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Los siete jóvenes que consolidan a Almería como una de las grandes canteras literarias de Andalucía

Tienen entre 12 y 18 años, escriben poesía y narrativa y forman la representación almeriense en la Escuela de Jóvenes Escritoras y Escritores de Andalucía 2026

Los siete jóvenes de Almería seleccionados en la XIX edición de la Escuela de Jóvenes Escritoras y Escritores

Los siete jóvenes de Almería seleccionados en la XIX edición de la Escuela de Jóvenes Escritoras y EscritoresCedida a LA VOZ

Sara Ruiz
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Escribir rara vez comienza con la intención de publicar un libro. Suele hacerlo mucho antes, casi sin que uno se dé cuenta. En los márgenes de un cuaderno del instituto, en una libreta que acaba convirtiéndose en diario, durante un paseo en el que las ideas aparecen sin avisar o en esas noches en las que las palabras encuentran antes el camino hacia el papel que hacia la voz. Es un gesto íntimo, casi siempre silencioso, que nace de la necesidad de imaginar, de hacerse preguntas o, simplemente, de entender un poco mejor el mundo.

Ese fue también el punto de partida de Cristóbal Caparrós del Águila, Adán Amador Martínez, María Noelia Martín Antequera, Helena Moreno Padilla, Rosalía Nogal Villaverde, Qihui Zhang y Claudia Rubí Martín. Los siete forman este año la representación almeriense en la XIX Escuela de Jóvenes Escritoras y Escritores de Andalucía, organizada por el Centro Andaluz de las Letras. Su selección no solo sitúa a la provincia entre las más representadas del programa —igualando a Córdoba y Sevilla con siete participantes—, sino que refleja el crecimiento del talento literario joven tras las acciones de difusión desarrolladas por el Centro Andaluz de las Letras en Almería.

Durante una semana, hasta el pasado sábado 11 de julio, en Mollina (Málaga), compartieron talleres de narrativa, poesía y dramaturgia con autores de referencia y recibieron orientación personalizada para seguir desarrollando su vocación literaria. Bajo la dirección de escritores como Laura Fernández, Diego Vaya, Cristian Alcaraz o Alessandra García, además de encuentros con Mercedes Duque Espiau y Redry o un taller sobre inteligencia artificial aplicada a la escritura con Víctor Bayona, descubrieron que aquello que hasta entonces parecía una afición solitaria también podía vivirse en comunidad.

Si no fuéramos humanos - Qihui Zhang

Estoy acostumbrada a lo 
que perciben mis sentidos. 
Pero, ¿y si hay un órgano 
que no tenemos? 
¿Qué hay en el universo 
que aún no conocemos? Nunca lo sabremos 
mientras seamos humanos.

El origen de la escritura 

Cuando, en una conversación con los siete elegidos, LA VOZ les pregunta cómo comenzaron a escribir, ninguno recuerda el momento exacto. Porque, en realidad, nunca hubo una decisión. La escritura fue apareciendo poco a poco, casi siempre de forma inesperada, hasta convertirse en una parte más de sus vidas.

En el caso de Adán, el almeriense más pequeño, de 12 años y alumno del Colegio Nuestra Señora del Milagro de Almería, todo comenzó cuando terminaba antes los deberes en clase. Mientras esperaba a que sus compañeros acabaran, empezó a llenar hojas en blanco con historias inventadas. “Era una forma de no aburrirme”, recuerda. Muy distinta fue la puerta de entrada de Claudia, de 14 años y estudiante del IES Murgi, en El Ejido. Cada noche, cuando su madre le obligaba a apagar la luz, seguía imaginando cómo continuaban los libros que estaba leyendo. Como muchas veces el desenlace no coincidía con el que había creado en su cabeza, decidió escribir sus propios finales y, después, sus propias historias.

Para Cristóbal, de 18 años y alumno del IES Celia Viñas de la capital, el origen estuvo en un enamoramiento y, después, llegó la lectura de autores como Federico García Lorca o Juan Ramón Jiménez, que terminaron despertando una vocación literaria que hoy sigue cultivando. En otros casos fue la lectura la que abrió el camino. Noelia, de 17 años y recién graduada en el IES El Parador, descubrió en las clases de Filosofía que necesitaba compartir con los demás y así empezó a escribir poesía. 

Escuela de Jóvenes Escritoras y Escritores de Andalucía 2026

Escuela de Jóvenes Escritoras y Escritores de Andalucía 2026Cedida a LA VOZ

Rosalía, de 17 años y estudiante del IES Turaniana, en Roquetas de Mar, empezó inventando personajes para las historias que le gustaban hasta que sintió la necesidad de crear las suyas propias. Mientras, Qihui, también de 17 años y alumna del IES Carlos III, dio sus primeros pasos en la plataforma Wattpad, escribiendo relatos inspirados en sus series favoritas antes de lanzarse a construir universos completamente originales.

Para Helena, de 18 años y estudiante de la Escuela de Arte de Almería, escribir fue casi una consecuencia natural de una infancia rodeada de libros, películas e historias. Recuerda especialmente las lecturas que compartía con su padre cuando era pequeña y cómo, poco a poco, aquellas historias dejaron de ser solo de otros para convertirse también en las suyas. Aunque cada uno llegó por un camino distinto, todos coinciden en algo: antes que escritores fueron lectores, soñadores o simples curiosos que un día descubrieron que había emociones, preguntas e historias que solo encontraban su sitio sobre el papel.

