Dórica prepara una segunda oportunidad para el Torrelaguna
Dórica prepara una segunda oportunidad para el Torrelaguna
Desde su inauguración en abril de 2012, el edificio más alto de Almería espera a sus primeros ocupantes. El Torrelaguna, imponente con sus 104 metros de altura, llegó al mercado inmobiliario en el peor de los momentos. Aunque, tal y como explica el propietario de Dórica, la empresa promotora, Francisco Laguna, “el edificio ha sido víctima de varias circunstancias”.
Cuando en 2006 comienza a construirse, la situación era ‘normal’, por lo que el proceso de construcción y comercialización se desarrolló con normalidad durante un año y medio. Sin embargo, en 2008, la empresa tuvo que tomar medidas contra una de las subcontratas que “quiso hacer las cosas como no debía. Bajó la calidad de aspectos tan importantes como los cristales de las fachadas, el granito blanco y el negro, el montaje de los ascensores..., en fin, que no nos quedó otra que parar la obra”, señala Laguna.
Las construcción estuvo casi dos años paralizada, hasta que los tribunales le dieron la razón a Dórica y esta pudo continuar con las obras. Pero para entonces, la crisis sistémica ya se había instalado plenamente.
Reembolso Torrelaguna había llegado a vender un 30% de elementos, entre viviendas, oficinas y locales, pero “como consecuencia de la paralización (entre pleitos y demás estuvo parado cerca de dos años), y de la crisis, quienes habían comprado pidieron el reembolso de lo pagado y, dado que era cierto que habíamos incumplido el contrato, se pago todo, incluso con intereses”, recuerda el propietario.
Cuando se volvió a trabajar, hubo que rehacer todo lo que estaba mal para “ajustarnos a las calidades previstas. Así, en la primavera de 2012 “el Torrelaguna se inaugura con todo su esplendor”.
Pero, en ese momento, “estábamos en lo más profundo de la crisis y para colmo, nuestro financiador, el Banco Pastor, atravesaba dificultades”. De hecho, ha sido absorbido por el Banco Popular y éste ha necesitado su tiempo para “hacer la digestión de la absorción”.
Pero parece que por fin este edificio, visible desde cualquier punto de El Ejido y con unas vistas impresionantes desde su planta 27, va a tener su segunda oportunidad. Francisco Laguna ha negociado con el banco y se ha pactado un nuevo proceso de comercialización con un ajuste de los precios acorde a la situación actual. “Creo que en breve podremos relanzar las ventas”, asegura.
Heroísmo A pesar de todo, Laguna se muestra muy orgulloso de la torre, insiste en que es “un edificio singular, una joya que tendrá que ser reconocida” y va más allá cuando dice que “si El Ejido quiere consolidar su proceso de heroísmo que ha definido siempre a este pueblo, tendrá que reconocer que tiene el mejor edificio de Andalucía”.
25 años Pero, ¿por qué este empresario, natural de Granada, quiso construir en El Ejido este singular inmueble? Francisco laguna no duda en contestar: “El Ejido era una calle y yo he visto que, este pueblo es un enclave de héroes, de personas que han transformado la nada en el emporio de riqueza que es actualmente. Y Dórica -continúa Laguna- nace de la nada y ya es una empresa con casi 25 años de historia”.
Laguna sabe que ahora les toca demostrar que el edificio merece la pena, que ellos están ahí para crear empleo, pero es consciente de que “si quien tiene el poder económico y político no facilitan que haya crédito, pues...” comenta este empresario hecho sí mismo, que no ve lógico que en España “18 empresas tengan el 48% del PIB y el 8% del empleo”, lamenta, mientras que repite convencido que “estoy en el sitio que creo que debo estar y haciendo lo que creo que debo hacer”.