La Voz de Almeria

Huércal de Almería

“Queremos que la gente se forme en Almería porque quiere, no porque tenga que irse fuera”

Julio Ruiz e Inka Díaz, impulsores de ACAAF nuevo espacio cultural en Almería

Julio Ruiz e Inka Díaz, impulsores de ACAAF

Julio Ruiz e Inka Díaz, impulsores de ACAAFLa Voz

Melanie Lupiáñez
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Las últimas manos de pintura aún frescas. En algunas esquinas quedan herramientas, materiales y pequeños detalles por terminar. No es casualidad. Gran parte del nuevo espacio de la Asociación Cultural Almeriense de Arte Flamenco (ACAAF), en Huércal de Almería, ha sido levantado por las propias personas que ahora lo gestionan. Entre ellas están Julio Ruiz e Inka Díaz, dos amigos que han convertido una larga trayectoria compartida en un proyecto cultural que aspira a convertirse en punto de encuentro para artistas, aficionados y curiosos.

Díaz cuenta con una amplia trayectoria como intérprete, coreógrafa y docente, tras formarse en los conservatorios de Almería y Málaga y trabajar junto a referentes como La Lupi. Por su parte, Julio Ruiz se ha consolidado como una de las figuras más innovadoras de la nueva generación del flamenco, con espectáculos propios de proyección internacional y reconocimientos como la beca del Centre National de la Danse de París. Juntos defienden un flamenco abierto y vivo.

“Lo que veis en redes sociales (@espaciocreativo_acaaf) es verdad. Hemos puesto hasta los ladrillos”, dice Inka entre risas. La frase resume bien el espíritu de una iniciativa que nació oficialmente en 2020, pero cuya historia comenzó mucho antes, cuando ambos coincidieron siendo niños en el conservatorio.

“Yo tenía siete años y ella trece”, recuerda Julio. Desde entonces, el flamenco ha sido una constante en sus vidas y también el motivo por el que decidieron embarcarse en una aventura que ha exigido paciencia, trabajo y una considerable dosis de obstinación.

La asociación comenzó su andadura en Roquetas de Mar. Sin embargo, el proyecto quedó en pausa durante dos años. No fue una desaparición, sino una etapa de reflexión y búsqueda. “No queríamos abrir algo por abrirlo”, explica Inka. Durante ese tiempo siguieron formándose, observando otros espacios culturales y definiendo con precisión qué querían ofrecer.

La respuesta la encontraron en Huércal de Almería. Allí han diseñado un centro que va más allá de una academia de flamenco. Su objetivo es crear un espacio multidisciplinar donde convivan la formación, las actuaciones, las residencias artísticas, las exposiciones y el intercambio cultural.

Simplemente estamos haciendo lo que nos hubiera gustado encontrar cuando nosotros empezábamos”, afirma Julio. Su aspiración es que las nuevas generaciones puedan acceder en Almería a oportunidades formativas de calidad sin verse obligadas a marcharse fuera.

La palabra que más repiten durante la conversación es “horizontalidad”. No quieren jerarquías rígidas ni barreras entre profesionales y aficionados. Tampoco etiquetas. ACAAF pretende ser un lugar abierto donde cualquier persona encuentre su espacio independientemente de su edad, nivel o trayectoria.

“Incluso hablamos mucho del derecho a equivocarse”, comenta Julio. Una filosofía que conecta con otra de las ideas centrales del proyecto: la creación de espacios seguros. Inka lo explica desde la experiencia. “A veces llegas a determinados lugares y sientes inseguridad. Nosotros queremos ofrecer calidad profesional, pero también calidad humana”.

Por esta asociación han pasado grandes figuras del Flamenco como Manuela Carrasco y La Lupi. La programación refleja esa visión amplia del arte. Durante los próximos meses habrá talleres impartidos por profesionales como Julio Ruiz e Inés Rubio, además de encuentros de “Flamenco de cerca”, un formato íntimo que busca reducir la distancia entre artistas y público. Pero los responsables de ACAAF no quieren limitarse al flamenco.

En sus planes figuran exposiciones de artistas almerienses, conciertos, encuentros literarios y actividades relacionadas con otras disciplinas creativas. “Buscamos escritores, dramaturgos, músicos... Queremos nutrirnos de todo lo que otras artes pueden aportar”, señala Inka.

No es una idea improvisada. Ambos han recorrido durante años escenarios, cursos y espacios culturales dentro y fuera de Andalucía. Han observado proyectos que consideran referentes, como algunos centros culturales de Sevilla o iniciativas independientes que han sabido generar comunidad alrededor del arte.

Esa palabra, comunidad, aparece constantemente cuando hablan del futuro. Por eso la asociación funcionará mediante un sistema de socios que permitirá utilizar el espacio y participar en las actividades. La intención es que ACAAF no sea únicamente un lugar donde asistir a clases, sino un punto de encuentro donde compartir aficiones, conocimientos y experiencias.

Mientras tanto, continúan ultimando detalles en su nueva sede. Después de años de búsqueda, trámites y esfuerzo, el proyecto vuelve a caminar. Lo hace con la misma ilusión de quienes empezaron soñando con un espacio que no encontraban en ningún sitio y decidieron construirlo ellos mismos.

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