Europa ensaya en el desierto de Almería una misión que busca responder la gran pregunta: ¿hubo vida en Marte?
El desierto almeriense sirve de banco de pruebas para entrenar al equipo que controlará la misión ExoMars, que despegará hacia el planeta rojo en 2028

Charlie, el prototipo del Rosalind Franklin, sobre la superficie de Gádor, en Almería.
A primera vista parece una escena de ciencia ficción: un robot llamado Charlie, de seis ruedas y 200 kilos, avanza lentamente entre las piedras del desierto mientras un grupo de ingenieros y científicos observa cada uno de sus movimientos. Si todo sale como está previsto, dentro de cuatro años otro muy parecido a Charlie (el Rosalind Franklin rover) avanzará sobre el suelo rojizo de Marte. Por el momento y durante las últimas tres semanas, se ha estado moviendo por el desierto de Tabernas.
¿Hay vida en Marte? ¿La hubo alguna vez? Estas son las preguntas que persigue responder la misión ExoMars Rosalind Franklin, que ha llevado a la Agencia Espacial Europea (ESA) a tierras almerienses. Se trata del proyecto más importante de las últimas décadas de la homóloga europea de la NASA: encontrar vida en el planeta rojo sería un descubrimiento transformador.
"De darse el caso, las próximas generaciones no verían el cielo de la misma manera que lo estamos haciendo hoy, porque sabrán que allá afuera hubo vida", explica Benoît Pouffary, el ingeniero jefe de la Dirección de Exploración de la Agencia Espacial Europea (ESA).
En este panorama, el desierto de Tabernas (en el término municipal de Gádor) ha jugado un papel esencial, actuando como un auténtico campo de entrenamiento para Marte. En sus ramblas y terrenos arcillosos, considerados por los expertos uno de los entornos terrestres más similares a la región marciana de Oxia Planum (donde aterrizará el astromóvil), la ESA ha puesto a prueba tecnologías, procedimientos y equipos humanos de cara a la misión.

El equipo de Airbus prepara el rover marciano para las pruebas frente a la prensa.
"En Almería, el equipo está aprendiendo a reaccionar ante imprevistos en tiempo real, porque cuando el rover esté ahí arriba, no habrá nadie para apartar la piedra que se cruce en su camino", explica Vincent Schaeffer, jefe de equipo de Airbus Defence and Space, desde el Coto de las Lomillas, en Gádor.
¿Qué es ExoMars y qué la hace tan especial?
ExoMars Rosalind Franklin es una misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) en colaboración con la NASA cuyo principal objetivo es buscar indicios de vida pasada o presente en Marte. Para ello, el rover que será enviado al espacio incorporará una capacidad inédita en la exploración del planeta rojo: un taladro capaz de perforar hasta dos metros bajo la superficie y extraer muestras del subsuelo.
La clave de esta tecnología es que esos materiales han permanecido protegidos durante millones de años de la intensa radiación marciana, lo que aumenta las posibilidades de conservar biomoléculas o biofirmas que ayuden a determinar si alguna vez hubo vida en el planeta.
La misión acumula más de dos décadas de desarrollo y ha tenido que superar importantes desafíos técnicos y geopolíticos. Inicialmente estaba previsto que despegara en 2022 a bordo de un cohete ruso Protón y aterrizara mediante la plataforma rusa Kazachok. Sin embargo, la invasión de Ucrania provocó la ruptura de la cooperación entre la ESA y la agencia espacial rusa Roscosmos, obligando a rediseñar buena parte del proyecto en tiempo récord.

Pruebas en Tabernas de Charlie, el prototipo del rover marciano que se enviará a Marte en 2028.
La solución llegó de la mano de una alianza estratégica con la NASA. En mayo de 2024, ambas agencias cerraron un acuerdo por el que Estados Unidos asumió un papel fundamental en la misión, aportando el lanzamiento a bordo de un cohete Falcon Heavy, componentes del sistema de propulsión para el descenso y las unidades de calefacción radiactiva necesarias para la supervivencia del vehículo en Marte. Este último aspecto fue especialmente crítico, ya que las temperaturas allá arriba pueden descender hasta niveles extremos.
Un día en el desierto de Almería para la ESA
Cada jornada en Gádor ha reproducido la rutina que seguirá el rover cuando llegue a Marte. Desde el centro de control de Turín, formado por 40 personas, los operadores envían a primera hora un plan de actividades para que Charlie lo ejecute de forma autónoma sobre el terreno almeriense.
Durante horas, el vehículo recorre el desierto, toma imágenes y recopila datos científicos que, al finalizar la jornada, son enviados de nuevo a Italia para su análisis. Mientras los técnicos desplazados a Tabernas supervisan el prototipo y garantizan su funcionamiento, científicos e ingenieros en Italia interpretan la información recibida y planifican las operaciones del día siguiente: "Después de nueve días de simulación, los planes que nos mandan son perfectos. Los recibimos, los ponemos y todo funciona bien", cuenta Schaeffer, quien añade que este jueves 1 de octubre es ya su último día. "El viaje más largo que hemos hecho aquí ha sido de 70 metros", afirma orgulloso.

Pruebas en Tabernas de Charlie, el prototipo del rover marciano que se enviará a Marte en 2028.
Aunque la estancia en Almería ha finalizado, el científico ha confirmado que el año siguiente se volverán a hacer pruebas "con un poco más de reto". Eso sí, todavía no se sabe qué lugar del planeta tendrá el privilegio de acogerlas: "Por el momento, Charlie, el prototipo del rover que será enviado al espacio, ha operado en Reino Unido y en España".
Un robot que "piensa" por sí mismo
Si hay algo verdaderamente importante en esta misión es que el rover aprenda a valerse por sí mismo. A más de 200 millones de kilómetros de la Tierra, conducirlo como un coche teledirigido será imposible: incluso en las mejores condiciones, las órdenes tardarán unos 20 minutos en llegar: "La velocidad de la luz es limitada".
Por eso, como explica el ingeniero jefe enviado por la ESA, Benoît Pouffary, "el rover definitivamente necesita ser autónomo". El vehículo será capaz de analizar el terreno, cartografiar su entorno, detectar obstáculos y decidir cuál es la ruta más segura. "Este rover es un explorador", ríe, para después añadir: "Eso sí, un explorador muy lento, porque anda un centímetro por segundo. Cuanto menos se mueva, más información podrá recopilar".

Pruebas en Tabernas de Charlie, el prototipo del rover marciano que se enviará a Marte en 2028.
Cada mañana recibirá, como ha ocurrido con Charlie en Almería, un plan de trabajo, lo ejecutará de forma independiente durnate cinco o seis horas marcianas y, al final de la jornada, enviará a la Tierra imágenes y datos para que los equipos decidan el siguiente paso.
Lo que ocurra después podría trascender el ámbito de la exploración espacial. "¿Tenemos los mismos ancestros o tenemos ancestros diferentes?", se pregunta la geóloga del proyecto, Susanne P. Schwenzer, al reflexionar sobre las implicaciones de hallar rastros de vida en Marte.
Universidad de Almería
Del desierto de Almería al planeta rojo: la UAL desvela los secretos del rover espacial que viaja a Marte
La Voz
Si el rover lograra encontrar pruebas concluyentes bajo la superficie marciana, la pregunta ya no sería solo si hubo vida en el planeta rojo, sino si esa vida estuvo relacionada de algún modo con la que surgió en la Tierra. Un hallazgo que, como reconocen los propios responsables de la misión, obligaría a replantear buena parte de lo que la humanidad sabe sobre sus propios orígenes y creencias.