Europa vota ‘sí’ a Marruecos y ‘no’ a compensar al campo almeriense
Europa vota ‘sí’ a Marruecos y ‘no’ a compensar al campo almeriense
Al final, se cumplió el guión. El Parlamento Europeo dio ayer mañana el “sí” a la ratificación del acuerdo agrícola entre la Unión Europea y Marruecos, tal y como se preveía. Ni la insistencia de muchas voces -profesionales y políticas- en los perjuicios que traerá a la agricultura almeriense y de gran parte del sur de Europa, ni la oposición en bloque de los 52 eurodiputados españoles, ni los esfuerzos por exigir garantías de que Marruecos cumplirá los controles y las normas de calidad sirvieron para mover posiciones. El apoyo de la Cámara europea a la firma del acuerdo salió adelante por 369 votos a favor, 225 en contra y 31 abstenciones. El voto fue nominal, por petición expresa de los eurodiputados españoles. La perspectiva de que los representantes de países del norte y centro de Europa darían un “sí” al acuerdo y de que los de países mediterráneos estarían divididos se cumplió. Los votos del sur Tanto la delegación italiana, como la francesa y la griega tuvieron entre sus filas a defensores y detractores del acuerdo. Tampoco funcionó la disciplina de voto de los grupos parlamentarios, sino que se antepusieron intereses territoriales. De la misma forma no salió demasiado bien parada la agricultura de Almería en lo que respecta a la inclusión de enmiendas que aliviaran en parte el impacto negativo del acuerdo. En este sentido, la propuesta del Grupo Socialista Europeo, cofirmada por la española Josefa Andrés, para que se incluyera en la resolución de la Eurocámara la previsión de compensar a los productores de la UE que resulten afectados negativamente por el acuerdo, fue rechazada por el pleno. El fracaso de Bové También se rechazaron todas las enmiendas presentadas por el eurodiputado francés de Los Verdes José Bové, encaminadas a reiniciar negociaciones con Marruecos, rechazar la inclusión del Sahara occidental o exigir el cumplimiento de garantías laborales, sociales y de derechos a Marruecos. Al no haberse visto respaldado en sus planteamientos, Bové, autor del informe de la Eurocámara para este acuerdo, pidió que se retirara su nombre del mismo. Sí salió adelante, en cambio, una enmienda del Grupo Popular Europeo, suscrita por la española Esther Herranz, que precisa la petición del Parlamento a la Comisión para que modifique el régimen de precios de entrada para poner fin al fraude. La gran decepción En todo caso, la decepción era evidente entre la delegación española en Estrasburgo, que hasta última hora se acogió al posible factor sorpresa que inclinara la balanza hacia un rechazo al acuerdo agrícola euromarroquí, una sorpresa que habría venido dada por la dificultad para computar votos ante la gran fragmentación existente en la mayoría de los grupos, a excepción de los de Izquierda. Una vez consumada la votación, los representantes españoles se acogían a la necesidad de, a partir de ahora, estar muy vigilantes para exigir a la Comisión Europea que cumpla con las indicaciones presentes en la resolución de la Eurocámara, sobre todo las que se refieren a control de medidas sanitarias y de calidad y de precios de entrada. Y todo ello se producía bajo la atenta mirada de las organizaciones agrarias, de los exportadores y de provincias que, como la de Almería temían que se produjera este resultado. El desánimo cundía ayer en los representantes agrarios que evidenciaron la escasa capacidad de España para convencer a sus ‘socios’. (más información en edición papel)