Rosalía Nogal

Sus dedos se deslizaban con suavidad sobre los hilos del telar. Las delicadas hebras, frágiles y delgadas, parecían dejarse llevar por la suave cadencia de sus manos, dibujando formas y siluetas. Poco a poco, las figuras iban cobrando vida sobre la tela: un enorme caballo al galope, un sol resplandeciente, las gráciles alas de un azor. Todo lo que hilaban aquellos dedos parecía a punto de salir del tapiz y cobrar vida.

Necesidad de pertenecer 

Hasta llegar a Mollina, muchos de ellos habían vivido la escritura como una afición casi silenciosa. En sus clases no siempre había alguien con quien comentar un poema, debatir sobre una novela o hablar de personajes inventados. Algunos reconocen que incluso existe cierto prejuicio hacia los jóvenes que escriben. Por eso, más allá de las horas de formación, todos coinciden en que el mayor descubrimiento de esta experiencia ha sido encontrarse con personas que sienten la literatura de la misma manera.

Y ese es precisamente uno de los objetivos con los que nació la Escuela de Jóvenes Escritoras y Escritores de Andalucía en 2006: detectar nuevos talentos, fomentar la creación literaria entre los jóvenes andaluces y ofrecerles un espacio donde aprender, compartir experiencias y seguir creciendo como autores. En sus diecinueve ediciones, el programa se ha convertido en una de las principales canteras de nuevas voces de la literatura andaluza.

“Aquí todos tenemos el mismo gusto en común”, resume Qihui, que admite que en su día a día apenas conocía a jóvenes interesados por la lectura y la escritura. Una sensación que comparte Helena, para quien lo mejor de la semana ha sido la comunidad creada entre chicos con las mismas inquietudes. Noelia también pone el acento en las amistades que ha hecho durante estos días, mientras que Rosalía asegura que ha sido una experiencia “muy enriquecedora” precisamente porque ha podido conversar sobre literatura, filosofía y otros temas que no siempre encuentra en su entorno más cercano.

Quizá por eso, cuando se les pregunta si en Almería hay más jóvenes escribiendo de lo que parece, ninguno duda. Hablan de escritores “camuflados”, de compañeros que todavía no se atreven a enseñar lo que escriben o de chicos que llenan diarios, inventan historias o leen en silencio sin definirse todavía como escritores. Todos están convencidos de que existen muchos más. Solo hace falta que encuentren un lugar donde descubrir que no son los únicos.

Helena Moreno

Mi abuelo me dijo una vez mientras me arropaba antes de dormir, entre el olor a salitre y a leña recién cortada, que un día el cangrejo me llevaría a mí también. Como nos lleva a todos, antes o después. Recuerdo que le pregunté qué aspecto tenía y él se puso muy serio: "nadie ha visto al cangrejo", me dijo, el fuego reflejándose en sus pupilas "quien lo ve, no regresa jamás". Y eso fue todo.

Siete maneras de entender la escritura

Después de una semana compartiendo talleres, lecturas y conversaciones, una pregunta sigue teniendo siete respuestas distintas. ¿Qué significa escribir? Para Cristóbal, es “un viaje a mí mismo”. María Noelia lo entiende como una forma de “compartir y enseñar”. Helena lo resume en la necesidad de “contar historias”, mientras que Rosalía encuentra en la escritura un espacio para la “diversión”, el mismo que un día la llevó a imaginar personajes propios.

Qihui escribe para “plasmar mis ideas y conocerlas mejor”. Adán la define como “una de las mejores maneras de transmitir sentimientos y emociones”. Y Claudia encuentra entre las palabras el refugio para expresar aquello “que no tengo el valor de decir en voz alta”. Son definiciones distintas, pero todas nacen del mismo lugar. Del impulso de crear, de imaginar y de poner nombre a aquello que cuesta explicar. Desde su creación en 2006, más de 2.500 jóvenes andaluces han optado a formar parte de la Escuela y cerca de 600 han pasado por sus aulas. Algunos de aquellos alumnos terminaron convirtiéndose en escritores reconocidos.

Soñador - Cristóbal Caparrós

Pobre pequeño soñador poeta 
que atrapas el sol y las nubes grises, 
que atrapas las blancas y oscuras ráfagas
 y tan iluso esclavo de la vida 
con tus alegres apenadas coplas
embelleces a la musa olvidada

Los siete almerienses de esta edición todavía no saben cuál será su camino, pero ya forman parte de esa historia. Quizá dentro de unos años sigan firmando textos, ganando premios literarios o vean sus nombres en el escaparate de una librería. Lo que ya nadie podrá quitarles es este verano en el que descubrieron que no eran una excepción. Que había otros como ellos. Que escribir podía dejar de ser un acto silencioso para convertirse en un lugar compartido. 

Y quizá ese sea el verdadero comienzo de cualquier escritor. No el día en que publica un libro, sino el momento en que comprende que las palabras, además de contar historias, también tienen la capacidad de unir a quienes las escriben.

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