Entrar poco a poco al agua evita ahogamientos
Entrar poco a poco al agua evita ahogamientos
Con un balance de cinco ahogados y dos lesionados medulares en las playas almerienses en lo que va de verano, sanitarios del 061 recomiendan precaución y apelan al sentido común para evitar ahogamientos por Síndrome de inmersión y lesiones irreversibles por lanzarse de cabeza al agua.
Evitar indisposiciones por cambios bruscos de temperatura al entrar al agua de forma brusca o lo que se conoce como Síndrome de inmersión está en la mano de la práctica totalidad de los bañistas. Basta con entrar al agua poco a poco para evitar grandes contrastes de temperatura entre el calor de la playa y el agua fría. No es el único consejo que ofrecen sanitarios del servicio de emergencias 061 en Almería. El médico Fernando Rosell explica cómo actuar ante un ahogado o con un casi-ahogamiento.
En el primero de los casos, el ahogado sufre una parada cardíaca a consecuencia de la aspiración de agua. “Sacarlo del agua con sumo cuidado, es decir, como si de un politraumatizado se tratara, es lo primero que ha de tener en cuenta quien quiera ayudar”.
Se trata de mantenerlo lo más alineado posible, no mover su cuello y verificar, ya en tierra, si está en parada. En ese caso, iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar, explica Rosell.
Eso sí, antes de nada conviene avisar al servicio de emergencias para que llegue, cuanto antes, la ayuda profesional.
El problema del casi-ahogamiento es otro diferente, reconoce este especialista en emergencias. Por un percance cualquiera, que puede ser un revolcón o la pérdida de conocimiento por cualquier otra causa, el bañista aspira agua al interior de los pulmones. En estos casos, los afectados salen, con mayor o menor dificultad respiratoria, y con consciencia. Claro que, siempre conviene que los vea un médico y que pasen un tiempo en la unidad de Observación, para evitar problemas mayores, dice.
En cualquier caso, quien quiera ayudar ha de ponerle en “posición de seguridad”. Esto es, tumbado de lado con la cabeza sobre el brazo flexionado y con las rodillas recogidas. A la espera de la llegada del 061, esta postura evita al casi ahogado atragantarse con su propia lengua y con un posible vómito, explica el doctor Rosell. En caso de parada cardíaca, un pequeño movimiento lo coloca boca arriba para iniciar la reanimación, insiste.