado división y estupor en solo unas horas.
Níjar
El cura de Níjar se rebela contra el obispado de Almería por el conflicto palestino
Álvaro Hernández
La decisión, tomada en la tarde del miércoles tras una jornada de tensión, se produjo después de que el caso llegara al Obispado y fuera recogido por LA VOZ. Con ello, el sacerdote acata las directrices del Obispado de Almería, que le había instado a desmontar la instalación por considerar que la parroquia no puede convertirse en espacio de confrontación política o ideológica.
Se da la coincidencia, además, de que la pedanía nijareña celebra este fin de semana las fiestas de su patrón, San Isidro.
Contexto de lo sucedido y simbología de la protesta
Las banderas, ambas manchadas de rojo para simbolizar la sangre derramada en el conflicto entre Israel y Palestina, iban acompañadas de un mensaje que rezaba: “¿Hasta cuándo este genocidio? ¿Hemos cambiado la civilización por barbarie?”. El gesto, que pretendía denunciar la violencia en Gaza y pedir el fin de lo que el sacerdote calificó como “genocidio”, convirtió la torre de la iglesia en una suerte de pancarta gigante de activismo inesperado, justo en vísperas de las fiestas patronales de San Isidro.

Las pancartas lucían así en la mañana del miércoles.
Desde primera hora del martes, una grúa instaló las banderas sobre la torre, generando sorpresa entre vecinos y feligreses. En apenas unas horas, las imágenes circularon con rapidez por redes sociales y WhatsApp, hasta llegar a la Diócesis de Almería, donde causaron un profundo malestar. El Obispado recordó entonces que la Iglesia debe mantenerse como un espacio de encuentro, no de división, y subrayó que son muchos los conflictos activos en el mundo como para centrar la voz de una parroquia en un solo frente, y menos aún en uno tan cargado de ideología y debate político como el palestino-israelí.
Durante la mañana del miércoles, el sacerdote mantuvo la instalación a pesar de las llamadas y advertencias por parte del Obispado y del vicario general, en un gesto que fue interpretado como un desafío a la autoridad eclesial. No fue hasta por la tarde, tras la publicación del caso en LA VOZ, cuando Pozo Domene confirmó a este medio que las banderas ya habían sido retiradas.
Según declaró el propio Pozo Domene a LA VOZ, no considera necesario hacer más comentarios por el momento, ya que el mensaje que pretendía trasladar estaba suficientemente expresado en el panfleto colocado a los pies de las banderas. Bajo el título “Paremos esta matanza”, el texto hacía un llamamiento a los vecinos a colgar las banderas de Israel y Palestina en sus balcones como gesto simbólico para pedir el fin de la violencia, señalando a la sociedad israelí como la única capaz de exigir a su gobierno el cese del conflicto.
El párroco sí adelantó su intención de compartir próximamente su opinión personal sobre el conflicto a través de un artículo de opinión que enviará a LA VOZ, evitando hacer más valoraciones inmediatas sobre una acción que ha suscitado fuertes reacciones tanto dentro como fuera del ámbito eclesiástico.
La retirada de las banderas supone, en cualquier caso, un cierre temporal a una polémica que ha situado a la iglesia de San Isidro en el centro del debate público en Níjar. Lo que comenzó como una expresión de denuncia simbólica ha puesto en cuestión los límites del activismo dentro del espacio parroquial, y ha obligado al Obispado de Almería a recordar que la Iglesia debe mantenerse como un lugar de unidad, especialmente en contextos tan sensibles y polarizados.