Marruecos produce tomate para Europa en territorio saharaui
Marruecos produce tomate para Europa en territorio saharaui
En octubre el Pleno del Parlamento Europeo votará ratificar o no un acuerdo agrícola con Marruecos que no excluye los territorios saharauis (sobre los que Rabat carece de potestad), en los que hay empresas francesas que producen tomate y otros productos que envían a Europa. La existencia de invernaderos en el antiguo Sahara español y que cultivan de cara a la exportación (no para autoconsumo) es una realidad que conocen los exportadores españoles y el propio Ministerio, ya que de ello se habla en las reuniones periódicas del comité hispano-francés, auspiciado por el MARM; pero solo las organizaciones agrarias (Asaja y Coag) son capaces de criticar abiertamente esta situación. “El grupo francés Azura tiene 200 hectáreas en Dakhla y en esos invernaderos trabajan miles de colonos marroquíes, que con ello obtienen derechos de ciudadanía, desplazando a los saharauis”, explica Benjamín Faulí, representante de Asaja en el Consejo Consultivo de Bruselas. Pero no solo lo dice Faulí, en la propia página web de Azura hay todo tipo de información sobre sus invernaderos en Dakhla, incluidas fotografías y el nombre de otros socios europeos. El grupo Azura no es la única empresa europea instalada en el Sahara Occidental. “Tal y como desde la propia comisión de comercio internacional en boca de su representante José Bové el pasado julio se reconociera, del nuevo acuerdo solo saldrían beneficiadas 3 grandes empresas de comercialización, entre las que está Sofropel que cuenta, como incluso puede comprobarse en la web de la marca idyl, con producción de Dakhla, provincia saharaui”, denuncia Francisco Vargas, presidente de Asaja-Almería, “lo que demuestra que en Europa entra producto del Sahara. Sin embargo, hay poca información y ni siquiera los servicios jurídicos de la UE ponen luz sobre el tema”. Dakhla, también Dajla, es la antigua Villa Cisneros española. “Y allí está Azura, empleando a colonos marroquíes porque los trabajadores ni siquiera son saharauis”, coincide en esta crítica Javier García Lachica, presidente en España del Observatorio de los Recursos Naturales del Sahara, una ONG con presencia en más de 30 países y cuyo fin es evitar la explotación de los recursos del pueblo saharaui que se hace sin el consentimiento del mismo.
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