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Quién es Charlie, el robot que ha recorrido el desierto de Tabernas como si ya estuviera en Marte

Un pequeño rover recorre Gádor para preparar una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿hay/hubo vida en Marte?

Charlie, el prototipo del Rosalind Franklin, sobre la superficie de Tabernas, en Almería.

Charlie, el prototipo del Rosalind Franklin, sobre la superficie de Tabernas, en Almería.Bernardo Claros

Elena Ortuño
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La imagen recuerda inevitablemente a WALL-E, el rover de Disney: un pequeño robot avanzando solo entre el polvo y las rocas de Tabernas. Pero Charlie no busca una planta ni protagoniza una película. Sus recorridos por el desierto almeriense sirven para preparar a Rosalind Franklin, el rover que tendrá la misión de perforar el suelo marciano y buscar posibles huellas de vida pasada o presente.

Pesa 200 kilos, avanza a un centímetro por segundo y nunca pisará Marte. Pero se mueve como si ya estuviese allí. Subido a su mástil y agarrado con fuerza (y con una brida), se pasea Kevin, un cerdito de ganchillo que, según el equipo de ingenieros encargado del astromóvil, es un amuleto de la suerte: "Nos ha acompañado en todas las pruebas de esta misión y siempre nos ha ido bien".

Para qué sirve

Charlie es parte de la misión ExoMars Rosalind Franklin, un proyecto de la Agencia Espacial Europea que pretende mandar un rover a Marte parte buscar evidencias de vida pasada o presente en Marte. "Es un prototipo de ingeniería, una copia del Rosalind Franklin rover, que sí irá a Marte, sobre todo desde el punto de vista de cómo ejecuta las acciones, más que en otros sentidos", explica Vincent Schaeffer, de Airbus Defence and Space.

Marian León - Europa Press

Marian León - Europa Press

Charlie fue concebido con un objetivo muy claro: entrenar a las personas que están en el centro de control del rover, en Turín, para saber cómo reaccionar en tiempo real a los problemas que vayan surgiendo durante la misión. 

Pero el pequeño robot no se encuentra simplemente dando vueltas por el coto de Las Lomillas, en Gádor, sino que sigue el esquema de operaciones previsto para el planeta rojo: "Por la mañana nos mandan un plan desde Turín y aquí, en Almería, lo cargamos, lo ejecuta de manera autónoma y luego manda todos los datos al final del día para que desde Italia hagan ciencia".

Charlie y Rosalind, una pareja única

ExoMars no es la primera misión que manda un rover a Marte en busca de respuestas. Curiosity y Perseverance ya llevan años estudiando el planeta. La gran diferencia estará bajo las ruedas de la nueva pareja, donde ambos esconden un taladro capaz de perforar un total de dos metros de profundidad el suelo marciano; algo esencial para extraer muestras protegidas de la radiación solar.

Además de la herramienta perforadora, estos vehículos de exploración espacial lleva incorporadas espectrómetros, varias cámaras para estudiar la superficie, un radar para analizar las capas del subsuelo y toda una nueva generación de instrumentos que constituyen el laboratorio Pasteur y con el que recopila informción geológica, química y mineralógica.

Sus ruedas, de acero inoxidable tipo Sandvik 11R51, pueden manejarse independientemente las unas de las otras, con dos grados de libertad. Eso sí, avanzan muy despacio: "El viaje más largo que hicimos en Almería en un día fue de 70 metros", reconoce el líder del equipo.

De cara a la soledad que afrontará el robot en Marte, Benoit Pouffary, ingeniero jefe de la Dirección de Exploración de la ESA, afirma que la autonomía es uno de los elementos esenciales del concepto del rover. "Identifica, mapea alrededor de él, identifica los obstáculos y luego decide autónomamente cuál es el mejor camino, todo de forma independiente", cuenta orgulloso, para después añadir: "Es un explorador".

Pruebas en Tabernas de Charlie, el prototipo del rover marciano que se enviará a Marte en 2028.

Pruebas en Tabernas de Charlie, el prototipo del rover marciano que se enviará a Marte en 2028.Bernardo Claros

Marte está, en su distancia mínima, a 55 millones de kilómetros de La Tierra, por lo que está demasiado lejos para conducir un rover como si fuese un coche teledirigido. "La velocidad de la luz es limitada. El mínimo tiempo que podemos tener para comunicarnos con Rosalind es de 20 minutos, por eso necesita 'pensar' por sí mismo".

Charlie se puede romper

Al estar ante un prototipo de ingeniería, las cosas se quiebran y se reparan. Así ha ocurrido en Almería, donde cada día tenían algo que reparar. "Para ello tenemos un equipo de 12 personas aquí para estar seguros cada día de que la plataforma esté completamente operacional. Hemos estado nueve días seguidos haciendo test sin mayor problema", asegura Vincent.

Pruebas en Tabernas de Charlie, el prototipo del rover marciano que se enviará a Marte en 2028.

Pruebas en Tabernas de Charlie, el prototipo del rover marciano que se enviará a Marte en 2028.Bernardo Claros

A la vez que los humanos arreglan a su compañero robótico, el astromóvil enseña a los humanos a equivocarse. "Al principio los planes que mandaban desde Turín no funcionaban, pero les fuimos dando feedback y terminaron siendo perfectos. Todo funcionaba bien".

Estas pruebas, que este 1 de octubre finalizaron en Almería, no es la primera vez que se llevan a cabo. Charlie, que es todo un viajero, ya ha estado con anterioridad dando sus primeros pasos en Inglaterra y en España. El año que viene todo el proceso se volverá a repetir en alguna otra zona (indefinida por el momento), pero esta vez con mayores retos.

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