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La tradición de pegarle a la Vieja: por qué el Levante Almeriense se va al campo con un huevo duro

Cientos de familias acudirán este jueves a una jornada de convivencia que marca el ecuador de la Cuaresma

Imagen de archivo de niños veratenses disfrutando de la jornada con sus

Imagen de archivo de niños veratenses disfrutando de la jornada con sus "viejas" en años anteriores.La Voz

Guillermo Mirón
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No hay vecinos en el Levante Almeriense (con la excepción de alguna localidad) que no tenga señalado este jueves en rojo. No importa si está nublado o si el viento decide asomar por la costa. Este jueves, 12 de marzo, el aroma en municipios como Vera, Cuevas del Almanzora, Garrucha, Mojácar, Pulpí o Antas no es el del asfalto, sino el de las habas tiernas, el embutido de la tierra y el azúcar del hornazo. 

Es el día de 'partir la Vieja', una de las pocas tradiciones que, en una provincia a veces tan olvidadiza con su pasado centenario, desafía el paso del tiempo y consigue algo casi imposible en estos días: que los niños miren más a una muñeca de papel que a la pantalla de un móvil.

Una 'vieja' con alma de caramelo

Para quienes no hayan crecido o simplemente vivido en una de estas localidades del Levante Almeriense, la explicación detrás de esta tradición es sencilla pero cargada de simbolismo. La 'vieja' es una figura fabricada artesanalmente con elementos como cañas, papel de seda de colores y una cabeza de cartón (a veces una simple naranja, por ejemplo) que guarda en su interior el tesoro más preciado por los niños: habitualmente chucherías y caramelos.

Las familias se desplazan a destinos para disfrutar de un día en entornos naturales (que suelen estar en el campo aunque hay quien prefiere la playa) para disfrutar de una comida campestre donde normalmente no faltan -aunque depende del gusto de los comensales- elaboraciones clásicas como la tortilla de patatas, el conejo frito y, por supuesto, el hornazo: ese pan dulce con un huevo duro en el centro atrapado por una cruz de masa. Es el icono gastronómico de esta festividad.

El momento más esperado llega al caer la tarde, puesto que no en todos los municipios el día es festivo aunque en muchos casos los comercios y empresas sí que suelen cerrar tras el mediodía. Es entonces cuando los niños -y no tan niños- clavan la muñeca clavada en la tierra y entre cánticos y risas, comienza el reparto de caramelos tras 'partir' la vieja a modo de piñata.

Hipótesis sobre sus orígenes

El origen de la Vieja se pierde en la memoria de los mayores pero, en charlas informales, los más veteranos suelen asegurar que es una herencia de los pueblos que repoblaron la zona tras la Reconquista, una forma de "romper" el ayuno y la abstinencia de la Cuaresma de una forma lúdica. 

Hoy, más allá de ese significado religioso, es una jornada para disfrutar al máximo de algo cada vez más escaso: como es la convivencia entre amigos y familiares respirando aire puro. Porque 'partir la Vieja' es, por encima de todo, la excusa perfecta para que tres generaciones se sienten en torno a una manta en el campo a compartir la vida y, si hay suerte, un puñado de caramelos además de ese 'huevo duro'.

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