Dos prostitutas cuentan su vida a estudiantes de Trabajo Social
Dos prostitutas cuentan su vida a estudiantes de Trabajo Social
Los alumnos del Centro Universitario de Trabajo Social, cuyo titular es la Fundación Almería Social y Laboral y que se encuentra adscrito a la Universidad de Almería (UAL), han conocido los problemas de la prostitución a través de dos mujeres que se dedican a ella. Se trata de la primera vez que se organiza una jornada de este tipo en la universidad, contando con prostitutas de verdad. Según explica José Macías, director de la Fundación Almería Social y Laboral, el objetivo de esta actividad es que “los futuros trabajadores sociales conozcan la realidad y la problemática de este colectivo, de cara a que en su futuro desarrollo profesional sepan cuál es su situación real”.
Las mujeres, que prefieren no dar sus nombres y desean a toda costa mantener su privacidad, han explicado a los estudiantes universitarios por qué comenzaron en la prostitución. “Tengo que mantener yo sola a tres hijos, pagar agua, luz y alquiler, más enviar dinero a mi familia en Marruecos. Antes trabajaba limpiando casas, pero ahora no hay tanto trabajo en eso. Cogería cualquier trabajo, siempre y cuando me permitiese pagar todos los gastos de mi familia”, explica una de ellas, de 34 años y natural de Marruecos, aunque lleva doce años viviendo en España.
“Estoy muy harta”
La situación de la otra joven, de 25 años, es similar. También marroquí, opina que la crisis está perjudicando especialmente a las mujeres extranjeras, que no solo no cuentan con el apoyo de sus redes familiares, sino que se ven forzadas a ejercer la prostitución para poder mantener a sus familias en Almería y además enviar dinero a sus países de origen. En este sentido, la joven explica que está intentando dejar atrás esta situación, de la que “estoy muy harta”, pero que le resulta muy difícil, ya que ha estado mucho tiempo en situación de desempleo.
También ha participado en la jornada una camarera que trabajaba en un club de alterne, quien ha explicado a los estudiantes que “antes las chicas tenían chulos, pero a día de hoy no, más bien están forzadas por la necesidad de vivir”.
Emaus y las ‘Adoratrices’
La actividad también contó con Elena Guerra, una trabajadora social del Proyecto Emaus, que gestiona la comunidad religiosa de las ‘Adoratrices’, cuya finalidad es ofrecer una alternativa a la mujer para que pueda salir de su situación.
Según Guerra, la crisis está generando que cada vez haya más mujeres españolas en la prostitución, jóvenes, entre los 22 y 30 años, que entran en este mundo debido a que sus familias no tienen ningún ingreso. “Se ven obligadas por tener cargas familiares, de hecho, hay familias enteras que subsisten gracias al trabajo de ellas”, señala. Si bien, aclara que sigue habiendo muchas obligadas, “con chulos y de las redes de tratas”.
La comunidad de religiosas de las ‘Adoratrices’ ofrece alojamiento a las mujeres en una casa de acogida y les ayudan a buscar trabajo, que tardan en lograr entre uno y seis meses. Y es que, según la trabajadora social, “no se puede permitir que por no tener ingresos, la mujer se vea en esta situación de total precariedad”.
“Heridas psicológicas”
Además, trabajan con mujeres en riesgo de exclusión social y con muchas posibilidades de entrar en el mundo de la prostitución. “Tratamos de acogerlas y ayudarlas antes de que se vean forzadas a esa situación, ya que una vez que entran es mucho peor, puesto que les ocasiona unas heridas psicológicas difíciles de curar”, explicó la trabajadora social a los estudiantes.