Lágrimas y aplausos en Dalías para despedir a un profesor que marcó a generaciones enteras
José Gabriel Lirola se jubila tras 36 años de trayectoria dejando una profunda huella en alumnos y compañeros

José Gabriel Lirola,en el centro y con un ramo de flores conmemorativo, rodeado de sus compañeros.
Cuando José Gabriel Lirola abrió la puerta del instituto hace unos días, no esperaba encontrarse con un pasillo repleto de alumnos y compañeros aplaudiéndole. A ambos lados, decenas de rostros que durante años habían compartido con él clases, proyectos y conversaciones querían decirle algo muy sencillo: gracias por todo.
Fue uno de esos momentos capaces de resumir toda una vida profesional. Porque tras 36 años dedicados a la enseñanza, y cerca de tres décadas formando parte del IES Ciudad de Dalías, José Gabriel se prepara para colgar definitivamente la tiza, dejando una huella que va mucho más allá del aula y no se borrará con facilidad.

José Gabriel Lirola caminando entre los cientos de alumnos y profesores que lo esperaban para homenajearle.
Y es que la trayectoria de un docente no se mide solo por los cursos impartidos o por los exámenes corregidos. También se mide en alumnos que aprendieron algo más que teoría, en adolescentes que encontraron una palabra de ánimo cuando la necesitaban o en proyectos que siguen vivos mucho después de que quien los impulsó dé un paso al lado.
En su caso, la enseñanza llegó a su vida de forma casi natural. Su madre también fue maestra y creció observando esa relación especial que se crea entre un profesor, alumno y familias. Así, empezó por enseñar a leer y escribir a niños de Primaria. Después llegaron los adolescentes, las clases de Lengua y Francés y una vocación que nunca perdió de vista lo más importante, entender a las personas: "Siempre me ha gustado la relación con los niños y con los jóvenes", explica ahora, mientras afronta sus últimos días en el instituto con una sensación tan extraña como inevitable. Sus compañeros hablan ya de los libros del próximo curso o de la organización del año que viene, y él escucha consciente de que, por primera vez en mucho tiempo, ese futuro académico continuará sin su presencia diaria.
Mucho más que un profesor
A lo largo de los años ha visto cambiar la educación, los hábitos de estudio, las aulas y hasta las herramientas de trabajo. Ha pasado de la tiza a las pizarras digitales y de las libretas llenas de anotaciones a los ordenadores y teléfonos móviles. Sin embargo, hay algo que ha permanecido intacto: las ganas de seguir creando iniciativas innovadoras para que los alumnos participen, aprendan y se sientan parte de algo más.
Quizá el mejor ejemplo sea 'Daliito', el periódico escolar que impulsó en 1999 y que se ha convertido en una de las señas de identidad del centro. Lo que comenzó como una ventana para que los alumnos escribieran, investigaran y contaran historias de su entorno ha terminado convirtiéndose en un proyecto consolidado que ya suma más de sesenta números publicados.
Y es que no es algo simple, en sus ejemplares se pueden encontrar entrevistas, reportajes sobre la historia local, tradiciones, calles, costumbres o actividades del municipio. Durante más de un cuarto de siglo, Dalito ha servido para que cientos de estudiantes descubrieran el valor de la curiosidad y de la palabra escrita, y lo mejor de todo es que seguirán haciéndolo. Aunque José Gabriel se jubile, el proyecto continuará adelante, algo que para él supone una de las mayores satisfacciones de esta despedida.
Una figura imprescindible
Ese cariño que todos le tienen queda reflejado en las palabras del director del IES Ciudad de Dalías, Pablo Fernández, quien define a José Gabriel como "una pieza fundamental" para el centro.
No solo por su labor como profesor, sino también por haber sido "el alma" de proyectos tan representativos como el mencionado periódico escolar. Un reconocimiento que resume el sentimiento de buena parte de la comunidad educativa y que deja claro que las puertas del instituto seguirán abiertas para él, porque es cierto que la jubilación marca el final de una etapa laboral, pero hay profesores que nunca se marchan del todo.

José Gabriel Lirola con el ramo de flores que le regalaron en su despedida.
Ahora que esta nueva etapa de su vida se abre, José Gabriel asegura que no piensa quedarse quieto. Más allá de su vinculación con el instituto, mantiene una estrecha relación con la vida social y cultural de Dalías. Es hermano mayor de la 'Hermandad de San José María Rubio' y participa activamente en distintas tradiciones del municipio, por lo que esta nueva etapa llega acompañada de nuevos proyectos y más tiempo para dedicar a aquello que también forma parte de su vida.
Así que, tras años llenos de anécdotas, este capítulo llega a su fin. El próximo septiembre su silla quedará vacía, pero permanecerá en la memoria de todos, en los proyectos que ayudó a construir e, indirectamente, en la huella silenciosa que dejan en cientos de jóvenes y que marcará gran parte de sus vidas.