El relato de los trabajadores que salvaron a una mujer a la que querían meter a la fuerza en un coche: "Nadie hacía nada"
Ismael revive los minutos de tensión en los que intervino para auxiliar a una mujer durante un presunto episodio de malos tratos
“Llámame Ismael”. La petición llega antes incluso de comenzar la conversación. El nombre es ficticio. Lo utiliza para evitar que la atención recaiga sobre él. Porque, insiste, lo importante no es quién ayudó, sino la mujer que necesitaba auxilio aquella mañana en El Ejido. Mientras remueve el café durante su descanso laboral, regresa mentalmente a una escena que todavía le resulta difícil olvidar. “Pasaban un poco de las siete cuando llegué al trabajo”, recuerda.
Mientras accedía con su coche al recinto donde trabaja, observó una imagen inusual: una mujer caminando sola por un lateral de la carretera. Instantes después, un vehículo se detuvo a su altura y la situación cambió por completo. “La mujer echó a correr”. Según relata, un hombre salió del coche y fue tras ella.
La alcanzó pocos metros después y comenzó un forcejeo. “Ella intentaba soltarse todo el rato”. La mujer logró liberarse en varias ocasiones, pero el hombre volvía a darle alcance. La escena avanzó entre carreras, caídas y nuevos intentos de escapar. “Recuerdo verla tirada en el suelo, levantarse y querer escapar”. Lo que más le llamó la atención fue que el hombre trataba de conducirla hacia el vehículo cada vez que conseguía sujetarla. “Intentaba que entrara en el coche y ella se resistía. No quería entrar de ninguna manera”.
El rescate
La escena vino acompañada de gritos que comenzaron a escucharse cada vez con más claridad. Es el recuerdo que más presente conserva de aquella mañana. “No sabes lo que es escuchar gritar a una mujer con tanta angustia”. Asegura que fue entonces cuando comprendió que estaba ante un presunto episodio de malos tratos y decidió que no podía quedarse observando. “Cuando escuchas algo así, entiendes que no puedes quedarte quieto”.
Cuando el hombre consiguió introducir a la mujer en el asiento del copiloto, Ismael y varios compañeros ya habían tomado una decisión. Los trabajadores se acercaron al vehículo y se situaron junto a la puerta del conductor para bloquear cualquier intento de huida. En un momento dado, el hombre se alejó unos metros para recoger un objeto que había quedado en la carretera durante el forcejeo. Aquellos segundos fueron decisivos.
Aprovechando que se había apartado, los trabajadores abrieron la puerta del vehículo y ayudaron a la mujer a salir. "La sacamos del coche y nos la llevamos con nosotros". El grupo se dirigió hacia las instalaciones de la empresa para ponerla a salvo mientras otros compañeros daban aviso a la Policía Local de El Ejido y a la Guardia Civil. Hay otra imagen que sigue llamándole la atención. Antes de que ellos intervinieran, varios vehículos pasaron por la zona sin detenerse. "Vieron lo que estaba ocurriendo y nadie se paró", recuerda con incredulidad.
Temor a ser arrollados
Pero el episodio no terminó cuando la mujer quedaba a salvo. Mientras varios trabajadores la atendían en las instalaciones de la empresa y otros ya habían dado aviso a la Policía Local de El Ejido y a la Guardia Civil, la tensión volvió a dispararse. Las cámaras de seguridad captaron cómo el vehículo irrumpía en el aparcamiento a gran velocidad en dirección a la zona donde se encontraban los empleados y la víctima. Según recuerda Ismael, la reacción de uno de sus compañeros fue decisiva. “Echó a correr nada más ver el coche venir y eso puso en alerta a los demás”.
Las imágenes muestran cómo varias personas, incluida la mujer, salen rápidamente corriendo para escapar de la trayectoria del vehículo. “Fue todo muy rápido. Veías el coche venir y...”, relata. Durante unos segundos, los trabajadores temieron ser arrollados. El conductor abandonó el lugar. Horas después, fue detenido en relación con estos hechos.
Ismael da otro mordisco a la tostada y mira de reojo al móvil. La pausa del desayuno está a punto de terminar y en unos minutos tendrá que regresar a su puesto de trabajo. Dice que decidió contar lo ocurrido porque cree que historias como esta no deberían quedarse entre quienes las vivieron. "Quiero que la gente entienda que no puede mirar para otro lado cuando ve una situación así". Reconoce que no siempre es posible intervenir directamente, pero insiste en que siempre hay algo que se puede hacer. "Puedes llamar a la Policía, avisar a más gente o quedarte con la víctima para que no esté sola. Lo importante es no ignorarlo".