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‘Rescatada’ gracias a un pascuero

Antonia Rozas desapareció el día 18

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Durante las 16 horas que Antonia anduvo perdida,  no soltó el pascuero que le habían regalado en el Teatro Auditorio. Su empeño con la planta le trajo suerte, hasta tal punto que fue localizada gracias a la poinsetia. Los vecinos con los que se cruzó se fijaron en la señora de la planta roja. “Nos dijeron que habían visto a una mujer mayor con un pascuero por la calle Cervantes”, explica la concejala de Servicio Sociales, Julia Ibáñez. Así es como se acotó la zona de búsqueda.

Antonia Rozas, de 64 años  y con discapacidad, desapareció el pasado miércoles, 18 de diciembre, de un acto en el Auditorio de El Ejido en el que se encontraba con su hermana y una amiga.

Sus 16 horas de periplo fueron horribles para ella. Nada más salir se tropezó por las escaleras del Auditorio y tuvieron que recogerla del suelo. Después andó detrás de unas mujeres a las que no conocía y que la llevaron en su recorrido hasta la calle Cervantes y, de ahí, a Ejido Norte. Sus últimos pasos la llevaron hasta un descampado ubicado en el Camino del Estudiante, donde cayó a una acequia. Allí, junto a su pascuero pasó la noche al raso.

“Estaba muy asustada, no veía a nadie, los llamaba y no veía a nadie”, confiesa Antonia. “Pasé mucho frío”, explica la protagonista de esta historia, que ya se encuentra feliz en casa con los suyos.

Para su familia también fueron momentos muy duros, los peores de su vida. Su hermana, Ana Rozas y su cuñado, Eleuterio Fraile, no conciliaron el sueño en toda la noche y estuvieron acompañados por sus vecinos durante la vigilia. Su hermana no se explica aún cómo Antonia llegó caminando hasta tan lejos. No podían localizarla de ninguna manera. No lleva móvil, “yo no sé de eso”, explica.

A la mañana siguiente, la suerte se puso de parte de Antonia y el destino quiso que una pareja paseara por la zona con su perro. El animal fue el que la rastreó y con su ladrido llamó la atención de sus dueños, que la encontraron en la acequia junto con su poinsetia.

La hermana de Ana desconoce quiénes son estos vecinos de El Ejido que salvaron la vida de su hermana. “Me gustaría darles las gracias”.

Antonia Rozas y su familia recibieron ayer un regalo sorpresa. La concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento las visitó y les llevó cinco pascueros. “Pensé que era el mejor detalle que le podíamos dar”, explica. La sobrina de Antonia también le ha hecho un obsequio, una cadena de plata con su nombre, dirección y teléfono. La lleva colgada al cuello para no volver a perderse.

El pascuero de la suerte, el que acompañó a Antonia en su periplo, está plantado en el descampado en el que Antonia fue encontrada.


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