Rubalcaba cierra filas con Griñán ante la división en el PSOE andaluz
Rubalcaba cierra filas con Griñán ante la división en el PSOE andaluz
El secretario general del PSOE andaluz, José Antonio Griñán, es el líder de un partido dividido. Los socialistas se van de este congreso más débiles de lo que llegaron. Los números hablan: la nueva ejecutiva regional del partido, su principal órgano de dirección, contó ayer con el respaldo del 65% de los militantes. Por debajo de los apoyos obtenidos por el secretario general (71%). Los críticos se han revelado en toda su dimensión. Las sucesivas votaciones dejaron claro que tienen el 30% del partido.
La fractura es innegable. Se sentarán en el Comité Director y en el Comité Federal, órganos a los que presentaron candidaturas alternativas. Han pasado de ser ruido y protagonizar revueltas provinciales a convertirse en un ejército organizado. Al que además –señalaban ayer algunos de los críticos– ha venido a auxiliar “la Quinta Flota americana”, en alusión a la suma de Jaén, una provincia sin fisuras y con buenos resultados electorales que ha plantada cara a la cúpula andaluza. Griñán tiene un problema. Y Alfredo Pérez Rubalcaba llegó ayer a Almería a dejar claro que está con él y que no forma parte de ese problema. Los críticos ya nunca más volverán a llamarse rubalcabistas.
Rubalcaba subió al atril para dejar claro que el día después de que el PSOE obtuviera su victoria política del 25 de marzo, le dijo a Griñán que tenía todo su apoyo. “Lo digo hoy delante de todo el congreso, que tiene todo el apoyo del secretario general del PSOE”, reiteró. En eso insistió. “Tú y yo [le dijo a Griñán] pertenecemos a una organización política que apoya a sus gobiernos. Esa es mi cultura política. Gobernar es muy difícil. Mi cultura es apoyar al Gobierno cuando la marea esta alta y baja, en calma chicha y en tormenta, más si hay tormenta, por eso voy a estar a tu lado”, dijo.
Su mensaje fue más allá del apoyo a Griñán. Advirtió a los críticos de que no es el momento de debilitar al presidente andaluz, que dirige el único bastión socialista que ha sobrevivido en España, en coalición con IU, con una crisis descomunal y la calle encendida.
Griñán dio las “gracias por las críticas” pero sobre todo agradeció el apoyo del líder federal. “Gracias Alfredo por decir algo importante: cuando se gobierna, todos con el Gobierno”, señaló el andaluz. Era quizás, aparte de los resultados de las votaciones que evidenciarían los apoyos de uno y otro sector, lo más esperado ayer en El Toyo. Rubalcaba tenía un papel difícil porque muchos de los críticos que ahora plantan cara fueron quienes le ayudaron a ganar la secretaría general a Carme Chacón.
Las tensiones en Andalucía, que existían desde la sucesión de Manuel Chaves, llegaron a su punto álgido en el congreso federal que enfrentó a Rubalcaba con Carme Chacón a comienzos de este año. Los socialistas andaluces se dividieron prácticamente en dos mitades. Mientras que la ejecutiva regional de Griñán hizo una intensa campaña por la catalana, los críticos se aglutinaron y votaron por Rubalcaba. La división del PSOE andaluz fue clave para que el cántabro llegara a la secretaría general. Desde entonces aquellos rubalcabistas cogieron alas. Fue el germen de la corriente, hoy ya definida y organizada, que se va de Almería y que integra a minorías de Sevilla, Málaga, Cádiz y Córdoba y a la mayoría jiennense. Ayer el secretario general dej&o