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El Ejido

La abogada que recibió un disparo en El Ejido rompe su silencio: "Cierro los ojos y revivo el instante en que la bala me impactó"

Tras pasar por varias operaciones, la abogada se recupera y emite un comunicado en redes sociales además de una carta de agradecimiento a sus colegas de profesión

Imagen de la concentración en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería en apoyo a la abogada

Imagen de la concentración en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería en apoyo a la abogadaVíctor Navarro

Álvaro Hernández
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El pasado 15 de julio, por la mañana, un trágico suceso conmocionaba a El Ejido y al colectivo judicial al completo. Pero, sobre todo, le cambiaba la vida radicalmente a una persona y a su familia: Meryem Oulad, una joven abogada de solo 28 años, recibía un disparo con un arma de fuego de calibre 32.

Desde entonces, han pasado muchas cosas. El autor del disparo fue detenido en Murcia, cuando trataba de huir en tren, e ingresó en prisión. La familia de la víctima ha recibido apoyo del mundo de la abogacía, algo que se escenificó especialmente en una concentración en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería. Ella, ingresada en el Hospital Universitario Poniente ha tenido que ser sometida a varias operaciones y se recupera de sus heridas tras su paso por la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Dos semanas después, la joven abogada ha roto su silencio. Lo ha hecho a través de dos vías: un comunicado publicado a través de su cuenta en Instagram y una carta enviada al Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería. En ambos textos hay muchos puntos en común, como el enorme agradecimiento tanto a colegas de profesión como al personal sanitario que le ha atendido, palabras de cariño hacia su propia familia y el claro y firme propósito de regresar cuanto antes para "volver a ejercer la profesión que amo". 

A continuación, reproducimos de forma íntegra el contenido de ambos textos firmados por la abogada víctima de un disparo en El Ejido: 

"Este episodio ha dejado cicatrices en mi cuerpo y en mi alma"

Hay momentos que cambian una vida para siempre. Desde el pasado 15 de julio he vivido la etapa más difícil de mi vida. Han sido días de miedo, dolor e incertidumbre, pero también días en los que he descubierto el inmenso valor del amor, de la solidaridad y de la humanidad. Hoy siento la necesidad de detenerme un instante y dar las gracias. En primer lugar quiero dirigirme a mi familia. A mis padres, a mis hermanos, a mis cuñadas y a todos los que habéis permanecido a mi lado sin separaros de mí ni un solo momento. También quiero pediros perdón. Sé que no solo yo recibí aquella bala; de una forma distinta, vosotros también la recibisteis. Habéis sufrido conmigo cada operación, cada noche de hospital, cada lágrima y cada momento de incertidumbre. Gracias por no perder nunca la esperanza cuando yo sentía que me faltaban las fuerzas. Gracias por vuestro amor incondicional y por recordarme, cada día, que merecía la pena seguir luchando.

​Quiero expresar mi más profundo agradecimiento al Hospital Universitario Poniente y a nuestra sanidad pública. Hoy sigo aquí gracias al extraordinario trabajo de todos los profesionales que me atendieron. Gracias a los médicos, cirujanos, auxiliares, celadores y a todas las personas que formáis parte de ese gran equipo. Y quiero hacer una mención muy especial a las enfermeras. Nunca olvidaré vuestra humanidad. No solo cuidasteis mis heridas; también limpiasteis mis lágrimas, calmasteis mis miedos y encontrasteis siempre una palabra de ánimo cuando más la necesitaba. Habéis dejado una huella imborrable en mi corazón.

​Mi agradecimiento también a la Policía Nacional, especialmente a la Comisaría de El Ejido y a todos los agentes que intervinieron aquel día. Gracias por vuestra rapidez, vuestra profesionalidad y vuestra humanidad. En uno de los momentos más difíciles de mi vida, me hicisteis sentir protegida y acompañada, y eso nunca lo olvidaré.

​Gracias a mis compañeros y compañeras de profesión. Me habéis demostrado que la abogacía es mucho más que una profesión; es una familia que sabe unirse cuando uno de los suyos atraviesa una situación tan difícil. Cada llamada, cada mensaje, cada visita y cada gesto de apoyo han sido un impulso para seguir adelante. Me siento profundamente orgullosa de pertenecer a esta profesión.

​Quiero agradecer también a la gente de mi pueblo, a los vecinos de El Ejido y, de una manera muy especial, a la comunidad marroquí. He sentido vuestro cariño en cada visita, en cada mensaje, en cada oración y en cada abrazo. Habéis conseguido que nunca me sintiera sola, y ese apoyo permanecerá siempre conmigo.

