La Voz de Almeria

Adra

De Abdera pasando por Adara y terminando en Adra

La historia de la localidad almeriense: de asentamiento fenicio a ciudad costera estratégica

Vista aérea del núcleo primitivo y el Barrio de Adra, años 60.

Vista aérea del núcleo primitivo y el Barrio de Adra, años 60.Colección, José Antonio Martin.

Pepe Cazorla
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

En la antigüedad, en las tierras de Adra, las aguas del mar se metían hasta el Pago de las Albarradas y el Hazano; lugar por donde desemboca el rio Adra; convirtiendo el Cerro de Montecristo en una pequeña península, lugar estratégico para fundar ciudad en aquellos tiempos, donde había que buscar la defensa por tierra y la protección de las embarcaciones de los temporales del mar. 

Al Este de esta ría la costa casi llegaba hasta lo que hoy es carretera Málaga a Almería, y por el Oeste, formaba cómo un cabo que ha desaparecido bajo las aguas, entre las cuales se encuentran las ruinas de la antigua fábrica de azúcar.

Desviación del rio de Adra

Cuando la antigua ría de Adra desapareció, a consecuencia de las arenas arrastradas por el rio Adra, este desembocaba por el lugar conocido con el nombre de la playa de San Nicolás. El río Adra se desviaría a unos tres kilómetros por encima del pueblo, por el conocido sitio con el nombre del cerro del Molino del Borrego, con el fin de aprovechar unas tierras muy fértiles que constituyen la llamada vega.

Fundación de Abdera

En este paraíso, y sobre, el hoy llamado cerro de Montecristo es donde los fenicios, XI siglos antes de Jesucristo, fundaron la ciudad de Abdera, que, en semita significa circulo, por encontrarse en sus rutas marítimas estableciendo una factoría para el comercio con los naturales y explotación de las ricas minas de Tarsis, nombre que daban los navegantes al sur de Iberia. 

Abdera era una colonia fenicia, con un consejo dependiente de un gobierno que residía en Gadix (Cádiz), independiente de la metrópolis, formado por dos magistrados llamados Sffetim, con atribuciones políticas y judiciales, y el Sofer, funcionario de orden financiero. 

Entre los hallazgos fenicios encontrados en Abdera, hay monedas, vasos y pequeñas estatuas; éstas eran representaciones de sus dioses, principalmente del dios Melkart, por lo que se supone que debió de haber un templo erigido al mismo, cosa no extraña, por ser el dios de los colonos y navegantes. 

Parece ser que los fenicios establecieron contacto en la región de Abdera con tribus iberas de la familia de los mastienos, en el periodo neolítico. De esta época parece ser la cueva de Guainos Alto, la cual puede examinarse en toda su extensión, por estar obstruida por una piedra que aparecía derrumbada. Esta cueva tiene cierta semejanza con la de los Murciélagos de Albuñol (Granada).

Iberos, cartagineses y romanos. Durante la permanencia, los fenicios en Abdera tuvieron luchas con les iberos, teniendo al final de su dominación que solicitar la ayuda cartaginesa. 

De la dominación cartaginesa no quedan vestigios; sin embargo, de la romana se sabe qué fue arrasada durante las guerras púnicas por su resistencia y reedificada después, más hacia la costa. De este periodo se han encontrado infinidad de cosas: mármoles, estatuas, vasos, etcétera. De la dominación gótica no se sabe nada.

La Adara de los árabes

Los árabes le dieron el nombre de Adara; reconstruyeron sus murallas, de las cuales quedaron algunos Torreones en ruinas. De esta ciudad no se sabe nada, hasta finalizar la dominación musulmana en España, con la caída del reino de Granada; siendo teatro de los encuentros entre las fuerzas de Abu Abdala llamado el Zagal (el valiente) con las de Boabdil, cuando éste se retiró a Almería, de donde huyó, refugiándose en el campo cristiano, cuando la guerra y, posteriormente, de las batallas entre los ejércitos de los reyes de Castilla, con los del Zagal, en el llamado cerro de la Matanza, frente a la Albufera, preliminares a la entrega de Guadix y Almería.

Cuando la rendición de Granada, los Reyes Católicos cedieron a Boabdil la ciudad de Adara, donde estuvo dos años, al cabo de los cuales, vendió sus posesiones y embarcó en sus costas, para Marruecos. La leyenda dice que antes de embarcar Boabdil, enterró su alfanje en la playa.

Fernando V reedifico la ciudad

Fernando V, en 1500, reedificó Adra, aumentando sus defensas ante posibles ataques de los piratas mahometanos, Aben Humeya y el sitio de Adra. En 1569, cuando la sublevación de los moriscos, su caudillo Fernando de Córdoba y Valor, conocido por Aben Humeya, sitió Adra, siendo levantado por las fuerzas de D. Juan de Austria, mandadas por el comendador de Castilla D. Luis, de Requesens por mar, y el Marqués de los Vélez, por tierra.

Heroica defensa por el gobernador Luis de Tovar

En 1620, Adra fue atacada por piratas argelinos, defendiéndola heroicamente su gobernador D. Luis de Tovar. En el siglo XIX funcionaba una fábrica de obtención de plomo, la cual se conserva, haciendo los embarques del mineral en la playa, pues las comunicaciones de la zona minera con Almería eran por malos caminos. 

En aquel entonces, había cinco consulados, y el pueblo se reducía a lo que hoy se llama el Barrio. En la parte nueva, únicamente existía el Parador del Sol y algunas casuchas, que fueron reformadas unas, y otras desaparecieron. 

En 1911, con la construcción del puerto, cambio la ciudad de Adra complejamente, dejando de ser un pueblo mísero, pues la pesca con mamparras, unida a la ampliación de su vega, marcan una era de engrandecimiento y prosperidad. De las diferentes razas que se han sucedido en Adra, la islámica es la que ha dejado más señales, sobre todo en su lengua, que es un castellano con acento árabe.

tracking