Doce mujeres, diez días y 33 túnicas: las manos que vistieron el Belén Viviente de Huércal-Overa
A través de un taller de costura se han creado por primera vez los trajes propios de este evento

Una alumna cosiendo una de las túnicas del Belén Viviente de Las Norias.
Detrás de cada Belén Viviente hay mucho más que figuras y escenas. Y cada uno tiene su historia. Detrás de los personajes y las luces hay esfuerzo, imaginación y muchas horas de trabajo que dan vida a cada detalle, especialmente al vestuario.
Y, en Huércal-Overa, ese esfuerzo se materializó en un pequeño taller de costura. Lo que comenzó como una necesidad del Ayuntamiento se convirtió en una aventura creativa durante diez intensas mañanas. Bajo la batuta de Ana Fernández, monitora del taller, doce alumnas aceptaron el reto de vestir una de las tradiciones más arraigadas del municipio: el Belén Viviente de Las Norias.

Foto de familia del taller de costura que ha creado los trajes del Belén Viviente.
“Surgió por la necesidad de ese vestuario, nos pidieron el favor y así empezó la ejecución con las alumnas” explica Ana. Cada túnica fue el resultado de horas de dedicación y trabajo en equipo. “Fue ayuda entre todas, pensando y buscando inspiración en revistas, periódicos y fotos de otros belenes para guiarnos sobre la vestimenta” cuenta. Desde entonces, ya no será necesario seguir alquilando dicho vestuario.
El reto del hilo dorado
El proceso comenzó sobre el papel, con bocetos que luego se transformaron en patrones a tamaño real: “Una vez cortados, los llevábamos a la tela y empezábamos a coser” añade. Pero como en todo oficio artesano, el camino no estuvo exento de dificultades. Entre las 33 túnicas que salieron del taller, hubo una pieza que fue el gran desafío del taller: el manto de la Virgen. “Fue uno de los que más trabajo nos dio porque llevaba hilo dorado y se nos atravesó un poquito en la máquina” confiesa Fernández.
Sin embargo, más allá de los contratiempos técnicos, la magia del taller residió en la personalización. Lejos de ser una producción en serie, cada prenda tenía su propia identidad: “Ha sido bastante guay porque cada túnica llevaba unos puños diferentes, unos escotes distintos…”.
Para resolver el rompecabezas de vestir a decenas de vecinos confeccionaron túnicas unisex: “Para los hombres las hicimos un poquito más largas pero como llevan un cinturón, jugábamos con eso para ajustar las tallas” detalla la monitora.
La organización fue clave para lograrlo en tan solo diez mañanas. Con esfuerzo y coordinación, lograron confeccionar las túnicas que las figuras del Belén Viviente vistieron. “Las chicas estaban súper emocionadas al ver todo el trabajo en marcha” relata Ana.
Próximas paradas
Eso sí, para la próxima cita con el Belén Viviente de Las Norias, “se van a hacer algunas más y mejorarlas, es decir, meterle más decoración porque como hemos tenido muy poco tiempo queremos mejorarlas”.
Aunque antes de ello, el taller de costura – que parece que ha llegado para quedarse – ya tiene un próximo objetivo más cercano: el Día del Villazgo de Huércal-Overa. “Va a ser muy chulo porque vamos a recrear lo que era antes el pueblo de Huércal-Overa, antes de independizarse de Lorca” concluye Fernández.

Algunas de las piezas cosidas por las alumnas del taller de costura.