De Rioja la roja a Rioja la verde: un viaje de 44 años
El pueblo del toro de Osborne mirando el puente derribado; el pueblo del perfume a azahar y donde Los Pirineos no son montañas sino el templo de pescado frito; el pueblo que ha cambiado su alma, el único de Andalucía donde ha ganado el partido verde

Rioja, junto al Andarax, ha sido históricamente un granero de votos para la izquierda.
Le llamaban la Roja, uno de esos motes que se les ponen a los pueblos, a veces con exageración; pero en Rioja, el apodo es fidedigno: fue núcleo republicano anarquista de primer orden antes de la Guerra Civil; y después de que Franco echara el último vómito de sangre, no volvió a conocer a la derecha hasta hace tres años, es decir 44 años de ayuntamientos de izquierdas, Rioja; Rioja, con 1.600 habitantes, la del azahar inundando su aire, la del toro miura que mira desde el promontorio al viejo puente que ya no está; Rioja la de los baños de Alfaro, la de del Marraque y el Briojal, la de las cocinas donde se hacen tarvinas mirando al Cerro del Oro y a un cauce avaricioso que nunca lleva lo que debe de llevar; Rioja, donde Los Pirineos no quedan tan lejos y en donde el aire de esa tasca tan bulliciosa se perfuma con el aceite del pescado recién frito; Rioja, donde se aposentó un tal Francisco de Logroño y la bautizó con el nombre de su tierra fértil en vinos y caparrones; Rioja, solar de emigrantes y labradores siempre mirando al cielo; Rioja, un verso suelto, el más suelto de la provincia, el más suelto de Andalucía, la tierra de la sangre más roja, donde ha irrumpido el verde Vox con la fuerza de un potro salvaje. El nuevo reino de Rodrigo, el Cid Campeador urcitano que no nació en Vivar sino en Antas.
Rioja, donde queda en la memoria aquel José Rosales, uno de los primeros alcaldes comunistas de la provincia al que sucedieron otros riojeños de Izquierda Unida como María Isabel Sánchez Siles y socialistas como Manuel Puertas, Antonio Cazorla y Manuel Juárez; hasta que a Rioja le cambió el alma -porque los pueblos también tienen alma- y se alzo con la vara la derecha del PP con Olga González Jurado, la actual alcaldesa. Y ahora otro golpe de tuerca más a la derecha; ahora ha llegado Vox a las urnas lacradas de Rioja, aunque no se sabe si será extrapolable a las municipales de la próxima primavera. Ya no hay tantos naranjos en Rioja, ya no se pagan como antes, ya no hay tanto rojo, ahora el pueblo se ha convertido en un punto verde, el único pueblo de Andalucía en el que ha ganado Vox, el partido político que no para de derribar murallas que parecían tan infranqueables como el amor verdadero por un color.