El 10 por ciento de las víctimas de maltratos retira sus denuncias
El 10 por ciento de las víctimas de maltratos retira sus denuncias
Las mujeres víctimas de violencia de género que no pasan por los servicios sociales de asistencia y asesoramiento, que gestiona fundamentalmente la Junta de Andalucía, retiran mayor número de denuncias contra sus agresores. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) sobre las “renuncias” al proceso judicial.
El IAM destaca cuatro causas principales: “la situación sociodemográfica, el propio procedimiento penal, los efectos de la violencia de género y la situación psicológica de la mujer”. De forma más concreta, precisa factores como la dependencia económica, el miedo a las represalias, la situación de los hijos e incluso la dependencia emocional a la pareja. Curiosamente del conjunto de las renuncias más de la mitad corresponden a mujeres que no tuvieron respaldo psicológico.
En la provincia de Almería, según datos del Observatorio contra la Violencia de Género del Poder Judicial, se emitieron en el año 2011 más de 2.300 denuncias por supuestos malos tratos. Sólo 47 se presentaron directamente por la víctima sin mediación o intervención previa de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de de servicios sociales.
10 por ciento
El índice de renuncias es bajo, apenas roza el 10 por ciento, pero todavía supone una cifra alta en algunos sectores sociales, por ejemplo, entre mujeres inmigrantes. “Las mujeres de habla no hispana renunciaron significativamente más un 60,7 por ciento”. explica el IAM. Además, “las mujeres sin estudios registran un mayor porcentaje de renuncias, 55,8 por ciento”.
Sobrecarga de los tribunales
Por otra parte, el estudio del IAM revela un elemento significativo vinculado a la situación de sobrecarga de los tribunales. El tiempo juega en contra de la víctima y los procedimientos se dilatan en exceso. “Los tiempos excesivamente dilatados de los procedimientos penales y la excesiva burocratización pueden originar un abandono”, dice el IAM. Esta renuncia puede ser determinante para que las víctimas queden fueran de los sistemas de protección y expuestas de nuevo a la violencia familiar.