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Las bóvedas de la discordia llegan a la variante de Albox un año después

Las bóvedas de la discordia llegan a la variante de Albox un año después

Guillermo Mirón
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El tramo de la variante de Albox, perteneciente a la autovía del Almanzora, cumplirá dentro de escasas semanas un año con los trabajos paralizados, una vez que contaba con el 80% de su construcción ejecutada. Cuando en noviembre de 2011 los trabajadores abandonaron la zona en obras, el entonces delegado de Obras Públicas (ahora Fomento) de la Junta, José Manuel Ortiz Bono, reconoció que, entre las causas de la paralización, se encontraban las dos bóvedas necesarias para continuar con los trabajos y que tenían un alto coste, rondando la compra de ambas un total de 1,5 millones de euros que las empresas constructoras no estaban dispuestas a afrontar.
Una vez que la empresas han conseguido garantías suficientes como para hacerse cargo del pago, estas estructuras han comenzado a llegar esta semana al tramo de la variante, depositándose donde, una vez que los trabajos sean retomados, serán instaladas. Numerosos vehículos se han encargado esta semana de su transporte desde Antequera, donde fueron fabricadas.
Daños
La llegada de las dos bóvedas no ha supuesto, hasta el momento, el reinicio de los trabajos en la variante de Albox. De hecho, el paso del tiempo, con los agravantes del temporal acaecido hace tres semanas y el paso de vehículos sin autorización, ha podido dañar parte de la estructura y de los trabajos que ya se habían realizado en este tramo. Tal y como adelantó LA VOZ, la presencia de automóviles sobre la infraestructura ha sido frecuente en los últimos meses, aunque la autovía también ha sido utilizada por vecinos tanto para pasear como para montar en bicicleta.
En cuanto a los daños sufridos, las fuertes precipitaciones caídas han podido destrozar la zahorra que se encontraba sobre la construcción, al igual que los trabajos que se habían realizado en las cunetas de la autovía. En este caso, la falta de una capa de hormigón que quedó por añadir una vez que los trabajos fueron paralizados, ha podido posibilitar el paso del agua dañando las cunetas de la variante.
De igual modo, el crecimiento de plantas y matorrales sobre la vía es evidente, por lo que, una vez que se vuelva a obrar, deberán ser arrancados, dañando partes de la superficie. El tiempo también juega en contra de esta infraestructura que al igual que todo el valle, ya espera junto con las bóvedas que hace un año fueron las protagonistas de la discordia, el reinicio de los trabajos.


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