¿Puede volver la malaria a España? Almería vigila los mosquitos que podrían transmitirla
El Hospital de Poniente investiga las especies presentes en la zona para prevenir riesgos sanitarios

Mosquito portador del virus del Nilo Occidental en imagen de archivo.
La convivencia de los humanos con los mosquitos nunca ha sido de lo más agradable a consecuencia de las picaduras de estos últimos. Y el problema principal radica no solo en lo molestas que son, que también, sino en la capacidad que tienen para transmitir enfermedades.
Y es precisamente por este motivo por el que desde la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Universitario de Poniente se está analizando a los mosquitos presentes en el Poniente almeriense. “Estamos estudiando las distintas especies de mosquitos que tenemos en la zona del Poniente almeriense, pero sobre todo centrándonos en mosquitos que pueden transmitir la malaria”, indica Joaquín Salas, responsable de la unidad.
De este modo, lo que se busca, en el marco de un proyecto de investigación financiado por el Instituto de Salud Carlos III, es identificar posibles vectores de transmisión de enfermedades y contribuir a prevenir la reintroducción de patologías como la mencionada malaria, oficialmente erradicada en España desde el año 1964.
La investigación incluye la captura de ejemplares en distintos puntos de la provincia de Almería para su posterior análisis y monitoreo. “Estamos haciendo un análisis de las diferentes especies, estamos viendo la cantidad y sobre todo determinados focos donde pueden ser de más riesgo”, detalla Salas.
Y todo ello con el objetivo de poner en conocimiento de las autoridades sanitarias los resultados obtenidos para contribuir a orientar las medidas de vigilancia y control.
La malaria, una enfermedad erradicada que exige vigilancia
Aunque la malaria dejó de ser endémica en España hace décadas, la llegada de personas infectadas procedentes de países donde la enfermedad continúa presente obliga a mantener la vigilancia sobre los mosquitos que podrían actuar como transmisores.
“Tenemos pacientes que vienen de fuera, que vienen con malaria. Y si tenemos esos mosquitos y son capaces de transmitir la enfermedad, pues podría darse otra vez y reintroducirse una enfermedad que estaba ya eliminada”, advierte Salas.

Joaquín Salas, responsable de la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Universitario de Poniente.
En este sentido, el especialista del Poniente recuerda que los mosquitos son conocidos desde hace tiempo por su papel como vectores de enfermedades, pero que las condiciones actuales están modificando los riesgos asociados a su presencia. Y entre los factores que influyen en esta evolución señala al cambio climático, la globalización y el incremento de los viajes internacionales.
“Con el cambio climático, la globalización, los viajes, estamos experimentando, por un lado, que tengamos mosquitos que antes no teníamos, como el mosquito tigre. Y también que enfermedades transmitidas por mosquitos, como el virus del Nilo occidental, las tengamos ahora entre nosotros”, explica.
Por este motivo, el proyecto del Hospital Universitario de Poniente busca precisamente conocer mejor la situación en el entorno y determinar qué especies están presentes, dónde se concentran y si pueden intervenir en la transmisión de enfermedades.
El mosquito tigre amplía los riesgos de transmisión
Una de las especies que más preocupa por su expansión es el mosquito tigre, un insecto invasor que ha colonizado amplias zonas del litoral mediterráneo y que ya está presente en numerosos puntos del interior peninsular.
“Mosquito tigre no había en España hasta hace prácticamente quince años”, señala Salas, quien recuerda que su presencia no solo supone una molestia por sus picaduras, que pueden ser especialmente dolorosas, sino también un posible riesgo sanitario.
Y es que este mosquito puede transmitir enfermedades víricas como el dengue, el chikungunya y el zika. Aunque para que se produzca una transmisión local, debe coincidir la presencia del vector con una persona infectada cuyo virus pueda pasar al mosquito a través de la picadura y transmitirse después a otras personas.
“Teniendo aquí el vector, lo único que falta es que venga una persona de viaje con alguna de estas enfermedades virales y que el mosquito le pique. Una vez que el mosquito le pique, puede transmitir la enfermedad con picaduras sucesivas a convivientes o vecinos”, explica el doctor Salas, quien recuerda que esta posibilidad no es meramente teórica, ya que en España se han registrado episodios de transmisión autóctona de dengue.
Vigilancia frente al virus del Nilo occidental
La vigilancia de los mosquitos forma parte también de las estrategias institucionales de prevención frente al virus del Nilo occidental, que ha provocado brotes importantes en Andalucía, especialmente en las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz.
Así, según explica Salas, el programa de control de vectores impulsado por la Consejería de Salud, inicialmente muy vinculado a la vigilancia de esta enfermedad, ha ampliado su atención a otras especies, incluido el mosquito tigre.
“El virus del Nilo occidental lo transmite el mosquito común, el mosquito común que hemos tenido toda la vida, pero ya se ha extendido también a este tipo de mosquitos nuevos, por así decirlo, como el mosquito tigre”, apunta.
El especialista señala que también se han registrado casos del virus del Nilo occidental en la provincia de Almería, lo que refuerza la necesidad de mantener una vigilancia adaptada a la evolución de las especies y a los posibles riesgos epidemiológicos.
La colaboración ciudadana, clave para frenar la proliferación
Junto al trabajo de investigación y las actuaciones de las administraciones, Salas hace hincapié en la responsabilidad de los ciudadanos a la hora de evitar que los mosquitos encuentren lugares adecuados para reproducirse.
Y es que, aunque los ayuntamientos pueden realizar tratamientos para reducir la presencia de ejemplares adultos y eliminar focos de cría, una parte importante de estos espacios se encuentra en viviendas, patios y jardines particulares. “Muchas veces es en nuestros propios domicilios donde se crían los mosquitos”, advierte el especialista, que pone como ejemplo el mosquito tigre, una especie especialmente vinculada a los entornos urbanos.
Así, entre los principales focos de cría se encuentran el agua acumulada en los platos de las macetas, los bidones que permanecen al aire libre y otros recipientes donde se forman pequeñas acumulaciones de agua estancada.
Por ello, recomienda revisar estos espacios y eliminar el agua acumulada para impedir que se conviertan en criaderos. Se trata de una medida preventiva sencilla que puede contribuir a reducir la presencia de mosquitos en el entorno doméstico.
“Debemos ser todos responsables y eliminar esos posibles puntos de cría, porque esto no puede consistir solamente en la lucha de ayuntamientos o diputaciones o programas. Todos tenemos que colaborar”, subraya Salas.
Por último, el responsable de la Unidad de Medicina Tropical insiste en que la prevención debe abordarse de manera conjunta, combinando la investigación científica, la vigilancia epidemiológica, las actuaciones de control de las administraciones y la implicación de la población.
De este modo, lo que se busca es anticiparse a los riesgos y reforzar la prevención en un contexto en el que los cambios ambientales y la movilidad internacional están modificando la distribución de los mosquitos y las enfermedades que pueden transmitir.