La Voz de Almeria

Adra

Cuando el Trafalgar le hizo un ocho al filial almeriense

En partido correspondiente al Campeonato Provincial Almeriense

Equipo Trafalgar de Adra.

Equipo Trafalgar de Adra.Colección Pepe Cazorla

Pepe Cazorla
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El domingo 13 de marzo de 1955 y con bastante asistencia de público se jugó en el Estadio de la Falange, el encuentro Almería B-Trafalgar de Adra. Ya de antemano muchos aficionados locales y de la capital daban como favoritos a los abderitanos, pero, nunca podían suponer que su victoria fuera tan abultada que llegase a representar un 1-8 favorable a sus colores, máxime teniendo en cuenta que el Almería alineaba en sus filas a dos jugadores del titular, que reforzaban al conjunto filial, pero lo mismo que esos dos que los restantes nueve, hicieron todo lo posible por no facilitar la victoria de los del Trafalgar, y no de una forma pasiva, sino que las cosas no le salieron bien, porque aún en los momentos en que le echaban más empujes parecía que la fortuna les volvía las espaldas.

Así que a la desdichada actuación de los rojiblancos hay que culpar la derrota encajada desde luego, sin quitar méritos al formidable conjunto que forma el Trafalgar, excelente en juego, físicamente preparados y con una facilidad rematadora que ya quisieran para si aquellos equipos consagrados por entonces. 

En resumidas cuentas, una desgraciada actuación del equipo B y, por el contrario, excelente exhibición de los muchachos abderitanos, los que tenían un extraordinario motor en la media que formaban los almerienses, Alberto y Coloma, que en ese momento formaban la línea media del Trafalgar de Adra, y que constituían unos de los más eficaces jugadores del equipo. 

Su tesón, entusiasmo y momento físico, causaron una excelente impresión a cuantos aficionados asistieron a este partido, siguiéndoles en méritos la rapidez de su centro delantero. Joaquín, la movilidad de sus interiores Cuenca y Capote y la magnífica oportunidad de tiro del extremo derecho, Miguel Jódar. Todo ello sin desdecir la defensa, así como el portero Lidueña, al que no se vio (según crónicas) porque fueron contadas las ocasiones en que fue inquietado.

A los ya "vitalicios" campeones provinciales, se enfrentaron esta vez "once" muchachos con ganas - todo hay que decirse-; pero que al verse con un gol en contra al primer minuto de juego y con tres a los pocos más en jugadas de mucha calidad para los vencedores, se vinieron abajo por completo cundiendo el desánimo en sus filas, agravando la situación el desmedido afán de sus interiores Carlos y Torreblanca por regatear sin pasar la pelota al compañero mejor situado.

A las cinco de la tarde y a las órdenes del señor Parra González, los equipos se alinearon: Trafalgar de Adra: Lidueña; Paco Rubio, A. Bretones, Paco García; Alberto, Coloma, Capote, Joaquín, Cuenca y León. Almena B: Berenguel; Murcia, Esteban, Miguel; P. Navarro, P. Bretones; L. Rubio, Torreblanca, Pepino, Carlos y Piedrín.

Nada más empezar y en la primera jugada de la tarde que se llegaba a puerta, Joaquín, hacia el primer tanto. Se organizaban las filas almerienses, pero en un avance esporádico del mismo Joaquín haría el segundo que ya caería entre los rojiblancos como una losa. 

Someten por completo los visitantes a los locales y antes de llegar al final de la primera parte hacen otros tres tantos más. La segunda mitad, en sus primeros veinte minutos son de continuo dominio de los capitalinos, pero sin esa fortuna a la hora de encontrar el camino del gol. 

Nuevamente, se harían los dueños del campo los del Trafalgar, consiguiendo tres nueves tantos que harían el total de ocho, conseguidos cuatro por Miguel Jódar, tres Joaquín y uno Cuenca. Antes, Pepillo para los locales, en un alarde de amor propio había hecho el del honor para su equipo.

Sin lugar a duda, en el campo sólo existió un equipo. El equipo del Trafalgar de Adra salió victorioso ampliamente del Estadio de la Falange y líder del torneo provincial. El Trafalgar de Adra. Era el equipo más destacado de la provincia pues no en balde venia proclamándose año tras año Campeón provincial y había logrado conjuntar un "once" destacadísimo que le hacía temible ante sus oponentes.

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