Resonancias a niños sin sedación: el proyecto pionero en España testado con éxito en el Poniente
Se han realizado de forma satisfactoria todas las pruebas prescritas a niños de entre 4 y 10 años

Bernardino Nieto y Juan de la Cruz Belmonte junto a una de las máquinas de resonancia del Poniente.
El Hospital Universitario de Poniente anunciaba con ilusión y orgullo hace menos de un año la implantación de un programa pionero en España y Portugal. Un modo de trabajo que se está desarrollando de forma exitosa en el centro hospitalario y que está revolucionando la forma de realizar resonancias magnéticas a menores de entre cuatro y diez años.
Y es que, gracias a una aplicación móvil gamificada y a un circuito de humanización apoyado en personajes de animación, el centro está logrando que los pequeños completen pruebas de hasta 20 y 25 minutos sin necesidad de sedación, habiendo logrado un 100% de éxito en los casos realizados hasta la fecha.
Cabe recordar que la iniciativa se apoya en el programa ‘Pediatric Coaching’ de Philips, que incluye la app ‘Scan Buddy’ y personajes como Oli, una elefantita que acompaña a los niños durante todo el proceso. Y todo ello con un único objetivo: reducir el miedo, la ansiedad y el impacto del ruido de la máquina, tradicionalmente algunos de los principales obstáculos para que los pacientes pediátricos permanezcan inmóviles el tiempo necesario.
Bernardino Nieto, técnico de radiología del centro, explica el reto al que se enfrentaban: “Ese siempre ha sido el principal desafío, hacer una resonancia magnética con pacientes pediátricos ya que son estudios que rondan en los 20 minutos y, claro, el niño siempre está un poco ansioso y tiene miedo al entorno solo al entrar al hospital. Y, sobre todo, los ruidos fuertes que produce esta máquina. Entonces, necesitábamos algo que humanizara un poquito la experiencia de estos pacientes pediátricos”.
Tres etapas para familiarizar a los niños con la prueba
El programa se articula en tres fases. La primera comienza en casa. Así, a través de la aplicación móvil, los menores visualizan vídeos explicativos protagonizados por otros niños, juegan a retirar objetos metálicos a personajes como Oli antes de entrar en la máquina y exploran una resonancia mediante realidad aumentada.
“Hay una parte que yo la veo muy importante que la más importante lo que más está funcionando es la parte está en casa. Porque los ruidos de la máquina siempre los va a estar escuchando durante todos los vídeos que ven en la aplicación. Va a estar escuchando los ruidos que después de verdad va a escuchar dentro de la máquina. Y ya va a estar familiarizado con ellos”, subraya Nieto.
La segunda etapa se desarrolla en el hospital, donde los pequeños interactúan con una réplica en miniatura del equipo real. Y mediante un muñeco y una pantalla explicativa, ensayan el procedimiento mientras siguen escuchando los sonidos de la prueba.

Mini máquina con los personajes de la aplicación en la sala de espera de resonancias.
Por último, finalmente, pasan a una sala adaptada con música relajante, decoración sensorial y pantallas que reproducen los mismos personajes vistos en la app. Y ya tumbados en la camilla, son esos personajes quienes les recuerdan que deben permanecer quietos y les explican cada paso del estudio.
47 pruebas realizadas con éxito
Los resultados, tras siete meses de implantación, avalan la iniciativa. Así, Javier Galera, también técnico de radiología detalla como “en este tiempo han pasado 47 niños ya, con un rango de edad de media de unos siete años, desde los cuatro años hasta los 10. Y el balance es rotundo: 47 menores atendidos, ninguno sedado y un 100% de pruebas completadas con éxito. Es un gran orgullo para nosotros".
Y la cosa no se queda solo ahí porque Galera también incide en el impacto emocional para las familias: “Con un niño de cinco años, imagínate la inquietud de un padre cuando se mete dentro. Y luego, ver que el niño sale, que se ha hecho el estudio y que incluso cuando sale el niño no se quiere ir de la resonancia, quiere seguir jugando... Es decir, el niño sale muy contento y al final evitamos la sedación. Y, por eso, hemos tenido madres que han salido llorando llorando y abrazándonos, dándonos la gracias… es una gran satisfacción”.
Por tanto, no cabe duda de que, con estos resultados, el Hospital Universitario de Poniente se sitúa a la vanguardia de la humanización en radiología pediátrica y abre la puerta a que este modelo innovador se implante progresivamente en otros hospitales del país, reduciendo riesgos clínicos y mejorando la experiencia de miles de niños y sus familias durante la realización de una resonancia.