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La premura de tiempo convierte las obras de la calle Faro en una pesadilla

Los comerciantes temen una peatonalización que no ha sido planteada por el Ayuntamiento

El dueño del restaurante Portobello muestra las zanjas que se han abierto a las puertas de su establ

El dueño del restaurante Portobello muestra las zanjas que se han abierto a las puertas de su establ

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El plazo otorgado a la empresa concesionaria (la UTE formada por Gigosa, Aguemas y Albayda) ha obligado a apurar los tiempos para la reforma de la calle faro y su entorno. El Ayuntamiento quiere que las obras estén listas para la celebración de las fiestas de Santa Ana, cuando la patrona del barrio pasea precisamente por las calles objeto de mejora. Por eso, se ha optado por levantar todas las calles a la vez y actuar lo más rápidamente posible.


Es la explicación que los propios trabajadores ofrecen a los vecinos estos días. Desde mediados de la semana pasada, las calles se encuentran prácticamente impracticables y los residentes califican las obras de “pesadilla”. La empresa colocó el jueves pasarelas de tránsito, pero la tierra que se amontona en la puerta de portales y comercios hacen que sólo unos pocos atrevidos, o vecinos con extrema necesidad, decidan pasar.


Las obras incluyen la renovación integral de las infraestructuras, la red de abastecimiento y alcantarillado, y la puesta en marcha de una red separativa de pluviales. Para ello, se han abierto profundas zanjas en las calles que “hacen que los viandantes tengan mucho miedo a acercarse”. Los comercios son los más afectados. “Desde la semana pasada no puede entrar nadie”, dicen los responsables del restaurante Portobello, “se debería estudiar la fórmula de colocar plataformas seguras para que no afecte tanto”. Los afectados reconocen que habían sido avisados de las obras de remodelación “pero no de que supondrían esta catástrofe”.



Sin peatonalizar La falta de información también ha provocado que en la zona se difundiera la noticia de que las calles serían tras las obras peatonales. “Sería el fin de nuestros negocios; como ya les pasó a los del centro”, se lamentan. Sin embargo, el Ayuntamiento no ha planteado una peatonalización, ni se recoge ésta en los planos difundidos por el Área de Gestión de la Ciudad que dirige la teniente alcalde, Eloísa Cabrera. Sí se colocará un adoquinado nuevo para hacer más atractivo el itinerario hacia el Puerto y el Castillo de Santa Ana.


Mientras tanto, los vecinos esperan que las previsiones se cumplan y las zanjas estén cerradas esta semana.


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