​Y, por último, quiero dar las gracias a quien, muchas veces, olvidamos agradecer: a mi propio cuerpo. A este pequeño cuerpo que soportó el impacto de una bala y que, pese al dolor, encontró fuerzas para resistir, sanar y seguir luchando. Hoy lo miro con admiración y con un profundo respeto. Y por encima de todo, doy gracias a Dios. En los momentos en los que sentía que las fuerzas me abandonaban, encontré en Él la esperanza para seguir luchando por mi vida. Estoy convencida de que me sostuvo cuando más lo necesitaba y de que, gracias a Su voluntad, hoy puedo escribir estas palabras, abrazar a mi familia y mirar al futuro con esperanza.

​Aún cierro los ojos y revivo el instante en que aquella bala me impactó. Ese recuerdo siempre formará parte de mí. Pero cuando los vuelvo a abrir, ya no veo solo aquel instante. Veo el rostro de todas las personas que lucharon conmigo para que hoy siga aquí. Este episodio ha dejado cicatrices en mi cuerpo y en mi alma, pero también me ha enseñado el inmenso valor de la vida, del amor y de la solidaridad. Ahora comienza una nueva etapa: la de mi recuperación. Y la afronto con la ilusión de volver a ejercer la profesión que amo y de seguir viviendo con la misma pasión, la misma entrega y, si cabe, con un agradecimiento aún mayor por cada día que la vida me regala.

​Gracias por caminar conmigo. Gracias por no soltar mi mano. Gracias por ayudarme a seguir viviendo. Nunca olvidaré todo lo que habéis hecho por mí.

Además de esta publicación hecha en Instagram este viernes, 31 de julio, la abogada envió una carta al Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería el pasado jueves, 30 de julio: 

"Me he sentido profundamente arropada por mis compañeros y compañeras"

Estimados compañeros y compañeras:
Por medio de la presente, deseo expresar mi más sincero agradecimiento a todos los compañeros y compañeras, abogados y abogadas, que me han brindado su apoyo, cercanía y cariño durante uno de los momentos más difíciles de mi vida personal y de mi carrera profesional.

Con relación a los hechos ocurridos el pasado 15 de julio, tanto mi familia como yo hemos atravesado una experiencia extremadamente dura que, sin duda, dejará una huella imborrable en nuestras vidas.

En medio de esta difícil situación, también he podido comprobar el enorme valor humano de la profesión que compartimos. Me he sentido profundamente arropada por mis compañeros y compañeras, así como por las distintas instituciones que, desde el primer momento, me han mostrado su apoyo, solidaridad y cercanía.

Quiero trasladar un agradecimiento muy especial al Ilustre Colegio de Abogados de Almería y, de manera muy especial, Juan Luis De Aynat Bañon, cuya cercanía, preocupación, calidad humana y apoyo constante han supuesto un respaldo fundamental tanto para mí como para mi familia en estos momentos tan delicados. Asimismo, deseo expresar mi más sincero agradecimiento al Consejo General de la Abogacía Española y, en particular, al presidente, Salvador González Martín, por el afecto, la solidaridad y el firme respaldo que me han trasladado desde el primer momento.

Quiero hacer también un reconocimiento muy especial a todos los compañeros y compañeras que promovieron y participaron en la concentración celebrada el pasado 29 de julio ante los Juzgados de El Ejido. Gracias por alzar la voz no solo por mí, sino también en defensa de la dignidad, la seguridad y la libertad en el ejercicio de nuestra profesión. Ese gesto de unidad permanecerá siempre en mi memoria y en la de mi familia.

Este desafortunado incidente no va a detenerme ni a impedir que siga luchando por los sueños que he perseguido desde pequeña. No supondrá el final de mi carrera profesional, sino únicamente una breve pausa durante la que centraré todos mis esfuerzos en mi recuperación. Afronto esta nueva etapa con esperanza, con la misma vocación de servicio que me llevó a ser abogada y con la ilusión de volver pronto a ejercer la profesión que tanto amo. Regresaré con más fuerza, con más determinación y con el firme compromiso de seguir defendiendo la justicia, los derechos de las personas y los valores que dan sentido a nuestra profesión.

Aún cierro los ojos y revivo el instante en que aquella bala me impactó y el dolor que sentí. Es un recuerdo que jamás desaparecerá de mi memoria. Pero, cuando vuelvo a abrirlos, veo el inmenso cariño de mi familia, el apoyo incondicional de mis compañeros y compañeras y la solidaridad de tantas personas que no me han permitido sentirme sola ni un solo instante. Esa fuerza compartida es la que hoy me sostiene, la que me impulsa a seguir adelante y la que me recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, siempre existe un motivo para levantarse.

Finalmente, reitero mi más profundo agradecimiento a todos vosotros. Nunca olvidaré las innumerables muestras de afecto, apoyo y solidaridad que he recibido. Llevaré siempre conmigo vuestra cercanía, porque será una parte esencial de mi recuperación y la prueba de que la abogacía es mucho más que una profesión: es una gran familia.

Con todo mi cariño y agradecimiento,
Meryem Oulad.
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