El almeriense que dejó todo por la Fórmula 1… y acabó trabajando en el mejor equipo del mundo
David Ángel Fernández es el responsable del desarrollo de la batería del Red Bull de 2026

David Fernández junto a uno de los coches de su equipo.
Desde niño, el virgitano David Ángel Fernández entendió que su vida tenía dirección propia: el automovilismo. Esa pasión fue la que le llevó a abandonar España “con una sonrisa de oreja a oreja”, rumbo a Reino Unido, el país que concentra la mayor parte de los equipos de Fórmula 1 y múltiples oportunidades dentro del Motorsport.
El cambio de vida suponía empezar desde cero, con una maleta y la necesidad de adaptarse a un nuevo hogar, pero la emoción de estar más cerca de su sueño pesó mucho más que el vértigo.
Su formación comenzó con un Grado en Ingeniería Mecánica en la Universidad de Almería, y en su último año se trasladó a la UPM en Madrid gracias a una beca, para participar en el proyecto Formula Student. Poco después, consiguió su primer trabajo en investigación en vehículo eléctrico, y los fines de semana trabajaba como ingeniero de telemetría en carreras de karts. Esa experiencia le permitió dar el salto a trabajar a tiempo completo diseñando karts de alquiler y competición.
La primera gran oportunidad le llegó en 2018, cuando se incorporó a Honda como ingeniero de ensayo de batería. Allí trabajó desde la celda (la unidad básica que almacena energía) hasta el pack completo (todas las celdas juntas como sistema funcional), además de dar soporte en pista y viajar como responsable de batería para diferentes test.
Esa experiencia en competición le permitió ganar confianza en sí mismo y aprender a gestionar todas las variantes técnicas que pueden surgir antes de que un componente llegue al monoplaza.
El salto a Red Bull
El año 2022 marcó un punto de inflexión. Honda decidió salir de la Fórmula 1 y, fruto de un acuerdo alcanzado con Red Bull —equipo que ganó el Campeonato de Pilotos en 2022, 2023 y 2024, y y el de Constructores en 2022 y 2023— , todos los ingenieros de Honda en Reino Unido pasaron directamente a la escudería austríaca. Fue entonces cuando Fernández pasó a formar parte de Red Bull Powertrains, la división creada para desarrollar los motores que debutarán en 2026.

David Fernández junto a coches de su equipo.
David forma parte del equipo como Battery Performance Engineer, especializado en el desarrollo de la batería del monoplaza. Su trabajo consiste en desarrollar la celda, optimizarla junto al equipo de diseño mecánico y validar el pack completo. Este es un componente fundamental del sistema híbrido, que combina motor eléctrico y de combustión para generar la energía que impulsa las ruedas.
Sobre la complejidad de su trabajo, explica que “lo que hace tan complejo y tan largo este desarrollo es la parte mecánica, optimizarlo, bajarle peso a la batería, optimizar la forma de la celda, pero sobre todo el desarrollo de la química, cosa que lleva bastante tiempo. Son ciclos de unos seis meses cada vez que cambiamos algo entre investigación, validación y optimización”.
Esta responsabilidad técnica implica una presión constante. En Fórmula 1, no se tolera margen de error: “Lo que va a pista se mira con lupa y no puede fallar. Y si falla, hay un análisis muy exhaustivo de por qué ha fallado y cómo lo evitamos”, explica Fernández.
Aun así, asegura que con la experiencia “te vas acostumbrando y cuando tienes esa experiencia técnica, esa confianza, lo llevas bien”. Para él, la motivación no es el dinero ni la obligación, sino la pasión por este mundo. Tanto es así que, a veces, la frustración no surge por la exigencia externa, sino por querer asumir todavía más responsabilidad dentro del equipo.
Trabajar con los mejores del mundo
Su trabajo también implica convivir con una figura tan mediática como la de Max Verstappen, cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1 y uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. Fernández reconoce que, desde fuera, puede parecer un piloto agresivo o particular, pero asegura que su habilidad y conocimiento técnico facilitan enormemente la labor de los ingenieros.
Sobre su interacción con el piloto, comenta: “Él sabe el estado de carga de la batería en todo momento, sabe manejar la energía, y como haya una pequeña reducción de potencia lo nota al instante y la queja viene directa por la radio. El feedback que da es súper preciso y súper directo, y eso ayuda mucho al equipo”.
Tras años viviendo desde dentro de la categoría reina del automovilismo, Fernández lanza un mensaje a quienes sueñan con llegar allí, y es que sobre cómo acercarse a este mundo, da este consejo: “Primero, que persigan lo que realmente les gusta hacer. Trabajar por pasión es no trabajar ningún día de tu vida porque estás 100% conectado con lo que haces, sincronizado con tu tarea y vas contento a trabajar”.
También recomienda trazar un plan dentro de la enorme variedad de áreas que existen en un equipo de carreras y aprender inglés, ya que es “indudablemente imprescindible” para poder trabajar en el sector.
Además, recuerda que Reino Unido ofrece muchas oportunidades para recién graduados y que, aunque desde España la Fórmula 1 pueda parecer lejana, “está más cerca de lo que pensamos”. David está convencido de que el camino hasta la élite se acorta cuando se combina preparación, constancia y determinación para perseguir un sueño.
Hoy, después de años de trabajo, sacrificio y aprendizaje lejos de casa, David mira hacia atrás con la convicción de que todo mereció la pena. Su mensaje para quienes sueñan con seguir un camino similar no deja de tener la misma energía con la que él se subió a aquel avión rumbo al Reino Unido: perseguir lo que realmente les apasiona.
Porque, a veces, el viaje hacia un sueño comienza simplemente con querer dar el paso. Y cuando el motor que te mueve es la pasión, cada hora de esfuerzo, cada reto y cada renuncia se transforman en la satisfacción de estar justo donde siempre quisiste estar.