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De ver el Grand Prix con su abuelo a capitanear Balanegra: "He cumplido un sueño"

Álvaro Palmero relata su experiencia en el mítico concurso de TVE tras crecer viéndolo cada verano

El equipo que representa a Balanegra en el Grand Prix.

El equipo que representa a Balanegra en el Grand Prix.Álvaro Palmero

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Hay sueños que llegan sin hacer ruido y otros pocos que lo hacen entre vaquillas, disfraces, porrazos y el griterío de un pueblo entero empujando desde la grada. El de Álvaro Palmero, capitán de Balanegra en el Grand Prix, fue de los segundos. Gracias al programa de TVE pudo cumplir una ilusión que llevaba guardando desde niño, cuando cada verano se sentaba junto a su abuelo para seguir el programa.

Ahora, varios días después de la victoria del municipio almeriense en la primera fase del concurso, empieza a digerir todo lo vivido. "Cuesta asimilarlo", reconoce. Y no es para menos. Lo que comenzó como una candidatura impulsada desde el Ayuntamiento acabó convirtiéndose en una experiencia que, asegura, difícilmente olvidará. "Con 36 años he vivido el Grand Prix desde pequeño. Salir con todo el equipo y asimilar que habíamos ganado a la primera fue increíble", recuerda. Para él, más allá del resultado, el simple hecho de pisar el plató ya suponía cumplir un sueño que llevaba décadas imaginando desde el sofá de casa.

Vecinos de Balanegra siguiendo el programa en una pantalla gigante.

Vecinos de Balanegra siguiendo el programa en una pantalla gigante.La Voz

Todo un día sin parar de competir

En televisión todo parece suceder deprisa. Las pruebas se suceden, llegan las caídas, las risas y, en poco más de hora y media, el programa termina. La realidad, sin embargo, fue muy distinta para los concursantes. La grabación comenzó a las once de la mañana y no terminó hasta cerca de las doce y media de la noche. Más de once horas prácticamente sin descanso, con la intensidad siempre al máximo.

"Estuvimos todo el día con la adrenalina a tope, animando al equipo y dando saltos", explica Palmero, que incluso decidió pasar la noche en Madrid junto a su mujer, embarazada de 36 semanas, para evitar hacer dos viajes seguidos. El esfuerzo fue tal que la resaca física llegó donde menos esperaba. "Al día siguiente me dolían las manos de tanto aplaudir al equipo", recuerda entre risas.

Aunque una de las muchas sorpresas de ese día llegó nada más entrar en el plató. Lo que millones de espectadores ven cada verano desde casa cambia por completo cuando se vive desde dentro. "El plató parece mucho más pequeño que en la tele, pero la experiencia es muchísimo más grande", resume. También cambió radicalmente la percepción que tenía de las pruebas. Si desde el sofá ya parecen complicadas, en directo la sensación es muy diferente. "Allí parecen todavía más difíciles", asegura. Y los golpes, añade, impresionan bastante más que a través de la pantalla.

Y, si hubo alguien que también le sorprendió durante la grabación fue Ramón García. Palmero destaca la naturalidad con la que conduce el programa y su capacidad para improvisar en pleno directo. "Tiene una agilidad mental increíble. Con la edad que tiene va hablando sobre la marcha, según va pasando todo", comenta sobre el histórico presentador del concurso.

Además, Palmero es el mayor del equipo. Mientras él había crecido viendo el concurso y formaba parte de algunos de sus mejores recuerdos de la infancia, muchos de sus compañeros apenas tenían referencias del programa. "Los chavales que venían conmigo tienen unos 20 años y no lo habían vivido. Como capitán les tuve que pasar vídeos para que vieran lo que era el Grand Prix antes de ir", cuenta. 

Aquello fue solo el principio. Durante varias semanas, el grupo convirtió el pabellón de Balanegra en una especie de gimnasio improvisado del concurso. Prepararon circuitos con pruebas de agilidad, saltos, equilibrio, fuerza e incluso entrenamientos sobre la cinta del gimnasio para llegar lo mejor preparados posible.

Y a la vista está que lo consiguieron con su enorme victoria. Ahora, mientras Balanegra espera conocer hasta dónde llegará su aventura en el Grand Prix, Palmero tiene claro que el premio más importante ya lo ha conseguido. No fue el triunfo en la primera fase, sino haber vivido desde dentro el programa con el que creció y hacerlo, además, representando al pueblo del que presume.

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