Cajamar y Ruralcaja firman las escrituras para cerrar su fusión
Cajamar y Ruralcaja firman las escrituras para cerrar su fusión
Culminado el pasado fin de semana el proceso de integración tecnológica de las cajas rurales valencianas en Cajamar, para distanciar aún más en el liderato nacional de cooperativas de crédito a la entidad almeriense, tocaba dar el siguiente y decisivo paso en el proceso de fusión que ya fuera aprobado por los respectivos consejos rectores y por las asambleas de socios.
Ese paso se daba a mediamañana de ayer cuando Antonio Pérez Lao, presidente de Cajamar, y Eduardo Ferrer Perales, presidente de Ruralcaja, estampaban su firma en la escritura que les presentó el notario valenciano Emilio Orts, el documento que oficializa la unión de las dos cajas y que permite un nuevo salto en el proceso expansivo de la caja almeriense que, de un solo golpe, incorpora a su ya amplia red un total de 588 oficinas (sumando las de la Caja Rural de Castellón) y cerca de 2.000 empleados.
En buena compañía
Para tan trascendental acto el presidente de Cajamar acudía acompañado de los dos hombres llamados a tripular la nueva entidad resultante, el actual vicepresidente y consejero delegado, Juan de la Cruz Cárdenas Rodríguez (que a mediados de noviembre se convertirá a su vez en presidente) y el director general, Manuel Yebra Sola (que será el vicepresidente primero de la entidad).. Para acompañar al presidente de Ruralcaja en el acto de la firma estuvo presente su director general Juan Antonio Gisbert.
Es el punto y final a un proceso legal de fusión que se aprobó el pasado 17 de enero por parte de las aasmbleas generales de las dos cajas. Es también el punto de partida de la nueva entidad que nace de esta fusión, que llevará por nombre Grupo Cajas Rurales, un nombre que será operativo una vez que se hayan realizado las operaciones de registro correspondientes, se calcula que a mediados del mes de noviembre.
Aunque inicialmente la operación de ‘fusión por absorción’ se pretendía cerrar sobre el pasado mes de mayo o junio, se ha producido una demora de cinco meses, un retraso que responde a la necesidad de adaptar el proceso a las exigencias y condicionantes establecidos como consecuencia de la entrada en vigor de los decretos aprobados por el Gobierno sobre saneamiento del sector financiero y otras resoluciones normativas emitidas por las autoridades gubernamentales en los meses de julio y de agosto.
La unión de dos líderes
Como recordaba ayer el presidente de Cajamar, esta no es una fusión cualquiera, sino la de mayor trascendencia de las acometidas hasta el momento en el sector de las cooperativas de crédito puesto que las dos cajas rurales que han decidido unirse en un proyecto común eran la primera y la segunda de las rurales españolas.
Además, las cajas valencianas integradas en el Grupo Ruralcaja abandonaban a finales de la pasada semana el Grupo Caja Rural, antagonista del que lidera Cajamar, para integrarse con todos los requerimientos en el grupo almeriense, que de esta manera dispondrá en lo sucesivo de una red de 1.600 oficinas y una dotación de 1.650 cajeros repartidos por el territorio nacional.
Un modelo con futuro
Antonio Pérez Lao hablaba después de la firma protocolaria de la escritura para afirmar que esta operación supone la unión de los dos grupos financieros cooperativos de mayor tamaño y volumen”. Señalaba también que la operación “contribuirá a fortalecer el sector cooperativo de crédito en España, impulsando entidades más eficientes y competitivas, que permitirán garantizar el futuro de nuestro modelo, basado en la proximidad, la calidad del servicio y el apoyo a los sectores productivos locales”.
Ruralcaja, creada en 1946 aporta el grupo Cajamar 433 oficinas, 1.861 empleados, 22