La montaña se vino abajo y sepultó por completo una de las casas-cueva
La montaña se vino abajo y sepultó por completo una de las casas-cueva
El desprendimiento de un talud de una montaña arcillosa -del ‘cabezo’, como la conocen en Cuevas del Almanzora- se produjo sobre las 04:40 horas de ayer. Primero se escuchó un crujido que puso en alerta a los vecinos y, sin tiempo de reacción, la montaña se vino abajo y se desprendió sobre las viviendas que estaban a su falda.
Una “gran bola de humo” -como aseguraron algunos vecinos- lo cubrió todo. La luz también se fue y comenzó a salir agua de todas partes. Una vivienda-cueva quedó sepultada bajo toneladas de piedra. Los vecinos lograban salvar a Carmen Higueras, herida por el desprendimiento, y que tuvo que ser operada posteriormente de fracturas de tibia y peroné en el Hospital de La Inmaculada de Huércal-Overa.
Por su pie conseguía escapar de entre los escombros uno de sus hijos, Andrés, que salía ileso de entre la polvareda y el estruendo. No corrieron la misma suerte su padre, José Manuel Asensio, y sus otros dos hermanos, Alonso y José Manuel, de los que nada se sabía y que quedaron atrapados entre montones de gigantescas piedras.
Sucedía en el barrio cuevano del Realengo. Otras dos viviendas también resultaron afectadas y un joven, Francisco Navarro, también resultó herido y tenía el fémur roto. Los servicios de emergencias lo trasladaron al hospital de La Inmaculada.
A raíz de lo ocurrido, doce viviendas-cuevas fueron desalojadas, ante el riesgo de mayores daños, que, posteriormente fueron descartados.
Hasta el lugar se trasladaron desde primeras horas, además del alcalde de la localidad, Jesús Caicedo, efectivos de la Guardia Civil, bomberos, policía local y Protección Civil, además de un equipo de rescate desplazado desde la vecina localidad murciana de Águilas. Todos se pusieron a trabajar desde los primeros momentos para tratar de localizar a las tres personas que habían quedado sepultadas. También los perros de las unidades caninas de la Guardia Civil hicieron su trabajo.
Fue sobre las 11.30 horas cuando la pala comenzó a abrir camino para buscar a los tres desaparecidos. Después se sumaba una grúa a las tareas de desescombro. Fue, sin duda un día largo y complicados que, por desgracía, continúa hoy.